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Columna abierta / La envidia, otro mal cultural

Columna abierta / La envidia, otro mal cultural

Por Miguel Ángel Molina

Leí el artículo titulado "Tunja, ciudad de grandes eventos", firmado por el ex alcalde Manuel Arias Molano.

El escrito, aunque salpicado de protuberantes inconsistencias, lo interpreto como una forma de ver la cultura, a través de la cual se nos permite incorporar a nuestra cotidianidad distintas formas de significar, de ver las cosas, de actuar y de comunicar en un diálogo de los individuos con el entorno social.

Ese diálogo nos permite crear sentidos de identidad y pertenencia a tal punto que hoy encontramos en el Festival Internacional de la Cultura una expresión de nuestro patrimonio cultural, que construye identidad y nos permite el disfrute maravilloso de la producción cultural y artística, que va de la mano de diversos procesos, unos de orden estatal, apoyados por el gobierno departamental, y otros, al abrigo de iniciativas particulares.

Es también a través de la cultura por donde intentamos resolver problemas de transformación del entorno que limita nuestras posibilidades de desarrollo, como es el caso de los escenarios que cita el artículo en mención. Tunja no tiene escenarios. La carpa admirada y apreciada por muchos, es una necesidad. ¿Qué otra alternativa tenemos en la ciudad, máxime cuando la administración departamental practica una propuesta de cultura de inclusión a través de la participación masiva y la democratización?
Esa razón hace aún más resonante el éxito del Festival Internacional de la Cultura como quiera que por fin nos estamos dando cuenta de necesidades de una ciudad que crece y que no fueron observadas por los ex alcaldes de turno.

El éxito del Festival fue majestuoso. 174 eventos, más de 2.000 artistas y 800 mil espectadores, dan una dimensión clara de lo que fue. El doctor Arias deja ver en su columna que no asistió a ningún espectáculo, sino que le contaron.

Quizá por esa razón lanza expresiones ligeras como aquella de "... cuando le dieron un tinte político de promoción de personas se desdibujó el evento y para muchos pasó a ser un acto más de la politiquería boyacense, ¡qué lástima!". Creo que es otra forma de diálogo cultural.

Es que nosotros los que nos sentimos orgullosos de ser boyacenses observamos que aún hay paisanos que conservan rasgos que caracterizaron nuestra idiosincrasia y que nos hizo ver como seres mezquinos.

Es la enfermedad de la envidia que por fortuna poco a poco hemos ido erradicando. Invito al ex alcalde a informar en su columna cuál acto de politiquería hubo. Con nombres, lugares y protagonistas. Para lanzar opiniones es prudente estar bien informado. Inclusive es importante que entregue las pruebas a los organismos de control. Es tanto el afán de criticar que no supo quien organizó el festival. Aprovecho para contarle que no fue ninguna empresa privada. Fue la Gobernación de Boyacá a través de la Secretaría de Cultura y Turismo. De paso logramos ratificar lo que ya ha demostrado la actual administración departamental, que cuando lo público se administra correctamente, se pueden entregar resultados como el que exalta el columnista.
Sin duda hay cosas para mejorar y ese es el reto.

Por Miguel Ángel Molina, Secretario de Cultura
y Turismo de Boyacá

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