Víctor Castro, un arquitecto que revolucionó la cara de los hospitales franceses

Víctor Castro, un arquitecto que revolucionó la cara de los hospitales franceses

Hace 26 años, este egresado de la Javeriana llegó a Europa para aprender historia del arte. Ahora le está enseñando a los franceses los beneficios terapéuticos de las formas, espacios y colores.

28 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Justo antes de viajar a Francia, en el aeropuerto Eldorado, su tío le pidió entregar personalmente una carta a un amigo arquitecto en la capital francesa.

Cuando Guy Calderón abrió el sobre descubrió una carta de recomendación. El tío de Víctor no se equivocó en enviarla, ya que su sobrino tenía una hoja de vida envidiable: tesis de grado de excelencia calificada con 5, experiencia laboral con el arquitecto Alfonso García Galvis y dominio del inglés con diploma de bachillerato en Michigan. El arquitecto francés le ofreció al joven colombiano trabajo por dos meses para que lo ayudara en un concurso que su oficina acababa de ganar. Víctor aceptó y se quedó a su lado diez años.

Con los papeles en regla y hablando por fin francés, Víctor quería empezar su vida laboral como arquitecto independiente. Sin embargo, el diploma colombiano no era válido en Francia y por esta razón tuvo que retrasar sus planes mientras cumplía todos los requisitos que exigía el Colegio de Arquitectos.

En 1993 pudo finalmente abrir su oficina en el moderno barrio de la Défense. Coincidió con la entrega de la remodelación de un apartamento que le habían encargado tiempo atrás unos amigos. Durante la fiesta de fin de obras, uno de los invitados impresionado por el manejo del espacio y del volumen lamentó en voz alta que los pacientes de hospitales no pudieran gozar de la amplitud y de la misma calidad. Castro le respondió inmediatamente que sí se podía y que no era una cuestión de medios económicos. 

El francés era el director de los servicios técnicos del Hospital Psiquiátrico de Sainte Anne de París, y quien 15 días después llamó a Víctor para que trabajara en un primer proyecto. Para el colombiano fue el inicio de una estrecha relación con la psiquiatría en Francia y el desarrollo de una nueva visión de la arquitectura "sanadora" que le ha abierto las puertas de hospitales como Pitié-Salpêtrière, Hospital de Villejuif o la Fundación de Rothschild.

Una propuesta innovadora que ha convencido a psiquiatras y a médicos, aunque la lucha ha sido dura, reconoce. Pero los resultados cambian mentalidades porque los pacientes mejoran en cuartos que dejan de ser cárceles o cubos. 

La influencia de los colores, de la luz, de las formas, de la simple inclinación de un techo o las puertas corredizas pueden aportar sosiego a una persona que sufre, explica el arquitecto colombiano. 

Por ahora tiene pendiente, con su equipo de 10 personas, la entrega de  varias obras para el 2006. Una de ellas, en el distrito XIII de París, ahonda más en su desafío de valorizar el paciente sin perder los criterios de seguridad. Se trata de la primera guardería para madres que rechazan a sus bebés. Esta vez, su idea fue crear un lugar que recuerde la matriz y donde tanto madres como bebés puedan encontrarse nuevamente. 

Víctor asegura que se trata de aportarle sentido común a la "arquitectura médica", pero lo que reconocen sus colegas es que el arquitecto colombiano logró romper en Francia con un esquema donde el espacio era sinónimo de castigo.

Por Camila Morales
París

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