Secciones
Síguenos en:
Arte con la boca, un impulso para superar la tragedia

Arte con la boca, un impulso para superar la tragedia

A los 38 años, Luis Alberto Mahecha tiene grandes ilusiones de vida a pesar de su limitación.

 Un día, hace trece años, este hombre que vive con su abuela, pues su madre lo abandonó a los seis meses y a su padre no lo conoce, salió a trabajar. El destino le tenía reservada una suerte trágica: la camioneta de publicidad que conducía fue arrollada por una tractomula. La tercera vértebra cervical  se le desprendió, lo que le produjo una cuadraplegia irreversible.

Durante cuatro años su vida fue un infierno. Solo esperaba que llegara la noche y después el día. En una de esas interminables 24 horas de tristeza vio en televisión un programa llamado 'Usted qué haría'. A través de él se enteró de la existencia de la Asociación Pintores con la Boca y con el Pie, una organización para personas con limitaciones físicas que querían tener la oportunidad de aprender a pintar y descubrir sus habilidades artísticas.

Mahecha intentó pintar un cuadro con la boca en su casa, sin importar que el único acercamiento que había tenido con el dibujo era la empresa para la cual trabajaba cuando se accidentó. Lo envió a la dirección que apareció en el programa y entró en un concurso nacional. El director del evento habló con Mahecha, este envió su pintura al concurso internacional y ganó. El premio fue una beca para pertenecer a la Asociación.

Desde ese entonces, hace nueve años, trabaja desde su casa y en ocasiones en la asociación. Entrega sus cuadros para que sean reproducidos, y siempre está en busca de  hacer bien su trabajo y sobresalir.

La asociación exige a sus artistas, para permanecer como miembros activos, cinco cuadros anuales (cifra mínima). Alberto pinta alrededor de veinte y recibe como remuneración el valor total de los cuadros que oscilan entre $ 150.000 y $ 200.000, y una beca mensual.

Aparte de este dinero, Mahecha compró un taxi que tiene alquilado y que aún está pagando con el dinero que recibe mes a mes.

Ha pintado muchos cuadros. Sin embargo, solamente le ha gustado uno que pintó hace cuatro años aproximadamente de una pareja de leones, pues dice que al saber cómo hizo los cuadros no le gustan, no los ve interesantes. Aunque a las demás personas les llaman la atención y han sido enviados, incluso a Europa, para que sean reproducidos y distribuidos.

Los tonos de sus cuadros son vivos debido a que el primer paisaje que vio fuera de Bogotá, cuando era niño, fue el llanero.

De los amigos que tenía antes del accidente quedan pocos. Los conseguidos al entrar a la fundación son los que le han ayudado a salir adelante, son los que lo transportan y con los que comparte más tiempo.

Considera que Dios, más que un ser supremo, es una fuerza interior, y cree fielmente en él a pesar de lo que vivió, pues afirma que él es la fuerza que lo impulsa a continuar su camino con más alegría.

En este momento quiere seguir pintando, quiere terminar de pagar su taxi y seguir ayudando a las personas que lo necesiten, pues se considera activo y con muchos conocimientos para ofrecerles a los demás.

María Nathalya Delgado Muñoz.
Código VII

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.