Otra reforma tributaria no puede entrar en agenda del Gobierno en los próximos 2 años: Carrasquilla

Otra reforma tributaria no puede entrar en agenda del Gobierno en los próximos 2 años: Carrasquilla

El saliente ministro de Hacienda asegura que lo avergüenza no haber arreglado el esperpento que es la última reforma tributaria que él impulsó.

17 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

"Es inequitativo y complejo; no aporta a la solución de los problemas de competitividad; obliga a tener regímenes especiales", se lamenta el Ministro en este, su último reportaje en el cargo. Carrasquilla analiza lo bueno y lo malo de su gestión.

EL TIEMPO: ¿Cree que la reforma tributaria debe ser la prioridad de su sucesor, Óscar Iván Zuluaga?

Alberto Carrasquilla: No. No se puede cometer el error de llevar el estatuto en corto plazo al Congreso; eso crea zozobra, inquietud. Hoy no tenemos dificultades en materia de recaudo.

¿Por qué se va?

 Llevo 4 años y medio en el Ministerio y tengo unos desafíos personales que debo cumplir, incluyendo la atención de obligaciones económicas.

¿Fracasó en algo?

Sí, el estatuto tributario es muy malo.

¿Cómo debería ser?

Primero, equitativo: dos colombianos que ganen lo mismo y tengan las mismas obligaciones, deben pagar los mismos impuestos. Debe ser un estatuto sencillo que todos entendamos y podamos manejar de manera transparente. Debe ser un estatuto competitivo: nuestras empresas son la base de la creación de empleo y riqueza. Y debe ser un estatuto de largo plazo, estable.

¿Cuál fue su gran conquista como Ministro de Hacienda?

La recuperación de la confianza en el futuro de nuestro país. La gente está invirtiendo, haciendo negocios, pensando en nuevas alternativas. Los trabajadores viven un periodo muy fuerte de formalización, mejora de sus ingresos y estabilidad. Los hogares están consumiendo más. La confianza es el eje del crecimiento.

Dos temas en los cuales su 'rendición de cuentas' no parece tan buena: desempleo y revaluación del peso...

Tanto la industria como el comercio formal reportan incrementos importantes en trabajadores. Los depósitos por cesantías fueron 12 por ciento más altas que el año pasado.

Pero en la encuesta de hogares se afirma que el 42 por ciento de la gente gana menos de un salario mínimo...

Esas personas no se están vinculando a la formalidad, viven en una turbulencia inaceptable en un país civilizado. Ahí está el problema y se tiene que solucionar partiendo de un diagnóstico correcto.

¿Cuál?

Tenemos que ser conscientes que dentro de esa población hay gente en condiciones de extrema pobreza. A ellos tenemos que llegar con programas de lucha contra la pobreza; son hogares donde los niños sufren desnutrición y tienen baja escolaridad. Por eso es tan importante nuestro programa Familias en acción.

¿La revaluación que existe hoy en Colombia va de la mano de un fenómeno de riqueza sospechosa?

La revaluación está aquejando al mundo entero. El dólar se está devaluando contra todas las monedas. A menos de que todos los países seamos hampones, la revaluación tiene que tener otra explicación. Pero no sólo es la debilidad del dólar. Cuando uno empieza a demandar cosas en Colombia -tierra, acciones, bonos, empresas-, cuando hay interés por hacer negocios en Colombia, la moneda también sube de precio como suben acciones, bonos y tierra. Eso explica lo que pasa.

¿No han influido las múltiples privatizaciones de empresas?

No. La atribuyo a un fenómeno internacional en curso que es un proceso de ajuste de la economía mundial, cuyo trasfondo es el déficit comercial de Estados Unidos.

¿Considera fracasados todos los esfuerzos por contener la revaluación?

No estoy tan seguro. Si no hubiéramos hecho esos esfuerzos, no sé donde estaría el tipo de cambio.

¿Hasta cuándo el Banco de la República va a tener músculo para seguir atajando la revaluación mediante la compra masiva de dólares?

Hasta que la emisión monetaria que genera esa compra de dólares empiece a afectar las expectativas de inflación. Hasta ahora no ha ocurrido. El costo en que se incurre cuando se trata de luchar contra el huracán cambiario resultaría excesivo si amenaza la estabilidad de precios.

¿Usted que prefiere revaluación o inflación?

Los dos son problemas severos. La revaluación es una consecuencia de buenas noticias: cuando, en Venezuela, el presidente Chávez anuncia un programa ambicioso de nacionalización de compañías, el dólar en el mercado negro pasa de 2.000 a 4.000 mil bolívares. Yo prefiero que la política monetaria tenga como objetivo contener la inflación.

Si contener la inflación implica que el Banco de la República deje de intervenir, ¿debe hacerlo?

Sí, tiene que dejar de intervenir y habrá que buscar alguna forma de colaborar con los sectores que están siendo perjudicados. Le quiero repetir: si bien la revaluación tiene efectos adversos, es consecuencia de buenas noticias. La devaluación es consecuencia de malas noticias. No podemos dejar una mínima duda de que no somos serios en materia de contener la inflación. En Colombia tenemos créditos hipotecarios a tasas de interés fijas a 10, 12 o 15 años. Si damos la sensación de que estamos perdiendo el control de la inflación -desde luego, no lo estamos perdiendo-, esos contratos se vuelven añicos.

