Venezolanos están gastando como si no hubiese mañana en whisky, autos lujosos y cirugías plásticas

Venezolanos están gastando como si no hubiese mañana en whisky, autos lujosos y cirugías plásticas

Un frenesí consumista -estimulado por uno de los crecimientos más vigorosos de América Latina- que para el presidente Chávez es síntoma de una sociedad corrompida por los valores capitalistas.

29 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

"Yo estaba viendo los gastos para las importaciones de whisky... exhorbitante. Somos unos de los primeros consumidores de whisky en el mundo. ¿Qué es eso?", se lamentó, cuando anunció nuevos aranceles sobre el whisky, perlas y otros artículos.

"No habrá socialismo si cada uno de nosotros no nos llenamos el alma y el cuerpo, nos impregnamos, nos empapamos hasta los tuétanos de los valores socialistas", dijo Chávez en una alocución.
"Nosotros tenemos que reflexionar, compatriotas, sobre nuestros modos de consumo".

Con centros comerciales atestados de compradores, Chávez ha instado a los venezolanos a que eviten adquirir las muñecas Barbie en sus compras navideñas, afirmando que con los juguetes estadounidenses "se van estupidizando nuestros niños".

Una economía que destila lujos

Hay otras señales que evidencian una economía con dinero en abundancia: los bancos ofrecen préstamos para cirugías plásticas; la renta de propiedades en zonas lujosas de Caracas rivalizan con las mayores ciudades de Estados Unidos; los venezolanos hasta octubre habían importado más de 500 millones dólares sólo en teléfonos celulares este año.

La economía de Venezuela se espera que crezca al menos un 8 por ciento este año, de acuerdo con la Comisión de las Naciones Unidas para la América Latina y el Caribe. Las cifras oficiales también muestran que la actividad de la construcción repuntó, las ventas de automóviles experimentan alzas récord, y los bancos tienen grandes ganancias.

Las compañías petroleras multinacionales parecen dispuestas a mantenerse en el país bajo condiciones más rigurosas que han dado al gobierno mayores beneficios y el control accionario de los proyectos.

Un frenesí con problemas de fondo

Debajo del extravagante gasto, no obstante, hay señales de problemas más profundos. Los controles de precios del gobierno han causado escasez de alimentos básicos como leche y azúcar.

El dólar estadounidense batió récord en noviembre en el mercado negro de Venezuela, en un nuevo indicio de que el estricto control de cambio impuesto en el 2003 ha dejado de contener la fuga de capitales o la demanda de divisas.

Los corredores están haciendo de la venta de bonos un negocio floreciente. Los inversionistas locales, quienes tienen problemas para obtener moneda extranjera debido al férreo control de cambios, tienen la posibilidad de comprar con moneda nacional los bonos valuados en dólares y luego venderlos en el extranjero por dólares.

Un estudio reveló que los venezolanos están sacando sus ahorros del país a un ritmo más acelerado que en las cuatro décadas previas antes de la llega de Chávez al poder: cerca de 66.000 millones de dólares salieron al extranjero entre 1999 y el 2005, comparado con los casi 112.000 millones de dólares, monto ajustado por la inflación, que se fugaron entre 1950 y 1999.

Los cálculos son del economista Emilio Medina Smith, profesor de la Universidad de Carabobo, quien aplicó métodos aceptados internacionalmente, incluyendo el del Banco Mundial.

Medina Smith observó que los venezolanos han sido siempre propensos a llevar su dinero al exterior. Pero añade: "Ahora hay un ingrediente adicional: la inseguridad política. Lo que era una pequeña enfermedad se ha convertido a una neumonía".

Temor a la reelección de Chávez

Ese desenfreno refleja no solo una época de bonanza sino también un posible temor de que se produzcan cambios económicos radicales si el presidente Hugo Chávez es reelegido el domingo por otros seis años, y cumple su promesa de profundizar lo que describe como su revolución socialista.

Chávez ha prometido una ruptura más tajante con el pasado capitalista de Venezuela para ayudar a los pobres.

El propietario de una fabrica de ropa, Noel Álvarez, teme que de improviso sus trabajadores tomen su planta con la bendición del gobierno.

"Los inversores están nerviosos, intranquilos", dijo Álvarez, presidente de Consecomercio, que agrupa a unos 200.000 comerciantes.

Un sondeo general de esas empresas en octubre mostró que a pesar de las ventas en alza, la mayoría no está ampliando sus empresas, su personal o realizando nuevas inversiones. Álvarez indicó que las razones incluyen la alta criminalidad, la falta de confianza en el sistema jurídico y un "sesgo" del gobierno de Chávez contra el sector privado.

El mandatario insiste en que no es un enemigo del sector privado, pero su gobierno ha tomado medidas que han generado nerviosismo entre los inversionistas, incluyendo la expropiación de fincas improductivas. En semanas recientes, Chávez amenazó con nacionalizar la mayor compañía telefónica de Venezuela si no acataba una decisión del Tribunal Supremo que le ordenó elevar las pensiones.

El control del petróleo genera controversia

Desde que asumió el mando en 1999, su gobierno también ha incrementado el control sobre la industria petrolera, fundó cooperativas financiadas por el estado y desvió reservas del Banco Central para financiar programas sociales para los pobres.

Algunos detractores afirman que esas medidas son equivocadas y desalientan la inversión. Agregan que sólo se sostendrán mientras el país, que es el quinto mayor exportador de petróleo del mundo, tenga el beneficio de precios altos.

Venezuela ha experimentado una serie de ciclos de expansión y desaceleración.

El propio Chávez heredó una deuda pública enorme de gobiernos previos que lucharon por pagar sueldos y beneficios a una abultada fuerza de trabajadores estatales luego del colapso de los precios del crudo a mediados de la década de 1980, pero bajo su mando el sector público casi se ha duplicado y llegado a cerca de dos millones de empleados.

Miedo a cambios radicales es exagerado

Mark Weisbrot, codirector del Centro para la Investigación Económica y Política, de Washington, expresó que el gobierno de Chávez debería ser reconocido por el robusto cambio económico ocurrido poco después de la peor recesión en décadas causada por un devastador paro promovido por la oposición a finales del 2002 y levantado a comienzo del 2003, que buscaba forzarlo a renunciar.

Weisbrot destacó que la inflación está por debajo de sus niveles históricos, la recaudación tributaria, tanto como el sector petrolero como en el no petrolero, están en alza, mientras el gobierno ha diseñado un presupuesto conservador para crear un colchón contra cualquier caída en los precios del petróleo.

El presupuesto del 2007 se basa en un precio por barril de petróleo de 29 dólares, marcadamente más bajo que el promedio anual del precio del crudo de 58 dólares por barril. El miedo a cambios más radicales es probablemente también exagerado, agregó.

"Desde hace mucho ha habido mucha retórica, pero los cambios han sido muy graduales", comentó. "El gobierno se ha cuidado de no intentar hacer cosas que están más allá de su alcance".

Caracas (Venezuela)
Con información de AP

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