La informalidad no cede terreno y cobija a más de la mitad de los trabajadores colombianos

La informalidad no cede terreno y cobija a más de la mitad de los trabajadores colombianos

En el trimestre abril-junio del año pasado, 58,5 por ciento del total de los trabajadores de las 13 principales áreas metropolitanas fueron clasificados como informales por el Dane.

19 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

El crecimiento económico de los últimos años no ha sido suficiente para hacer retroceder a la informalidad laboral, que se asimila a empleos de baja calidad y bajos ingresos.

Un comportamiento similar al de las áreas metropolitanas se registra para todo el país, según una investigación en marcha del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado.

La calidad del empleo que se ha venido generando después de la recesión económica de finales del siglo pasado ha sido una de las preocupaciones del gobierno, la academia y las centrales obreras, pero la existencia de formas de contratación que debilitan las relaciones laborales y la incapacidad de las empresas para crear empleo a la misma velocidad que crece la oferta de mano de obra alimentan la informalidad.

En 'El trabajo no regulado y la calidad del empleo', investigación que está realizando el Observatorio del Externado, se señala que la subcontratación laboral como proporción del total de asalariados ha crecido sin parar desde 7,6 por ciento en el 2002 a 12,2 por ciento el año.

Es preferible que los trabajadores sean contratados directamente por las empresas sin tener que pasar por los intermediarios, dice el director del Observatorio, Stefano Farné.

Ese filtro es que el ha llevado, en muchos casos, a la pérdida de la seguridad social de obreros y empleados por cuenta de cooperativas de trabajo asociado, algunas de las cuales, junto a empresas contratantes, han sido sancionadas por las autoridades.

El Dane define como informales a los ocupados en empresas con máximo 10 trabajadores, empleados domésticos, jornaleros o peones, trabajadores por cuenta propia, excepto los profesionales y los trabajadores familiares sin remuneración.

Cae 8,4 por ciento ingreso de profesionales

El poco avance de la formalización del trabajo se evidencia en la variación de los ingresos de los ocupados urbanos y en las cifras de cobertura de la seguridad social.

Según Farné, los ingresos urbanos se mantuvieron estables en el 2006 frente al año inmediatamente anterior, pero al clasificarlos de acuerdo con el nivel educativo de los trabajadores se observa que aumentaron 5,5 por ciento para aquellos que tienen hasta secundaria incompleta, 3,1 por ciento para los que muestran hasta educación superior incompleta y cayeron 8,4 por ciento para los que tienen educación superior completa.

Los ingresos, explicó, suben para quienes están cerca del salario mínimo que, en general, son trabajadores poco calificados y en cambio retroceden para los de mayor preparación académica.

Con base en información diferente, la semana pasada el Ministerio de Educación dijo que el ingreso promedio de los técnicos y tecnólogos había tenido un crecimiento real de 19,3 y 18,7 por ciento, respectivamente, de 12,4 por ciento en los profesionales y de apenas 0,8 por ciento para los posgraduados.

Freno en salud y pensiones

Aunque el número absoluto de ocupados ha crecido, al igual que las afiliaciones a salud y pensiones, según lo muestran las cifras del Dane para 13 áreas metropolitanas, la cobertura de la salud en el régimen contributivo y en pensiones frente al total de ocupados, tanto entre los trabajadores informales como en los formales, ha sido lenta en los últimos cuatro años e incluso no varió entre el 2005 y el 2006.

En el 2002, en el sector formal, el 69,6 por ciento de los ocupados estaba afiliado a pensiones, proporción que subió a 76,1 por ciento en el 2005 y tuvo un ligero retroceso, a 75,8 por ciento un año después.

Entre los trabajadores informales los afiliados a pensiones tuvieron un desempeño mejor, aunque no espectacular: de 11,9 por ciento en el 2002 aumentaron casi dos puntos, hasta 13,7 por ciento, tres años después y lograron subir otros 0,6 puntos porcentuales en el trimestre abril-junio del año pasado.

Evasión a pesar de los controles

No obstante que el Gobierno ha aumentado los controles para evitar que los empleadores le saquen el cuerpo al cumplimiento de sus obligaciones con la seguridad social, este fenómeno se sigue presentando en detrimiento de los trabajadores y sus familias.

De 7,4 millones de ocupados reportados por el Dane para el 2002 en las 13 áreas metropolitanas, solo el 61,4 por ciento estaba afiliado al régimen contributivo de salud y apenas 34,3 por ciento aportaba a pensiones.

El año pasado, el número de trabajadores inscritos en la salud contributiva había subido a 65,3 por ciento y a 39,8 por ciento para los afiliados a pensiones.

En el sector formal, todavía un 9,9 por ciento de los ocupados está por fuera del régimen contributivo, mientras que para pensiones la afiliación llegó a 76 por ciento (entre los informales los afiliados a pensiones son 14,3 por ciento).

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