Joven con cáncer asegura que Jorge Oñate es su padre y lo busca para un trasplante de médula ósea

Joven con cáncer asegura que Jorge Oñate es su padre y lo busca para un trasplante de médula ósea

Se trata de Sergio Acevedo, 34 años, quien sufre de leucemia y vive en España. Asegura no querer plata, sino que el artista vallenato se haga una prueba de sangre y saber si le puede salvar la vida.

27 de enero 2007 , 12:00 a.m.

Sergio estaba encaramado en un andamio, pintando el techo de una casa en Elgóibar, un pequeño pueblo del país Vasco, en España, cuando la tabla que lo sostenía se rompió, cayó sobre unas escaleras de cemento y el fémur de su pierna derecha se partió en dos, como su vida.

Eran las 10 de la mañana del 12 de abril del año pasado, un miércoles santo. Sergio, con 34 años, 120 kilos de peso y su esposa embarazada, fue llevado al hospital local. Lo iban a operar, pero los exámenes de sangre previos indicaron que tenía algo más grave que la fractura.

Los médicos empezaron a sospechar que sufría de leucemia. Suspendieron la cirugía y le hicieron más exámenes de sangre. Lo trasladaron al hospital de Donosita, ciudad cercana, donde a la semana lo operaron. Le fijaron el hueso roto con clavos y al día siguiente lo llevaron al cuarto piso, a hematología, donde están los pacientes con cáncer.

El dictamen era: 'Leucemia aguda'. Cáncer en la sangre. Le daban pocas esperanzas de vida y le comenzaron a hacer quimioterapias. Su madre, María Fanny Acevedo, viajó de Venezuela a verlo. Los médicos les comentaron que la única forma de tratar la enfermedad era un trasplante de médula ósea y tenían que buscar a un familiar cercano compatible.

María Fanny se sometió a un examen de sangre, pero los médicos encontraron que su médula no le servía a Sergio.
Entonces, le dijeron que la otra posibilidad sería su padre, pero había un problema. Su mamá le dijo a Sergio de niño que su padre era Jorge Oñate, el famoso cantante vallenato, pero él nunca supo de su existencia.

La historia de Sergio

María Fanny cuenta que a principios de los 70 tuvo una relación sentimental con el músico, cuando tocaba en parrandas en Valledupar. "Quedé embarazada, pero no le dije nada y me fui para mi tierra".

Sergio fue criado, con todas la comodidades, en Neiva por su tía Melba González y su esposo Ricardo Andrade Garrido, en compañía de dos primos, pues su madre viajó a trabajar a Barinas (Venezuela), donde con el tiempo se radicó, se casó y tuvo dos hijas.

El joven empezó a crecer sin saber quién era su padre. En vacaciones visitaba a su mamá en Venezuela y un día le hizo la pregunta. "Como a los 8 años mi madre me dijo que mi padre era el cantante Jorge Oñate".

Sergio siguió su vida. El nombre de su padre solo lo sabían familiares y amigos cercanos. Estudió primaria y bachillerato en el colegio Salesiano de Neiva. "Me decían que me parecía a él, pero no me nacía buscarlo, mi padre ha sido el que me ha criado. A Oñate lo veía por televisión en diciembre en los programas de Jorge Barón. Una vez unos amigos que lo conocían me dijeron que me ayudaban a contactarlo pero no quise y otros me contaban que cuando iba a conciertos a Neiva le decían que tenía un hijo allá".

Sergio terminó tecnología de petróleos en el Sena, trabajó en los pozos petroleros del Huila y se casó por la iglesia con Katerine Vargas. Pero el trabajo se acabó, emigró a Venezuela y después decidió irse solo a España a buscar futuro.

Eso fue hace cinco años. Estuvo en una empresa de mudanzas y luego se dedicó a pintar fachadas. Ya tenía papeles de residencia, su esposa se había ido a vivir con él y en enero se había enterado que estaban esperando un hijo. Su vida iba bien hasta que se rompió la tabla.

La revelación

Cuando los médicos le dijeron que la otra posibilidad era el padre, para encontrar un donante, su madre decidió buscar a Oñate, casado y con tres hijos. "Nunca vimos la necesidad de buscarlo, pero esta es una cosa que solo la puede dar él".

Fanny Acevedo viajó a Maracaibo para revelarle el secreto que había guardado por más de 30 años. Al día siguiente de un concierto que dio Oñate, fue al hotel donde se hospedaba y se reunió con él.

Fanny recuerda que la reconoció y ella le contó con detalles la historia de Sergio. "Al principio quedó impactado con la noticia. Me reprochó por mi silencio, pero hablamos más de una hora. Fue muy cortés. Me preguntó cosas del muchacho, le entregué los papeles de los médicos, le dije que necesitábamos una prueba de sangre para saber si su médula servía, le dejé los teléfonos y me dijo que no nos preocupáramos y que lo iba a llamar".

Sergio recibió la noticia en la cama del hospital de Donosita. "Me dio un aliciente en el sentido de que de pronto se podía hacer algo".

Pero la espera se alargó. El teléfono no sonó, pasaron los días y las semanas, y continuaron las quimioterapias. "Me daban unas palizas muy duras".

Sus medias hermanas y un primo se hicieron los exámenes para ver si de pronto servían sus médulas, pero los resultados fueron negativos. Los médicos lo incluyeron en la lista de la Fundación Josep Carreras, para buscar su tipo de médula por todo el mundo.

En medio del tratamiento, el 4 de octubre nació su hijo, Íker. Salió en una ambulancia para estar en el parto, pero debió regresar ese mismo día.

