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El esperado debate contra la Canciller abrió heridas difíciles de curar entre senadores

El esperado debate contra la Canciller abrió heridas difíciles de curar entre senadores

Su hermano, el senador Álvaro Araújo, lanzó fuertes ataques contra varios de sus colegas.

A LAS 11:00 P.M. del miércoles 29, tras finalizar su acalorada intervención, el senador Álvaro Araújo, llamado a declarar por la Corte Suprema por supuestos vínculos con paramilitares, se reunió en la sede social del Senado con su hermano Sergio -reconocido ganadero del Cesar-, el comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo y el senador Miguel De la Espriella. Allí los vieron reír a carcajadas e intercambiar opiniones durante 20 minutos, mientras en la plenaria del Senado proseguía el debate promovido por el Partido Liberal y el Polo Democrático para pedir la cabeza de la canciller. María Consuelo Araújo, con el argumento de que le hacía daño a la imagen de Colombia.

Minutos después de esta reunión, la Canciller se acercó discretamente a sus hermanos y sostuvo una breve charla con ellos que no duró más de tres minutos. El clima estaba tenso en el Capitolio, como se había hecho evidente poco antes, cuando el senador Araújo se cruzó con la senadora Piedad Córdoba y, aun sin haberla mirado, no pudo ocultar su rabia por la embestida que la Senadora había hecho contra su familia.

El debate había empezado a las 3:30 p.m. En calidad de vocera de los liberales, la senadora Cecilia López hizo la primera intervención. Armada con dos carpetas llenas de recortes, le dijo a la Canciller, sentada a pocos metros, que la prensa internacional estaba registrando que la Ministra de Relaciones Exteriores de Colombia tenía un hermano senador vinculado con grupos paramilitares y que por eso no era conveniente que permaneciera en el cargo. Acto seguido, criticó a la Ministra por haber aprovechado una reunión con el fiscal Mario Iguarán, para llevar a su hermano con el propósito de indagar si había procesos contra alguno de sus familiares. "Usted hizo uso de su posición privilegiada para averiguar la situación de su familia -dijo López-.Usted no debería ser la Ministra de Relaciones Exteriores sino de relaciones familiares".

Sin perder la compostura, con la cabeza agachada y mordiéndose los labios, la Canciller tomaba apuntes. A su lado, el comisionado Restrepo hablaba en voz baja con el Fiscal, presente en el debate para explicar los pormenores de la reu-nión con los hermanos Araújo. En una de las últimas sillas del recinto, el senador Araújo seguía el debate que, pese a la vehemencia con el que era adelantado, nunca se salió de tono porque la senadora López fue cuidadosa y evitó caer en agravios y ataques de carácter personal.

El turno siguiente le tocó al senador Jorge Robledo, quien llevó la batuta del Polo. Antes habían empezado a llegar algunos ministros que recibieron la instrucción del Presidente de acudir al debate para respaldar a la Canciller. El primero que hizo su aparición fue el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, luego llegaron los de Minas, Hernán Martínez; Medio Ambiente, Juan Lozano; Interior, Carlos Holguín y Comercio Exterior, Jorge Humberto Botero. También asistieron el secretario jurídico de la Presidencia, Mauricio González, y el alto consejero Óscar Iván Zuluaga. La ministra de Educación, Cecilia María Vélez, fue la última en hacer su aparición. Muy formales, como niños de colegio, se sentaron para seguir los pormenores del debate.

El senador Robledo enfiló primero sus baterías no contra la ministra Araújo sino contra el presidente Álvaro Uribe. Lo acusó de no haber tomado los correctivos necesarios en varios episodios, como el de Jorge Noguera cuando estuvo a la cabeza del DAS, y a quien a pesar de los señalamientos de tener vínculos con los paramilitares y de haber llevado a altos cargos de la entidad a personas que cometieron graves delitos para favorecerlos, "lo mandó a las mieles de la diplomacia a la bella Italia porque, según él, era un buen muchacho".

Una vez más, como lo ha hecho en repetidas ocasiones, Robledo insistió en que en el Presidente tiene su cuota de responsabilidad en el escándalo que compromete con los paramilitares a algunos congresistas que lo apoyan. "Aquí hay una responsabilidad política del Presidente que es inocultable y que se puede convertir en responsabilidad penal", señaló Robledo. Luego, fue la estocada contra la Canciller: "El Presidente sale y nos dice a los colombianos, como si fuéramos mensos, que la señora Canciller está en el Gobierno en representación personal", y agregó que "para el Presidente puede ser bueno que se quede la Canciller, porque demuestra lo macho que es, que él es el que manda. Pero la que gana es su familia, porque no todos los sindicados tienen una hermana Canciller que les haga diligencias".

Habla la Canciller

Finalizada la intervención del senador del Polo, la Canciller subió al estrado y cuando todos esperaban que respondería a las críticas de quienes reclamaban su cabeza, lo que hizo fue contar con detalle su vida y una carrera que contabiliza 13 años en el servicio público. No hizo mención alguna a los problemas que tiene en  líos a su familia y con habilidad se salió por la tangente y argumentó que a ella debían evaluarla por sus ejecutorias. Después, y quizá en el único momento en el que se mostró retadora con quienes le pidieron la renuncia, afirmó:  "Espero que en uno, dos o tres años, hasta cuando el Presidente decida que lo acompañe, me midan por mis resultados".

