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En el colegio Bolivia de Bogotá hay un comedor muy especial donde comen 400 niños

En el colegio Bolivia de Bogotá hay un comedor muy especial donde comen 400 niños

Este plantel distrital atiende a niños con enfermedades cognitivas, como retraso mental y síndrome de Down. Una hora de desayuno o de almuerzo de equivale a una hora de clase.

En este plantel -República de Bolivia- estudian niños con discapacidad, como síndrome de Down, parálisis y problemas de lenguaje. Son 400 en total. La mitad recibe desayuno en el comedor escolar del colegio y la otra mitad, el almuerzo. Y muchos de ellos, antes de que se inaugurara el comedor estudiantil, no tenían buenos hábitos de alimentación ni de masticación.

Maira Neiro, de 7 años, y Julián Beltrán, de 8, alumnos de preescolar, están en la misma mesa y apuran las crispetas que están en uno de los seis espacios de la bandeja.

"Deliciosas", dicen. Pero la profesora Ángela Guzmán, atenta, les pregunta por el arroz, que está en otro compartimento. "Bueno una para la cara, otra para la bonita", le contesta Maira, mientras se ríe y apura una cucharada.

Porque la forma de servirles el desayuno y el almuerzo a estos niños es totalmente diferente al de los platos del resto de los humanos.

Los seis compartimentos de las bandejas son para arroz (el más grande), proteína, verdura, ensalada, postre y jugo.

El vaso del jugo, explicó la encargada del comedor, que maneja Compensar, es de plástico y se les sirve a los niños 180 centímetros cúbicos. "El líquido no llega hasta el borde para evitar que se les riegue", dice la mujer.

Los niños hacen fila para recibir su bandeja. Un profesor los cuida y luego los hace sentar. Es en ese momento cuando empieza la clase. La profesora Nora Camargo explica que muchos de los niños llegaron al plantel sin saber masticar. "Muchos tampoco conocían las normas de la mesa", dice.

Por eso se invirtió tiempo en esa enseñanza, en jornadas piloto antes de que se abriera el comedor. "Algunos padres de familia vinieron para ver cómo sería el proceso", sigue.

Y hoy, Wendy Maribel se sienta en la mesa, separa la servilleta, y se come todo, "porque todo es alimento para verme bonita", dice esta niña con síndrome de Down.

La profesora Guzmán, mientras tanto, está al lado de Jennifer, de 6 años, también con síndorme de Down. La alienta para que coma.

"La ventaja es que ellos son como esponjas y a pesar de su discapacidad pueden llevar a sus casas el mensaje de alimentarse bien", agrega, mientras Jennifer dice que 'ya le gustan las verduras'.

Desayunos, almuerzos y refrigerios

Diariamente, la Secretaría de Educación Distrital (SED) da 27.390 desayunos y 26.650 almuerzos en 22 comedores escolares.

Salvo en el caso del colegio Bolivia, donde se les da a todos los estudiantes, en el resto de planteles se escogen los niños con mayores necesidades económicas y alimenticias para que reciban una de las dos comidas de lunes a viernes durante todo el año lectivo.

Además, se entregan 372.538 refrigerios cada día.
Por cada comida caliente (desayuno o almuerzo) la SED paga 1.319 pesos.

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