Pero si como dice usted, la revaluación es un producto de buenas noticias, ¿las buenas noticias no pueden producir malas noticias?

A veces sí. Si usted tiene un apartamento con una linda vista y le hacen un edificio en frente, es una buena noticia para el que compró en el edificio del frente, pero para usted es una mala noticia.

¿Cómo se explica que, mientras los vecinos nacionalizan, nosotros privatizamos?

Procesos democráticos diferentes que merecen mutuo respeto.

¿Adjudica la grave devaluación del bolívar a la serie de nacionalizaciones?

Por supuesto. Si la gente pierde lo que tenía, no va a querer tener más bolívares y va a querer venderlos; aquí en Colombia la gente quiere deshacerse de los dólares.

¿Colombia resultará afectada o beneficiada con la devaluación del bolívar?

Depende de que pase con la inflación en Venezuela; si los precios se mantienen constantes y el tipo de cambio se devalúa, habrá un gran problema para las exportaciones colombianas porque van a ser carísimas en bolívares. Pero si la devaluación viene con un proceso inflacionario, el ajuste de los precios nos vuelve, en términos reales, competitivos.

Es evidente que sus ideas son económicamente conservadoras...

Muchas gracias. Ese es un halago que usted me hace. Es el mejor piropo que me han echado en mucho tiempo.

¿La economía del país debe seguir siendo manejada así?

Sí señor.

Si manejando la economía así, con su política conservadora, el 42 por ciento de la población ni siquiera tiene un salario mínimo, ¿es eso un elogio?

No lo voy a tratar de convencer conceptualmente. Le voy a hacer una propuesta: comparemos lo que ha sido la experiencia de Colombia y lo que ha sido la experiencia de otros países y los que se manejan todavía más conservadoramente que Colombia, como Singapur, por ejemplo.

O como China, que no es precisamente conservadora...

Bastante conservadora. Pero este es un debate, de fondo. Sin embargo, le aseguró que en un contexto de mediano plazo nosotros vamos a hacer progresos importantísimos en materia social, que parece ser la referencia suya.

¿Qué problema que le inquieta hoy queda en manos de su sucesor?

Nos hace falta el tema socia. Tenemos que llegar a la meta de cobertura universal en salud y en educación en el 2010. Si esa meta no se cumple, vamos a estar en problemas, como gobierno, en el juicio histórico.

¿Cuáles son las cifras que entrega hoy al país que más lo enorgullecen?

Inversión sobre PIB de 26 por ciento al finalizar el año 2006. Hasta el 2005 fue del 20 por ciento. En segundo lugar, un déficit fiscal muy cercano a cero. Cuando entramos al gobierno en el 2002 era del 3,6 por ciento. El crecimiento económico era de 1,5 por ciento en el 2002 y en el 2006 estará cercano al 7 por ciento. La inflación la bajamos al 4,5 por ciento. La tasa de interés estaba en 15 por ciento y en este momento está en 9,2 por ciento. Una cosa que me enorgullece mucho es que en Colombia hay contratos de tasa de interés fija a 10 años; en el año 2002 eso era un sueño.

Las transferencias fueron una gran conquista en las regiones en materia de descentralización. ¿Su reforma no equivale a volver a centralizar?

De ninguna manera. Las transferencias van a seguir creciendo en términos reales. Nosotros, en el gobierno nacional central, somos socios en la solución de problemas graves de los gobiernos locales. Si el gobierno nacional no pudiera ser discrecional, ¿no sería antipático tener TransMilenio en Bucaramanga y no hacerlo en Cúcuta?

¿No es trasladar al Presidente las decisiones que deben tomar las regiones?

No tenemos los recursos para resolver todos los problemas locales al mismo tiempo. Tenemos que ir en orden y alguien tiene que definirlo.

De sus palabras se deduce que, evidentemente, es una política centralista...

La Constitución dijo este es un país unitario y debemos tener políticas unitarias nacionales. Si las quiere llamar centralistas, llámelas así.

¿Qué va a pasar con el crédito? El colombiano común y corriente no tiene acceso y los pocos que logran obtener el préstamo tienen que demostrar que no lo necesitan.

Esa especie de elitismo es cierto. En Colombia se ha cometido un error histórico gigantesco: mantener un concepto unificado de la usura. Vamos a expedir un decreto en el cual atacamos de frente el problema: la tasa de interés no se subirá para nadie, pero se fijarán varias tasas de usura. Las personas que no tienen hoy acceso al sistema financiero podrán tenerlo, por primera vez , a una tasa que será más alta que la de los créditos a instituciones o personas con 50 años de tradición y de vinculación. Mire: si es terrible el crédito extra bancario, peor es la inactividad.

¿Qué tan importante es el TLC para Colombia?

Fundamental. El TLC es el bus que nos lleva al futuro. No montarnos en él es condenarnos al atraso.

¿Qué va a hacer al entregar el Ministerio?

Voy a ir a la casa a preparar mi hoja de vida y a empezar a repartirla como todos los colombianos que entramos al desempleo. Busco un empleo que me pague más de lo que me estoy ganando.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO
Opine en www.yamidamat.com.co

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