Su hermano Álvaro no estaba en el recinto. Poco antes de que ella tomara la palabra, había salido para seguir su intervención en uno de los televisores instalados en la sede social del Senado que a esa hora era un hervidero de congresistas y asesores. Tan pronto terminó de hablar la Ministra, el Senador regresó a la plenaria para oír al Fiscal.

Eran cerca de las 7:00 p.m. cuando el fiscal genaral Mario Arana Iguarán tomó la palabra para confirmar que  la Canciller sí había preguntado por la suerte de algunos familiares. "Me preguntó si obraba una investigación formal contra miembros de su familia -relató el Fiscal-. Debe decirse que hizo referencia no sólo a ella, también a sus hermanos Sergio y Álvaro, al magistrado Jaime Araújo y al Procurador General de la Nación".

El Fiscal también respondió a las críticas por la demora en la apertura de procesos e hizo un recuento pormenorizado de todas las acciones contra dirigentes vinculados con el paramilitarismo y, cuando nadie lo esperaba, notificó al senador Miguel De la Espriella de que había pedido a la Corte Suprema que lo investigara. Pálido, De la Espriella oyó decir al Fiscal: "Hoy precisamente le remití a la Corte Suprema de Justicia unas diligencias que tienen que ver con la entrega de unos cheques del señor Micky Ramírez a usted doctor De la Espriella". El caso tiene que ver con unos cheques que una empresa de Ramírez, acusado de narcotráfico, le giró al senador de Córdoba.

De esta manera, De la Espriella, quien en una entrevista con El Tiempo reveló que 40 congresistas habían firmado en 2001 un documento de apoyo a un proyecto político promovido por los jefes paramilitares Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, quedó entre las cuerdas.

Pero el Fiscal no paró ahí y anunció que le abriría investigación a otra hermana del clan Araújo. "Una información reciente en la que se hace referencia al señor José Morillo y a una de las hermanas de la Canciller, obliga a la Fiscalía a iniciar, al menos, unas previas", dijo Iguarán. La involucrada es Ana María Araújo, a quien el ex jefe de Informática del DAS, Rafael García mencionó, en la declaración que rindió ante la Corte Suprema, como la persona que habría gestionado una jugosa comisión de un millonario contrato de la Registraduría con la firma francesa Sagem. Comisión que habría ido a parar a los bolsillos de Jorge 40 .

La temperatura del debate estaba ya muy alta cuando el comisionado Restrepo hizo uso de la palabra. No hubo sorpresas en su intervención. Como era de esperarse, asumió una encendida defensa del Gobierno. Hizo énfasis en que no sólo no ha auspiciado el paramilitarismo sino que lo ha acabado y, apelando a la estrategia de mirar por el espejo retrovisor, volvió a recordar la toma del Palacio de Justicia por el M-19 con apoyo del narcotráfico, y la alianza del Gobierno de César Gaviria con Los Pepes para perseguir a Pablo Escobar.

También habló el vocero de La U, Luis Guillermo Vélez, y no faltó el turno para la fogosa senadora Córdoba, quien arremetió contra la familia Araújo y preguntó: "¿Será que la Ministra no tiene la menor idea de los nexos de sus hermanos con el paramilitarismo y el narcotráfico?" Añadió que con su negativa a renunciar estaba profundizando la crisis y procedió a leer un plafleto que venía circulando en Internet contra los Araújo, que el presidente del Directorio Conservador, Julio Manzur, calificó de pasquín. Por primera vez, la Canciller y sus dos hermanos se vieron intranquilos y a algunos de los colegas de Córdoba se les oyó decir en voz baja: "A Piedad se le fue la mano porque uno no puede leer un anónimo".

El Senador se defiende

La hora de intervenir le llegó al senador Araújo pasadas las 10:00 p.m. Empezó invocando a Dios y a medida que pasaban los minutos fue subiendo el tono de voz. Aseguró que lo habían tergiversado cuando hace dos semanas dijo en la Casa de Nariño que si la Corte lo vinculaba a un proceso afectaría a su hermana, al Procurador y al propio Presidente. "En ningún momento amenacé a nadie ni pretendí situarme como un intocable ante la Corte Suprema de Justicia", dijo Araújo.

También les respondió a los que habían intervenido para pedir la cabeza de su hermana. "No te tengo miedo Petro -dijo-. Te desafío, como nos desafiamos en la política. Vamos a ver quién está construyendo más, vamos a ver cuántos votos sacas en la Costa Atlántica que has paraquizado". Y calificó a Piedad Córdoba de embustera y le reclamó: "Piedad, las ganas de tumbar a una canciller no pueden llevarla a cometer crímenes como los que usted ha hecho esta noche al leer un anónimo". 

Para finalizar, advirtió que no van a encontrar una sola prueba de que sea paramilitar "porque no la hay", y acusó a la familia Gnecco Cerchar de ser la verdadera patrocinadora del paramilitarismo y el narcotráfico en el Cesar.

Tan pronto terminó de hablar, Petro tomo la palabra y dijo:  "Los que le ha hecho daño a la Costa Atlántica son los que la llenaron de fosas comunes y cometieron el genocidio de los kuamkamos, y no Petro. Nunca he dicho que usted es asesino, Álvaro. Es más, espero y guardo la esperanza de que la vaya bien en la Corte". Fuera del recinto, Sergio Araújo, que seguía el debate por televisión, decía en voz baja palabras de grueso calibre: "H p, h p.". El debate terminó a las 2:00 a.m. Sólo se veían caras cansadas y algunas dolidas, porque, no hay duda, muchas heridas quedaron abiertas. Fue un debate de control político pero sus promotores no lograron su objetivo: la Canciller se queda por un tiempo más.

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