Caminos que ha transitado la oposición en Venezuela para enfrentar el desafío de Hugo Chávez

Caminos que ha transitado la oposición en Venezuela para enfrentar el desafío de Hugo Chávez

Son éxito, los opositores han acudido a marchas multitudinarias, complots militares, huelgas y sabotajes petroleros, hasta desembocar en la batalla electoral de este domingo.

30 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Chávez, un líder carismático que debutó con una intentona golpista en 1992, emergió con una avalancha de votos en 1998 para ocupar el vacío dejado por el colapso del viejo sistema bipartidista, socialdemócrata y socialcristiano, 40 años después de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, en 1958.

"Nunca en la historia de Latinoamérica se había producido un hundimiento del sistema de partidos de la magnitud ocurrida en Venezuela, salvo el fenómeno registrado en Perú que llevó a Alberto Fujimori al poder", dijo a la AFP Tulio Hernández,  sociólogo y columnista del diario El Nacional.

Chávez comenzó así la primera etapa de su gestión sin oposición hasta que una chispa encendió la pradera opositora en 2001, cuando apareció en televisión con martillo en mano, para aprobar un paquete de 40 leyes gracias a los plenos poderes que recibió del Congreso.

El programa aprobado incluyó la Ley de Tierras y una legislación petrolera que le daba al Ejecutivo mayor control sobre la empresa petrolera estatal PDVSA, considerada "un poder dentro del poder del Estado".

El primer fracaso de la oposición

Una primera ola opositora "surgió marcada por el fracaso de su liderazgo, formado por empresarios de los medios, la cúpula empresarial (Fedecámaras) y la principal central de trabajadores (CTV)".

Con la vieja dirigencia política extinta, que el presidente Chávez califica de "Cuarta República", un liderazgo inexperto comete "el mayor disparate de la saga opositora", afirma Hernández.

Una masiva marcha opositora que enrumbó al Palacio de Miraflores el 11 de abril de 2002, terminó en una oscura balacera que dejó una veintena de muertos y desencadenó un fugaz golpe de estado, que se derrumbó en 47 horas.

Chávez salió airoso y arropado por una muchedumbre de desamparados que bajaron de los cerros con el grito de "¡Volvió, volvió, volvió!".

La dirigencia opositora quedó "fundida, devorada por sus propios errores y echada de lado por su gente", explicó Hernández.

El paro petrolero: segundo fracaso opositor

Una nueva era empieza con timidez entre organizaciones no gubernamentales humanitarias y de observación electoral, que con los remanentes de la antiguos líderes partidistas intentan una Coordinadora Democrática.

Un cisma dividió a los opositores entre quienes querían "seguir forzando la barra" y quienes creían que el presidente "se caía solo" con su popularidad arruinada.

Entre las más grandes manifestaciones en la historia de Venezuela de apoyo y rechazo a Chávez surgió una nueva apuesta de todo o nada: un paro petrolero de 63 días que terminó en fiasco en febrero de 2003.

El gobierno contraatacó y acusó a la vieja dirigencia petrolera de un sabotaje que costó al país 18.500 millones de dólares. "Ese nuevo error le dio a Chávez la argumentación para ofrecer una visión que divide al país entre buenos y malos, aliados del imperio de Estados Unidos o de la revolución", sostiene el profesor universitario.

Proyectado como víctima de una acción realizada de nuevo fuera de la disputa democrática, Chávez reconstruyó su base con sectores que antes habían dudado en apoyarlo.

El referendo: primer camino legal de la oposición

Desde entonces, la oposición buscó los caminos legales y encontró una rendija en la Constitución Bolivariana. Con un par de millones de firmas recogidas logró someter a Chávez a un referendo para revocarle su mandato en agosto de 2004.

Cuando el mandatario se vio amenazado con perder la consulta, emprendió su mayor operación de rescate de las mayorías populares mediante un programa de misiones sociales, con la ayuda del presidente cubano Fidel Castro, y volvió a salir victorioso.

Desmoralizada por la derrota, la oposición virtualmente se suicidó en diciembre de 2005 cuando se retiró de los comicios legislativos.

Manuel Rosales se atrevió a recomponer la oposición

Tras una etapa de balbuceo y combate a los abstencionistas, Manuel Rosales, 53 años, reelecto en 2004 como gobernador del petrolero estado de Zulia, logró unificar a la disidencia que parecía totalmente desorientada y desmoralizada.

Con todo el poder del Estado y un masivo apoyo popular, Chávez llegó a la elección del domingo con más de 20 puntos a su favor.

Teodoro Petkoff, director de estrategia de Rosales, había dicho a la AFP que la oposición no tenía más alternativa que participar en la elección y dejar "aun no ganando, un movimiento organizado que sirva para continuar la lucha".

Con información de AFP
Caracas (Venezuela)

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