Fin de la fiesta

Fin de la fiesta

El alza en las tasas de interés para evitar mayor inflación es un propósito firme del Banco de la República para este año.

02 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

LOS ECONOMISTAS la llaman "la suave pendiente". Pero semejante descripción puede no ser compartida por los usuarios de crédito en Colombia, si el Banco de la República tiene éxito con su política de provocar un aumento generalizado en las tasas de interés. Y es que desde mayo del año pasado, el Emisor ha subido siete veces el costo de los créditos que les otorga a las entidades financieras para hacer sus operaciones diarias, cuando estas tienen necesidades de liquidez.

El alza más reciente tuvo lugar a finales de enero, cuando la Junta Directiva del Banco fijó su tasa en 7,75% anual, casi dos puntos por encima del nivel que tenía ocho meses atrás. Si bien este nuevo nivel no ha sido sentido en su totalidad por los clientes de las entidades financieras, los expertos no dudan en afirmar que eso será tan solo cuestión de tiempo. De hecho la tasa DTF que sirve de referencia para muchos préstamos pasó de 6,13% en junio pasado a 6,82% hace unos días, un crecimiento que puede parecer imperceptible, pero no por ello menos importante.

"El efecto que se busca con esas medidas es frenar el crecimiento del crédito y eso es saludable porque se reducen la presiones inflacionarias por un menor endeudamiento y un menor consumo de los clientes de los bancos", dice el jefe de investigaciones económicas de la firma comisionista de bolsa Serfinco, Luis Fernando Barahona. Una política similar es la que, por ejemplo, ha adelantado el Banco de la Reserva Federal en Estados Unidos, en donde las tasas también han seguido la senda alcista, con el fin de evitar alzas exageradas en el nivel de precios.

El incremento de los intereses ocurre en momentos en que el otorgamiento de créditos de la banca muestra un crecimiento acelerado. Las cifras indican que la cartera total del sistema financiero aumentó en 2006 a un ritmo de 32% anual, muy por encima de la marcha de la economía. Cuando se discrimina por tipo de crédito, sobresalen los préstamos de consumo (incluidas las tarjetas de crédito) cuyo incremento es del 45% anual.

El tema no sólo inquieta al Banco de la República y al Gobierno, sino a los propios gremios del sector. Un análisis de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) señala que "el próximo episodio en materia de inflación de activos vendrá por cuenta de la excesiva expansión en materia crediticia."

Ante lo hecho por el Banco de la República, la pregunta que muchos se hacen es cuándo y cuánto subirán las tasas. Para  el presidente del Banco Colpatria, Santiago Perdomo, "los préstamos han subido alrededor de medio punto en los últimos meses y el alza podría ser de dos puntos porcentuales al final del año". Perdomo señala que "esa situación se presentará en todas las modalidades de crédito, incluido el mercado de la vivienda" en el cual las entidades financieras lanzaron tentadores ofertas hace unos meses.

¿Qué quiere decir eso? En la actualidad, las tasas de los préstamos hipotecarios oscilan entre 12% y 14% efectivo anual, dependiendo del plazo, siempre y cuando no se trate de un crédito en UVR que depende del comportamiento de la inflación. Por su parte, los préstamos de consumo y los microcréditos son los más costosos del mercado, pero con límites de usura de 20,75% y 32,09% anual hasta marzo. Además, están los atados a la DTF los cuales ya comenzaron a subir.

Los bancos tienen claro que el ritmo de crecimiento del desembolso de créditos está llegando a su límite. Daniel Niño, jefe de investigaciones económicas de Bancolombia, asegura que este puede bajar del 32% al 22% anual. Eso, según algunos, no tiene nada de malo. "En los últimos meses las expectativas de inflación han subido y la utilización de la capacidad instalada de la industria está llegando a su tope -explica María Angélica Arbeláez, economista de Fedesarrollo-. Por lo tanto, es acertada la decisión  del Banco, en la medida en que aún existe espacio para subir la tasa de interés real sin que afecte de manera importante la actividad económica"  

¿Y el dólar?

Aunque casi 50 pesos después de bordear la barrera de los 2.200 pesos, no falta quién se pregunte sobre cómo alzas en las tasas de interés le pueden ayudar al Banco de la República en su propósito de controlar la revaluación del peso. El tema ha sido motivo de una aguda polémica entre el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, y los demás miembros de la Junta del Emisor, el cual sorprendió a los mercados con un pronunciamiento en contra de lo ocurrido en el mercado cambiario. Por eso no falta quien señale que intereses más altos pueden llevar a entradas más grandes de capitales extranjeros, lo cual deprimiría todavía más el precio del billete verde. Todo depende, sin embargo, del aumento en el costo del dinero. Por ahora, los economistas consultados por CAMBIO aseguran que la variación es lo suficientemente pequeña para que ni el país se inunde de dólares, ni los intereses se disparen.

 

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