Los diseños de María Clara Restrepo le dan la vuelta al mundo

Los diseños de María Clara Restrepo le dan la vuelta al mundo

Esta paisa ha recorrido el globo aprendiendo de los mejores creadores de la alta costura. En medio del agite diario, hoy se siente orgullosa de tener su propia marca.

28 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Su taller es un galpón grande y luminoso, con techos infinitos y largas ventanas. Todo está en perfecto orden en el desorden: los hilos de la India, China, Nepal o México; los botones madre perla, beige o colorados; los vestidos colgados y con pequeños letreros; las pinturas para tinturar las camisetas o una secadora "inventada" para la ropa.

Una mesa blanca y ancha sirve para las reuniones o para dibujar los diseños. Los papeles limpios o con trazos se acumulan sobre ella, así como otras innumerables cosas.

Este es el universo creativo de María Clara Restrepo, la única diseñadora colombiana en medio de Giorgio Armani, Gucci, Prada, Versace: la 'haute couture' europea.

Restrepo, que nació en Medellín en 1963, es pequeña y delgada. Tiene la cabeza casi blanca, pero algunos de sus mechones son de color violeta. Lleva una lycra arco iris y una camiseta que parece de su marido y compañero de trabajo, el escocés Ian Phin, tan alto como el cielo.

María Clara es una ciudadana del mundo, que se la pasa entre Milán, París, Tokio o Hong-Kong. Pero estos viajes no son nuevos para ella. Desde que dejó Medellín por Bogotá, a los 3 años, se acostumbró al vaivén de los aeropuertos y a los cambios de climas, ropas y paisajes.

En la adolescencia viajó a París, para aprender francés, y a Londres, para estudiar inglés británico. Ya en 1982 se inscribió en Derecho en la Universidad de Los Andes. Aunque terminó la carrera y sacó el título, sabía que nunca se dedicaría a las leyes. Es que creció admirando la belleza, pintaba cuadros y amaba experimentar con los colores.

Las formas y su pasión por los vestidos como expresión cultural la llevaron de regreso a París, para estudiar en la Escuela Superior de Moda, Esmode.

En la cuna de la moda

Allí pasó tres años entre las clases de diseño y modelismo. Aprendió cómo funcionan los textiles y cómo "hablan". "Cada elemento cobra vida propia después de trazarse en el papel. El trabajo manual y el nivel tridimensional dan un resultado diferente. Cada material tiene su propia alma y un comportamiento particular cuando se construye un vestido", explica con un ligero movimiento de manos.

Más tarde, Restrepo aterrizó en Italia, la cuna de la moda del Viejo Continente, en la época de los hombros gigantescos, las cinturas pequeñas y los diseños muy femeninos.

Y siguió los pasos del 'stilist' más famoso de la década de los 80 y 90, Romeo Gigli. Trabajó en su 'atelier' durante seis años y de su mano aprendió a manejar los colores y los textiles.

De la 'maison' Gigli pasó a la Versace. Después del asesinato de Gianni, su hermana, Donatella, tomó las riendas del negocio y contrató un nuevo equipo. María Clara Restrepo y su esposo Ian fueron directores de investigación textil en la oficina creativa.

En el 2000, cambió a Marni, una de las líneas italianas de tendencia. Y conoció a Joyce Ma, que la invitó a desarrollar su colección en Hong Kong.

Durante dos años, María Clara cruzaba de Europa hacia Asia, se enriqueció de Laos, Cambodia, Taiwán, China y se "apropió" de las telas y técnicas tradicionales del Oriente.

Con su esposo, fundó Rohka (2001), que lleva el nombre de un pájaro mágico de 'Las mil y una noches'. Un estudio de consultores de diseño que se convirtió en 'atelier' y se encarga de la investigación a la recolección de materiales, de la creación a la venta de vestidos al público e impone sus creaciones en un mercado tan competitivo como el italiano.

En el 2002, ganó un concurso internacional de diseñadores en Alemania (Enkamania) y una campaña publicitaria en Vogue Italia.

Rohka presentó un trabajo sobre cómo utilizar la fibra de viscosa igual que en el Japón. En las manos de Restrepo y su equipo, este textil terminó como si fuera una organiza. "Fue todo un descubrimiento, al inicio ni siquiera nos gustaba esa fibra ni nos parecía estimulante. Pero luego de seis meses de estudio y pruebas, vimos el resultado", dice ella.

La empresa de la diseñadora no sigue las tendencias ni copia nada. Tiene un manejo diferente de los textiles, una propuesta cromática intuitiva, porque el color es muy importante: tiene un valor terapéutico.

Rohka vende a los mejores almacenes del mundo, que piden calidad y exclusividad. Y quiere conquistar a otros clientes que al abrir sus armarios se emocionen con sus vestidos no solo por el material o el estatus.

Juegan con los métodos tradicionales y las altas tecnologías. Se inspiran en la música, el teatro, el cine, una muestra, un viaje. Y combinan de forma casual todo.

Restrepo prepara dos colecciones para mujer al año: primavera-verano y otoño-invierno. Sin embargo, no presenta sus creaciones como los típicos desfiles de Milán o París, sino como 'performances' de videos y personas en vivo.

"Rohka es una mezcla de la cultura nórdica y tropical con influencia europea. Es lo que debería ser la globalización y no la tristeza y eliminación de las raíces y culturas. Y el 'made in Italy' es la tradicion y el 'savoir faire' que no encontraríamos en ningún otro lugar del mundo", asegura.

María Clara empieza a moverse de un lugar a otro en su taller. No tiene más tiempo para hablar, le esperan sus telas, hilos y trazados para que les de vida con sus manos.

Por Carla Maldonado
Milán

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