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Anulación de juicio contra 'Simón Trinidad' no deja de ser una derrota para Washington y Bogotá.

Anulación de juicio contra 'Simón Trinidad' no deja de ser una derrota para Washington y Bogotá.

Los 12 miembros del jurado no lograron ponerse de acuerdo para tomar una decisión con respecto a los cinco cargos que pesaban contra el guerrillero colombiano. ¿Qué viene ahora?

VESTIDO DE TRAJE y corbata, Simón Trinidad no ocultó una sonrisa y levantó su puño en alto, como señal de triunfo, cuando oyó la decisión del juez Tom Hogan: el juicio en su contra, por el secuestro de tres estadounidenses, ocurrido el 11 de enero de 2003 quedaba anulado. ¿Celebraba el guerrillero colombiano el revés que la decisión significaba para los Gobiernos de Washington y Bogotá?

Hogan tomó la determinación luego de que los 12 miembros del jurado le entregaron un mensaje escrito en el que le notificaban que no habían podido ponerse de acuerdo para tomar una decisión con respecto a los cinco cargos que pesaban contra el guerrillero colombiano. La acusación principal le imputaba una conspiración, es decir, un acuerdo para cometer un delito. 

 No es extraordinario que un juicio termine así, pero tampoco es frecuente. Lo que está claro es que el fiscal Kenneth Col, responsable de la acusación,  no hizo su labor de la mejor manera. Con plata del erario y con una veintena de testigos, entre los que tuvo al ex senador Luis Guillermo Giraldo y al empresario vallenato Elías Ochoa Daza -ex compañero de trabajo de Trinidad y ex secuestrado por las Farc-, no pudo demostrar la culpabilidad del sindicado.

Sus principales armas fueron el video filmado por el periodista Jorge Enrique Botero, que prueba que Tom Howes, Marc Gonsalves y Keith Stansell, asesores de su país en materia de seguridad,  están en poder de la guerrilla colombiana, pues aparecen con el Mono Jojoy. Otra prueba considerada contundente para la Fiscalía era la propia declaración del hombre que se encontraba en el banquillo de los acusados y que admitió, sin ambages, su condición de miembro de las Farc.

Punto para la defensa

Bob Tucker, abogado defensor de oficio, planeó una estrategia sólida. La basó en el argumento según el cual su representado no planeó ni ejecutó el secuestro, ya que las víctimas viajaban en las selvas del sur de Colombia a bordo de un avión derribado por sorpresa. Adujo también que el  procesado jamás tuvo que ver con las circunstancias del cautiverio de los retenidos. 

 ¿Qué viene ahora? Un nuevo juicio. Para ello, Hogan citó a Kohl y a Tucker el 14 de diciembre para seleccionar otro jurado y empezar de cero. Trinidad -o Ricardo Palmera, su nombre de pila- seguirá detenido, entre otras cosas porque contra él pesa otra acusación por narcotráfico.

 Según él, también es una derrota para el presidente Álvaro Uribe, que extraditó a Trinidad. Al fin y al cabo Uribe, empeñado en que la comunidad internacional rotule a las Farc como organización terrorista, no debe haber asimilado bien el hecho de que un juicio por secuestro contra uno de los miembros más representativos de las Farc haya terminado en veremos.

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