Con Óscar Iván Zuluaga llega un político al Minhacienda y un escudero del Gobierno al Congreso

Con Óscar Iván Zuluaga llega un político al Minhacienda y un escudero del Gobierno al Congreso

Un 'soldado' así no se ve hace rato en el Congreso, pues desde la salida del combativo Fernando Londoño y el conciliador de Sabas Pretelt, el Gobierno no tenía una voz en plenarias de Senado y Cámara.

18 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Zuluaga, según sus amigos uribistas, cumple con dos requisitos para hacer su tarea: es fiel y no se atreve a contradecir al Presidente -como sí lo hizo en varias ocasiones Carrasquilla- y defiende sin descanso las tesis de Uribe frente a sus adversarios.

"Cuando le cuestionan algo de Uribe, no se puede discutir con él (Zuluaga); se obnubila", dice Mario Salomón Nader, uno de los liberales a los que tendrá que enfrentar en las discusiones económicas en el Senado.

La jugada

Hace dos semanas, cuando el presidente Álvaro Uribe se enfrentó con la oposición por el debate de la 'parapolítica' en Antioquia, más de un analista advirtió que al Jefe del Estado le hacía falta un 'escudero' para enfrentar tanta pelea.

Incluso, el mismo Uribe dijo que no necesitaba de personas que lo defendieran, y que él, solito, podía enfrentarse a Carlos Gaviria, a Gustavo Petro y a César Gaviria. Eso en la 'parapolítica', pero en la agenda económica, el Presidente parece que cambió de estrategia.

La designación de Zuluaga en el Ministerio de Hacienda es un claro mensaje del Gobierno al Congreso. El retorno de un ministro más político que técnico a esa cartera deja entrever que el objetivo es recuperar la agenda económica en un escenario difícil para Uribe: las extras están a media marcha, la 'parapolítica' tiene asustada a la coalición y el desgaste del Gobierno en el Congreso comienza a notarse.

Algunos uribistas vaticinan que Zuluaga será más conciliador que Carrasquilla, a quien consideraban tan técnico que no se sabía todos los nombres de los congresistas.

"Carrasquilla aprendió protocolo en la Caterpillar y tiene el tacto de un erizo", dice una uribista.

Esta táctica, la de acudir a un ministro más político que técnico, funciona en coyunturas difíciles como esta. Basta recordar que le funcionó a Andrés Pastrana en plena crisis del referendo revocatorio del Congreso, cuando nombró a Juan Manuel Santos quien no solo acudió a la estrategia de los cupos indicativos para limar la asperezas con el Congreso, sino que logró sacar adelante la reforma a las transferencias.

Lo mismo ocurrió en el gobierno de Virgilio Barco, quien encontró en César Gaviria un ministro estrella para iniciar los primeros pasos de la apertura económica que el mismo Gaviria se encargaría de desarrollar como Jefe de Estado.

Ahora, a Zuluaga se le presentan como retos inmediatos la aprobación de una nueva reforma al régimen de transferencias, la ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y el plan nacional de desarrollo.

Otros temas que le esperan a mediano plazo son la posibilidad de una nueva reforma tributaria estructural y la necesidad de aprobar una reforma al Estatuto Orgánico de Presupuesto, que le permita al Gobierno acabar con algunas ataduras que le impone la Constitución en materia de inversión.

El reto no es fácil y más con el antecedente de que su antecesor hizo la tarea: dejó la economía con un crecimiento del 6 por ciento y atrajo más inversión. Lo único que no pudo resolver fue el desempleo.

'El talón de Aquiles'

Aunque sus amigos y adversarios le reconocen su capacidad de negociación, al punto que fue uno de los gestores del partido de 'la U' logrando conciliar temperamentos tan distintos, no todo será color de rosa para el nuevo ministro.

El cada vez más imparable escándalo que demuestra los nexos de la clase política con el paramilitarismo también podría llegar a mortificarlo.

Una reciente investigación de la Corporación Nuevo Arco Iris sobre este tema incluyó su nombre, porque en el 2002 fue elegido senador en el Movimiento Convergencia Cívica Popular, junto con el ex senador Carlos Clavijo y la ex representante Rocío Arias.

Sandra Ceballos, quien en ese entonces fue la fórmula de Zuluaga a la Cámara en Bogotá, sale en su defensa y dice que la única vinculación con ese grupo fue pedir un aval, porque no tenían un partido para lanzar sus candidaturas.

"Nos tocó pedir el aval, porque como Luis Alfonso Hoyos perdió la investidura en un caso injusto, no teníamos quien nos ayudara", dice indignada Ceballos. A su vez, el presidente Uribe llamó a los autores de esta investigación a reclamarles por afectar la imagen de Zuluaga.

Este episodio saldrá a relucir, cuando la oposición quiera incomodarlo.

Pero más allá de estos enredos, el otro problema que deberá afrontar es el poco conocimiento que tienen de él las calificadoras de riesgo, muy dadas a evaluar el manejo que tiene los ministros de Hacienda en el Congreso, sino su capacidad para enviar buenos mensajes a los inversionistas.

De hecho, ya Juan Camilo Restrepo, quien ocupó esa cartera en la administración de Andrés Pastrana, lo dijo sin rodeos: "Tendrá que trabajar en darse a conocer en el exterior, pues para los organismos multilaterales será una sorpresa no encontrar un técnico en el cargo".

Se tiene fe

Aún con estas dificultades, Zuluaga se tiene fe. Al finalizar el primer gobierno de Uribe decidió no aspirar a Senado para convertirse en ministro. En su cabeza estaba la cartera de Protección Social y en sus últimas plenarias como legislador sus compañeros no le decían "senador Zuluaga", sino "Ministro".

Pero Uribe no lo nombró y eso le produjo alguna incomodad. A cambio lo designó como Ministro Consejero de la Presidencia -un cargo con un nombre hecho a su medida- y ahora le da la oportunidad de jugar en un gran escenario como Ministro de Hacienda. Sólo de él depende ser un ministro estrella.

Los datos del ministro

  • Nació en Pensilvania, Caldas, hace 50 años.
  • Es economista de la Universidad Javeriana.
  • Tiene un master en finanzas públicas de la Universidad de Exeter.
  • Fue concejal y alcalde de Pensilvania.
  • En el 2002 se convirtió en senador de la República.
  • Ha integrado las juntas directivas de Fenalco y Fedemetal.
  • Profesionalmente ha estado ligado a la empresa Acesco.

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ
Redactor de EL TIEMPO

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