Pablo Posada Pernikoff , el obrero de la belleza

Pablo Posada Pernikoff , el obrero de la belleza

Desde hace 16 años, este ingeniero, matemático y diseñador vive en Japón. Su obra artística es catalogada como una de las más sobresalientes del momento.

28 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Es un gran conversador, de humor fino y enemigo del celular. Espera exponer pronto en Colombia, porque, asegura, "ya es tiempo de volver a las raíces".

Cuando uno le pide que se defina como artista, corre el riesgo de recibir una clase exhaustiva de lo que significa el arte abstracto y el papel que juega la materia dentro de él, y no se obtiene, a pesar de ello, una respuesta que lo encasille en un determinado rubro de la creatividad.

"No puedo decir que soy pintor o escultor exclusivamente -dice Posada-, porque esencialmente trabajo con materias, de las cuales unas dan para hacer pintura, otras para lograr grabados o relieve, y algunas para realizar escultura. Actualmente trabajo mucho en vidrio, papel y pigmentos, y antes lo hice con laca japonesa, madera, fusión y metal".

Pero si Posada, a sus 42 años, no se define por una sola rama de las artes plásticas, sí tiene claro que lo suyo es la expresión abstracta. "Todas las carreras que estudié (ingeniería de sistemas en Colombia, matemáticas en Canadá, bellas artes y diseño en Europa) entraron por una oreja y salieron por la otra, pero dejaron una base teórica y racional que me sirve para leer, entender mi entorno y establecer una relación,  básicamente intuitiva, con la materia con la cual trabajo", asegura.

Es un creador prolífico y partidario de "meter las manos en la masa" a la hora de forjar sus obras, y asegura que "no soy como otros artistas que conciben la idea y luego la encargan, cosa que respeto pero no comparto".

Hoy Pablo Posada tiene una larga lista de exposiciones personales y colectivas en varias de las principales galerías de Tokio, Hong Kong, Bogotá, Nueva York, Pekín y Taiwán.

También ha logrado exponer sus colecciones en instituciones como el Banco de la República (Colombia), el Museo de la Amistad (China), el Museo Tokio Geidai (Japón), el Hotel Four Seasons (Honk Kong), el Hotel Ana (Japón) y en varias colecciones privadas alrededor del mundo.

No huye de los concursos y distinciones, pero tampoco los busca. "Lo que quiero y necesito es simplemente expresarme -comenta-. El único concurso que gané, y con eso es suficiente, fue uno de pintura en la primaria, dibujando un bodegón... Y llegué tarde a la entrega del diploma".

Con su cabello largo y a veces desordenado, Posada posee el aura que sólo tienen los artistas, ese don de la conversación que se hace más amena con sus anécdotas y una energía, a veces explosiva y otras en peligroso reposo.

Radicado en Japón desde hace 16 años, arribó a estas islas luego de ganar una beca para investigar en la Universidad Politécnica de Osaka. Su tema era 'La estética abstracta del budismo zen, y su relación y desarrollo dentro del arte y el diseño en Japón', asunto que había abordado parcialmente en Italia.

Concluida y aprobada la investigación, los siguientes siete años Posada se dedicó a realizar un doctorado sobre 'La comunicación entre el ser humano y la materia', en la Universidad de Tokio, antigua y famosa como el edificio que ocupa.

En las próximas semanas viajará a México y Venezuela para estudiar propuestas y luego vendrá a Colombia, donde espera exponer sus obras nuevamente, "porque ya es tiempo de volver un poco a las raíces", afirma.

Mario Castro
Tokio 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.