Sin noticias de Oñate, ni de otro donante, llegó el fin de año. "Han buscado mi médula por todo el mundo y no la han encontrado.
Los médicos me explicaron que hay muchas probabilidades de que uno de los dos padres pueda servir, si no es uno, puede ser el otro". La familia insistió. Su madre fue otra vez a buscar a Oñate, esta vez a Cúcuta, donde tenía una presentación. "No pudimos hablar, pero le hice llegar una libreta con los teléfonos".

A la espera de una llamada

A Sergio le dieron de alta el 16 de diciembre, tras nueve sesiones de quimioterapias. Salió pesando 35 kilos menos, sin cabello y en muletas, pues todavía no le ha sanado del todo la pierna, y se refugió en el apartamento de Elgóibar donde reside con su esposa y el bebé. No ha podido volver a trabajar. Vive de la seguridad social y de su familia.

Navidad y Año Nuevo los pasó con su madre. Sus noches son cortas y sus días largos. Se levanta a ratos de la cama, camina un poco y revisa los diarios colombianos por Internet. Por ahí se enteró que Oñate había sido operado a comienzos de año. "Es lo único que sé de él".

Sergio dice que sus médicos le dijeron que no podían esperar más las pruebas de su padre y tienen que volverle a hacer quimioterapias.

"Lo hemos llamado al teléfono que nos dejó y nos dicen que está en reunión, que no está. Solo le pedimos una simple prueba de sangre, no es más, es por algo humanitario. El hospital le dice dónde hacérsela en Colombia. Si es compatible conmigo, ellos se encargarán de todo, no tendría que pagar un peso. Si sale negativa, pues anda, le agradezco y si me voy al otro mundo me voy un poco más tranquilo".

Sergio no entiende su silencio. "A veces pensamos que porque es famoso cree que buscamos más que eso, pero mi madre le dijo que no íbamos en plan de nada, ni de apellido, ni nada. Tampoco queremos causarle problemas con su familia ni en su trabajo. Sé que él puede dudar, pues saber después de tanto tiempo que tiene un hijo no es fácil, pero si yo no creyera ciento por ciento que es mi papá no lo estuviera buscando".

Los médicos le dicen que su pronóstico es reservado y Sergio dice que si pudiera, vendría a Colombia a buscar a Oñate a pedirle personalmente que se hiciera el examen, pero tiene que estar en controles cada 15 días.

"Ya bastantes compañeros han fallecido al lado mío de lo mismo y uno piensa que se va a ir ya. Mi hijo es lo que me anima a seguir viviendo, pues los médicos nos dicen que tenemos que vivir más el día a día porque no sabemos qué pueda pasar. Oñate le dijo a mi madre que no se preocupara, pero han pasado seis meses y aquí me estoy jugando la vida".

LUIS ALBERTO MIÑO RUEDA
SUBEDITOR DE REPORTAJES

El trasplante es vital para su tratamiento

El médico hematólogo español Enrique Bengoetxea, del hospital de Donosita, le diagnosticó a Sergio 'leucemia aguda lifonblástica tipo morfológico L2, cromosoma Philadelfia positivo con fenotipo aberrante'. Este es un tipo de cáncer de las células sanguíneas por proliferación anormal de algunas células de la médula ósea.

Este tipo de enfermedad, al tener componentes aberrantes, hace más difícil el tratamiento y altera el pronóstico. El trasplante de médula ósea se justifica o se indica cuando hay remisión completa con la quimioterapia.

Con el trasplante, según un experto, se busca alargar el bienestar del paciente o potencialmente la cura de la enfermedad, que en este caso, a pesar de estar indicado, es un poco incierta por el tipo de diagnóstico.

Los donantes de médula ideales son los hermanos consanguíneos compatibles (es decir, hermanos de padre y madre, que Sergio no tiene). En segunda línea estarían los padres. Y con menos probabilidades siguen los medios hermanos y, por último, los donantes particulares de médula de bancos. La cirugía para extraer una parte de la médula ósea no tiene riesgos para el donante. Si el paciente no recibe el trasplante su pronóstico es reservado.

'Oñate lamenta la situación'

EL TIEMPO llamó al cantante Jorge Oñate, que se recupera de una operación en Bogotá y estará nuevamente en tarimas la próxima semana, para que diera su versión sobre el caso. Cuando se le preguntó si conocía la historia de Sergio Acevedo, dijo: "Yo no conozco personalmente el caso, pero me han hablado de él" y se cortó la llamada.

Se le volvió a telefonear y una voz dijo que se encontraba en una terapia, que lo llamaran en una hora. A la hora, no contestaron. Más tarde se le hizo otra llamada y contestó el señor Alfonso Castro, amigo del artista, quien dijo que Oñate no estaba disponible, que lo llamaran en una hora y quien se comprometió a comentarle el motivo de la llamada.

A la hora, Castro contestó el teléfono y dijo que Oñate estaba en otra terapia, pero aseguró que había hablado del caso con él y que le había comentado que en una ocasión la señora le había dicho del tema en una presentación en Venezuela, pero que él no conocía al muchacho.

"Me dijo, eso me dijo ella, dizque el muchacho es hijo mío, pero imagínese después de treinta y pico de años, como hace uno pa' saber si eso es cierto y además pues un trasplante de médula siempre es complicado", dijo Castro, quien agregó que Oñate le expresó que lamentaba mucho la situación del muchacho pero que faltaban por comprobar muchas cosas y aseguró que el músico se encuentra también en una situación delicada de salud.

Castro aseguró que el músico estaba dispuesto a hablar, pero se le hicieron cinco llamadas más y no contestó.

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