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Con muerte de Jairo Angarita Santos van cuatro mandos medios de las autodefensas asesinados

Con muerte de Jairo Angarita Santos van cuatro mandos medios de las autodefensas asesinados

El Presidente Álvaro Uribe anunció anoche recompensa hasta por 100 millones de pesos a quien dé información que permita la captura de los responsables del asesinato.

"No puede haber mafias superiores al Estado", dijo el mandatario al ordenar al Ministerio de la Defensa el pago de la recompensa.

"Con la Política de Seguridad Democrática no puede haber crímenes buenos, ni crímenes malos. Todos los crímenes deben ser repudiados y sancionados con severidad", agregó.

Sicarios que conocían los movimientos del ex capitán de la Fuerza Aérea -quien en las Auc era conocido como el comandante 'Andrés'- lo balearon la noche del miércoles en Medellín.

Angarita, segundo de Salvatore Mancuso en los bloques 'Sinú' y 'San Jorge', acababa de llegar de Montería, en donde se había reunido con el gobernador Libardo López y el obispo Julio César Vidal para hablar de la situación de los desmovilizados en Córdoba.

Sin la escolta que siempre lo acompañaba (cinco personas), a las 6 p.m. se reunió en un conocido restaurante con un hombre y una mujer. Dos horas después, según un testigo, dos hombres llegaron al sitio: "Uno se bajó de la moto, entró y le disparó cuatro veces".

Con Angarita ya son cuatro los segundos al mando de los más poderosos bloques de las Auc que son asesinados o desaparecidos en menos de un año. A esa lista se suman tres de sus líderes -Carlos Castaño, Miguel Arroyave y Carlos Mario García, alias 'Doble cero'-, dos abogados y decenas de desmovilizados.

Los lugartenientes de primera línea asesinados eran fichas clave del andamiaje de las autodefensas y conocían de primera mano sus nexos directos con el narcotráfico, la política, los empresarios y las Fuerzas Armadas.

Este capítulo, el de la inflitración 'para' en Ejército, Policía y otros organismos de seguridad, se empezará a destapar en enero, cuando un general (r) sea llamado a declarar.

Van tres en Medellín

Autoridades indagan por qué en Medellín se concentra la purga. Allí mataron a Angarita, a 'Omega', segundo de 'Jorge 40'; y a Daniel Mejía, 'Danielito', mano derecha de 'Berna'.

Y en el Área Metropolitana mataron a Gustavo Upegui y a Octavio Velásquez, al parecer cercanos a 'Berna'.

La vendetta en las entrañas del paramilitarismo es una de las principales razones por las que el Gobierno ordenó hace un mes el traslado de los jefes de las autodefensas del centro vacacional de La Ceja a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí.

El ventilador de Angarita

En agosto, Angarita había expresado algunos temores sobre su seguridad. Y hace un año habló sobre los nexos entre 'paras' y políticos.

Además, se enfrascó en un debate con Libardo López, gobernador de Córdoba, a quien acusó de negociar con Mancuso su gabinete.

Dijo que esa fue la razón por la que un cuñado de Mancuso, Manuel Troncoso, llegó a la Secretaría de Salud.

Y hace 20 días, Angarita volvió a insistir y no solo anticipó que iba a revelar ante los fiscales todo lo que sabía, sino que aseguró que en los últimos años fue "imposible" que alguien aspirara a un cargo de elección en Córdoba sin haber hablado con los 'paras'.

Angarita también conoció detalles de la cita en Ralito en la que, a finales del 2001, cerca de 60 políticos y dirigentes gremiales se comprometieron a apoyar el proyecto político de las autodefensas.

¿Eslabón con militares?

Además -dicen fuentes 'paras'- tras su paso por la FAC, el Ejército y la Policía obtuvo contactos que se convirtieron en eslabones entre las Auc y las Fuerzas Militares.

Estos son episodios que parecen perdidos tras su asesinato, que se produce en un momento crítico.

En buena medida por sus aspiraciones políticas, Angarita se había alejado de Mancuso, el único jefe 'para' que ratificó su voluntad de acogerse a Justicia y Paz.

Este volverá en enero a estar ante los fiscales, y la muerte de Angarita da espacio para, al menos, dos lecturas: la primera, que se trata de un crimen que busca presionar a Mancuso, cuyos allegados han sido víctimas de hostigamientos que él atribuye a sectores que se verían afectados por su confesión.

Pero tampoco se descarta que, muerto Angarita, otros 'paras' (incluido Mancuso)descarguen en él la responsabilidad de crímenes por los que los acusan, tal y como lo ha hecho su ex jefe con otros muertos y desaparecidos como Castaño, el mayor Walter Fratini y alias 'Cobra'.

Lo concreto es que voceros de los jefes presos en Itagüí hablan de una lista de 80 desmovilizados de la primera línea de mando que estarían sentenciados a muerte.

Y aunque el Gobierno aún no se ha pronunciado sobre este caso, delegó en el general Óscar Naranjo, jefe de la Dijín y hombre de confianza de Presidente, la investigación de este nuevo asesinato.

Aunque los ex 'paras' son objetivo de la guerrilla, los asesinatos no parecen ajustarse a ese patrón: en todos los casos los asesinos conocían movimientos y condiciones de seguridad de sus víctimas. A varias de ellas, incluso, las mataron en sus casas.

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