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En Viterbo (Caldas) nadie se salva de tener apodo

En Viterbo (Caldas) nadie se salva de tener apodo

En Rastros de Viterbo, una monografía de esa calurosa población de 19 mil habitantes, el escritor Emerson Grajales dedicó varias páginas a analizar esa costumbre.

La tradición es antigua -explica Grajales-. La gente recuerda a personajes como 'Colaco'', 'El Brujo', 'La Pistola', 'Lola Puñales', 'Reliquia', 'Sofoco' y 'Milagro', que vivieron hace 90 años, pero de los que nadie podría dar el nombre de pila.

Del que sí hay referencias es de 'Caneca': "A un párroco del pueblo en los años 60 le decían así porque le gustaba mucho el billar y siempre que jugaba pedía una caneca de aguardiente. Para completar era bajito y gordo", dijo el escritor, que omitió el nombre del cura por respeto.

La historia de los apodos que Grajales cuenta en su libro se queda corta frente a lo que se escucha en las calles del municipio.

Una muchacha recuerda, por ejemplo, que cuando le presentaron a un hombre no pudo menos que contener la risa. "Mucho gusto,
'Desmayo'", le dijo muy serio su nuevo conocido.

"Es que si usted quiere encontrar a alguien aquí por su verdadero nombre, pierde. Tiene que preguntar por el apodo", dicen los habitantes en la inmensa plaza central del pueblo.

Se heredan

Otra de las características de los apodos en Viterbo es que se heredan.

'Gallinas' les dicen a todos los miembros de una familia que tenía un gallinero.

A otros les dicen 'loras' o 'ratones', y lo más seguro es que los hijos de 'Rana' terminen heredando el mote de su padre.

Los apodos de animales son los más comunes, pero no faltan los que aluden al físico de las personas o a su manera de hablar.

El hecho es que es tan extendida la costumbre de los apodos en este pueblo de Caldas que ha puesto en calzas prietas a la justicia.
La Policía y la Fiscalía reciben denuncias, pero cuando le indagan al ciudadano por la identidad del sindicado casi siempre les salen con la 'chapa'. Incluso les advierten que es más fácil ubicar a los buscados preguntando por el sobrenombre.

Paradójicamente, Grajales se salva de tener apodo, o por lo menos no se conoce de uno.

Lo mismo les pasa al actual párroco y al Alcalde. ¿Será que no les han encontrado el adecuado o respeto a la autoridad?

VITERBO (CALDAS)

Casi todos están en el libro

'Chitiva', mesero de una de las cafeterías ubicadas en la plaza principal de Viterbo (Caldas), comenta que cuando leyó el libro de Emerson Grajales se sintió aludido.

"Ahí (en el libro) aparece todo el mundo o al menos algún conocido", dice 'Chitiva', quien se ganó el sobrenombre por su gran parecido con el futbolista bogotano.

Y es que Viterbo es tal vez el único pueblo del país donde en los colegios no es una falta disciplinaria poner un apodo.

Grajales tardó tres años en redactar el libro y lo publicó hace dos con el apoyo de la Alcaldía. En este hay un listado con las 'chapas' más famosas de los primeros habitantes del municipio, fundado en 1911, y las de las últimas generaciones.

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