Cuatro niños se quemaron con pólvora por juego que se convirtió en tragedia, en Neiva

Cuatro niños se quemaron con pólvora por juego que se convirtió en tragedia, en Neiva

Como no tenían dinero para comprar luces u otros juegos pirotécnicos en esta Navidad, los niños de entre los 8 y los 13 años, del barrio San Martín, decidieron fabricar sus propias bengalas.

03 de diciembre 2006 , 12:00 a.m.

Para lograrlo, buscaron a Harold Jara, de 14 años, quien en otras ocasiones les había vendido pólvora que sacaba de su casa y con la que hacían rascaniguas y castillos.

Harold hizo una línea con el explosivo y el resto de menores se acercaron a mirarla. Pero segundos después él arrojó un fósforo sobre la carga y esta explotó.

Sebastián Gutiérrez, de 9 años, sufrió heridas en su rostro y por eso esperaba hasta ayer en la tarde que un cirujano de la EPS Salucoop le operara por quemaduras de primero y segundo grado. Cristián Andrés Calderón, de 13 años, tuvo que ser operado en el Hospital Hernando Moncaleano de Neiva. No podía abrir los ojos y temía quedar desfigurado.

Mientras tanto, Leonardo y Juan José González, de 10 y 8 años respectivamente, tuvieron heridas leves y se recuperan en su vivienda del barrio San Martín, al sur de la ciudad. Harold resultó ileso.

Este accidente con pólvora, el primero que se registra en Neiva en diciembre, dejó al descubierto a Jorge Jara, un hombre de 32 años y padre del menor que vendió el explosivo a los niños, quien no supo explicarle a la Policía el porqué tenía pólvora negra en su casa.

Según las autoridades, esta se utiliza únicamente para abrir túneles en las minas, fabricar municiones de escopeta o cargar cilindros bomba.

El coronel Eduardo Carrillo, subcomandante de la Policía del Huila, dijo que Jara tendrá que ser investigado por la Fiscalía.

Van a demandar

Mireya Gutiérrez, madre de Cristian Andrés, uno de los heridos más graves, dijo ayer que lo demandará por las quemaduras de su hijo. "Es un irresponsable por tener esa pólvora y dejar que su hijo la vendiera en el barrio. El dijo que me iba a ayudar con lo de la droga pero decidimos ponerle una demanda. Mi hijo quedó muy mal", agregó.

Lo mismo opinó Martha Isabel Parra, madre de Sebastián Gutiérrez, quien denunció que el niño no fue atendido con rapidez. "Estoy esperando desde la madrugada de ayer y no lo han operado, temo que por eso quedé con la carita desfigurada", dijo.

Pero Jara, que trabaja en una compañía privada de seguridad, no teme por las demandas ni se siente culpable de las heridas de los pequeños. "Yo no soy responsable de nada, yo estaba durmiendo cuando el niño me sacó la pólvora. Los que tienen la culpa son los padres, por dejar a sus hijos jugar con eso", dijo.

JORGE QUINTERO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
NEIVA

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