Secciones
Síguenos en:
Oriente Medio, con pronóstico oscuro

Oriente Medio, con pronóstico oscuro

Para el 2007, el panorama luce especialmente complicado en Irak, territorios palestinos y el Líbano. Irán mueve hábilmente sus fichas.

El anuncio de Arabia Saudí de que financiaría a los sunitas de Irak, en caso de que Estados Unidos decida abandonar ese país, es un acto que sirve para entender que el sangriento conflicto en Irak es una pieza más del rompecabezas de intereses que se mueven en esa región y del que muchos quieren sacar provecho en el 2007.

Los saudíes explican que es su deber auxiliar a sus hermanos sunitas contra las ofensivas de los chiitas, que se están quedando con el poder político en un país tradicionalmente dominado por la minoría sunita.

Pero más allá de eso, hay un temor de varios países árabes que prevén una extensión de la influencia iraní en la región, si se piensa en sus lazos con Siria; en su apoyo al Hezbolá libanés (que acaba de sostener una guerra contra Israel); en las cercanas relaciones que, como chiitas, se supone que tienen con los nuevos gobernantes iraquíes; en su defensa enardecida de la lucha palestina y la bandera de "borrar del mapa" al Estado de Israel, y en lo desestabilizador que puede ser para ellos que Teherán avance en su programa nuclear.

En esa lucha por ser la voz cantante en la región,  los conflictos en Irak y en los territorios palestinos pasan por la agenda de Teherán.

De otro lado, el mundo espera el rumbo que tome el gobierno Bush, que se anunciará en enero, luego de que un informe bipartidista recomendó empezar a sacar las tropas de Irak y buscar acercamientos con Irán y Siria para darle algo de estabilidad al país y detener lo que para algunos ya es una guerra civil entre sunitas y chiitas. Esto, con el ingrediente de que la capacidad de maniobra de Bush será limitada en sus últimos años de mandato por perder las legislativas con los demócratas.

Pero es claro que contra los actos terroristas de lado y lado es muy poco lo que unas precarias fuerzas de seguridad del gobierno iraquí pueden hacer, mucho más cuando los sunitas, particularmente los seguidores de Hussein -condenado a una pena capital que podría ser ejecutada este fin de semana- se sienten tan marginados. Expertos coinciden en que ahorcar a Saddam significaría multiplicar, si cabe, las hostilidades.

Los palestinos

En el panorama palestino, la situación para el 2007 podría ser más compleja que en el 2006, pues los dos grupos políticos dominantes, Al Fatah y Hamas, han sostenido duros choques que ya han dejado varios muertos. Se teme una guerra civil ante la imposibilidad de llegar a un gobierno de unidad y ante la convocatoria de elecciones adelantadas, en un esfuerzo final para que se impongan tesis más moderadas que las de los islamistas que no reconocen al Estado de Israel, y, por tanto, no van a impulsar negociaciones de paz. Y en últimas, para levantar el boicot económico de Occidente.

En los últimos días se han concentrado esfuerzos para lograr un acercamiento israelo-palestino a través de una conferencia internacional. Ya hubo un paso, con el encuentro entre el premier israelí Ehud Olmert y el presidente palestino Mahmud Abbas.

Y en el Líbano, tras una desastrosa guerra de Israel contra el Hezbolá, los prosirios quieren que caiga el gobierno de Fuad Siniora en un movimiento de ajedrez en donde Irán tiene fichas que mover con su apoyo a esta milicia chiita.

Eduard Soto
Redactor de EL TIEMPO

Bush se queda cada día más solo en una América Latina izquierdizada

En Washington ya ha dejado de ser un murmullo que América Latina se le escurre  entre los dedos a E.U. Lo dicen centros de pensamiento republicanos, como el Council on Foreign Relations y el Heritage Foundation, y demócratas de la talla de Diálogo Interamericano y el Woodrow Wilson Center. También se escucha a gritos en la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

E.U. sería víctima de su propio invento, es la teoría de más coherencia. Siempre consideró a Latinoamérica su "patio trasero", una región sin intereses estratégicos considerables. Y en la era Bush ha sido peor desde el 11 de septiembre, cuando E.U. centró toda su atención en la guerra contra el terrorismo. Con la excepción de Colombia, donde Bush encuentra afinidades con su política.

Según el Latinobarómetro, la popularidad de E.U. en América Latina va para atrás. Más del 60 por ciento tiene una percepción desfavorable y solo 26 por ciento ve con buenos ojos a Bush.
Esto, más la pobreza que resultó de las recetas neoliberales, se ha convertido en caldo de cultivo para regímenes autoproclamados de izquierda: Venezuela,  Brasil, Argentina, Bolivia y Uruguay. En este 2007 entrarán en ese grupo Ecuador y Nicaragua con sus nuevos presidentes: Rafael Correa y Daniel Ortega.

La respuesta de Bush ha sido errática. Primero trató de contener a Chávez catalogándolo de bufón. Pero cuando su influencia fue evidente, optó por aislarlo, señalándolo como un peligro para la estabilidad hemisférica.

Y al tiempo que ha buscado hacer frente común con Brasil y Argentina, E.U. ha intentado jugar a que el presidente Álvaro Uribe le ayude, obrando como contrapeso de Chávez y de la nueva ola de izquierda.

Un reporte del Consejo para las Relaciones Extranjeras destaca el apoyo incondicional a Uribe y su firma del TLC, interpretando su reelección como "un rompimiento con la tendencia hacia la izquierda de América Latina". Una hipótesis que pretende hacer ver medio lleno el vaso de sus aliados, cuando está más que medio vacío.

También ha emprendido acciones non sanctas, como ampliar las redes de espías en América Latina y crear una oficina en la CIA solo para vigilar a Cuba y Venezuela.

Una escuela de pensamiento en Washington vaticina que el "izquierdismo" latinoamericano es un ciclo que se cerrará. "Muchos de estos modelos fracasaran cuando, por ejemplo, caiga el precio del petróleo o incumplan las promesas que los llevaron al poder", dice una fuente de la Casa Blanca. Considera que, en unos 20 años, esta tendencia reversará.

Incluso por esto, se afirma, la Casa Blanca respaldó extender las preferencias arancelarias de Atpdea para los países andinos, incluso Bolivia y Ecuador. No obstante, el Congreso de mayoría republicana la concedió por solo seis meses a estos países.

Muchas cosas pueden cambiar con los demócratas en el control del Capitolio en enero. Arturo Valenzuela, ex asesor de Clinton para América Latina, indica que habrá que esperar a que salga Bush y se defina quién será el nuevo ocupante de la Casa Blanca, en las elecciones del 2008.

Lo que sí es claro es el precario margen de maniobra de Bush y lo poco coherente que tendrá que ser para gobernar en los dos años que le restan.

Sergio Gómez Maseri
Corresponsal en Washington

 Raúl-E.U., ¿qué hacer?

La salida, que se ve definitiva, de Fidel Castro del poder en Cuba, incrementará la presión de E.U. hacia el gobernante de transición, Raúl Castro.

 Pero en cinco meses que lleva al frente del poder, Raúl ha dejado ver que su estilo de bajo perfil también se aplicará a la relación con E.U. Enviará mensajes de disposición al diálogo, pero no cederá de buenas a primeras a los pedidos de hacer "gestos de democratización". Sería una concesión impensable al "enemigo" y un suicidio. Por esto, cualquier cambio será consensuado y nada abrupto.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.