Ahorro de combustible encabeza las estrategias de American Airlines para recuperarse

Ahorro de combustible encabeza las estrategias de American Airlines para recuperarse

Ahora, acaba de registrar su primer año con ganancias desde 2000, luego de que todo el sector cayó en el cráter que dejaron los atentados del 11 de septiembre de 2001.

10 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

"He vivido esta actividad cuando se manejaba como 'aerolínea', y ahora, cuando se maneja como 'negocio'", dice Peter Dolara, vicepresidente para América Latina de American Airlines, la empresa aérea más grande del mundo.

Dolara resume, así, más de cuatro décadas de trabajo en la industria, en la que primaba una visión romántica, desde donde los golpes del terrorismo precipitaron un 'aterrizaje' a una posición más práctica. Las primeras ganancias en seis años suman 231 millones de dólares, luego de que en 2005 perdió 857 millones.

¿Cómo es la situación actual de la industria aérea en comparación a como estaba en el amanecer de ese martes 11 de septiembre? "Muchísimo mejor", dice Dolara. "Ha forzado eficiencias. Tiene un punto de vista diferente", asegura mientras se prepara a explicar el papel de los periódicos en esa transformación.

Los tiempos difíciles obligaron a tomar decisiones que, vistas después, parecen sentido común, pero que algunas significaron, por ejemplo, negociaciones duras con los pilotos.

Ahora, los aviones no llevan combustible extra que se considere innecesario, para salir más livianos. Como el combustible no vale lo mismo en todas partes, hay aeropuertos en donde se compra lo menos posible. Los aviones carretean con una sola turbina.

No son necesarias tantas revistas en cada avión. Tampoco se llevan periódicos extras. El papel pesa mucho y llevar menos revistas y diarios ahorra combustible.

En la puerta de embarque, la electricidad proviene del aeropuerto y no de mantener turbinas encendidas.

Buena parte de las decisiones tiene que ver con el combustible. Al fin y al cabo, es el segundo costo después de los pagos a los trabajadores. Cada centavo de dólar que sube el combustible añade 30 millones de dólares a los gastos anuales de la aerolínea.

Las medidas le permitieron a American pagar entre octubre y diciembre del año pasado 120 millones de dólares menos en combustible de lo que hubiera pagado con los precios de un año atrás.

Y en decisiones no relacionadas con el combustible, el número de gerentes se ha reducido en una cuarta parte, y si antes tenían a su cargo entre 7 y 8 personas, ahora tienen a entre 10 y 12 personas.

Entretanto, el logo de la empresa desapareció de las bolsas de basura, un ahorro en trabajos de impresión tan invisible como importante.

Acuerdos con trabajadores

A diferencia de otras grandes aerolíneas, American no buscó el refugio del Código de Bancarrotas para reestructurarse. "Para tener una compañía en bancarrota no se necesita ingenio", dice Dolara.

Prefirió negociar con sus trabajadores la reestructuración, antes de que el plan fuera dictado por un juez, y en coro con los acreedores.

Los trabajadores aceptaron, por ejemplo, dar mantenimiento a aeronaves de otras empresas, entre las que se cuenta el grupo Synergy, de Germán Efromovich.

Esos otros ingresos, que incluyen comidas a bordo (en vuelos dentro de Estados Unidos), y cambios de vuelos confirmados, representaron en 2006 el seis por ciento de los ingresos totales.

MAURICIO GALINDO
EDITOR ECONÓMICO DE EL TIEMPO

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