Carlos Moreno: de mensajero a gerente de informática de Skandia en Alemania

Carlos Moreno: de mensajero a gerente de informática de Skandia en Alemania

Un paro universitario hizo que este bogotano comenzara a dedicarse a la mensajería, que eventualmente lo llevó a las posiciones más altas de la importante firma de seguros.

28 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

¿Dejaría usted a los 41 años la seguridad y comodidad de un cargo gerencial de una multinacional en Colombia, para lanzarse nuevamente a la aventura de conquistar una posición en otro país cuyo idioma, cultura y forma de trabajo desconoce?

Carlos Moreno, bogotano, dio ese salto: se enfrentó al riesgo de perderlo todo. Maniobró con talento y destreza, y en tres años logró posicionarse en Berlín como 'CIO', en inglés gerente de Informática, de la sede en Alemania de Skandia y como uno de los líderes de  procesos innovadores más reconocidos en el sector financiero de la capital alemana.

Los pormenores de su historia comienzan con una decisión que tomó a los 18 años, en 1977, cuando se estrenaba como estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Distrital. El plantel fue cerrado por uno de los paros de profesores, pero Moreno no se permitió  un sólo día de brazos cruzados y salió a probar suerte en el mundo laboral.

En su camino entre la casa y la universidad, había notado que la aseguradora sueca Skandia era la propietaria de un moderno edificio en construcción en la Avenida 19 con 113. "En nuevas sedes siempre hay nuevas tareas", pensó el muchacho. Y acertó. Porque, efectivamente, la aseguradora  necesitaba  nuevo mensajero y ese cargo era el único para el que su incipiente hoja de vida, que apenas registraba el bachillerato, cuadraba sin problemas.

Moreno llegó a Skandia Bogotá para quedarse, pero no como mensajero. En 22 años, subió parejo y seguro por todas las posiciones  hasta lograr la jefatura del departamento de informática a nivel nacional. "Todo lo aprendí en la empresa, porque no  tuve tiempo de regresar a la facultad de sistemas", cuenta.

"Casa, carro, beca, una situación muy solvente, un futuro próspero. Tenía ofertas para trabajar en Estados Unidos y la matriz de Skandia en Suecia, pero salir del país permanentemente no estaba en mis planes porque yo ya había logrado mi sueño colombiano y ese era el único que tenía sentido".

Pero en el 2000 llegó una petición reiterada de la sucursal de Skandia en Alemania, la segunda más importante en Europa después de la central sueca, de trasladarse a Berlín para  liderar un proyecto de innovación que comenzaría a marchar cuando el gobierno germano aprobara un paquete de reformas sobre fondos de pensiones.

A pesar de que la  oferta no sólo era honrosa sino altamente promisoria, Carlos pensó nuevamente en declinar. Su hija mayor, entonces de 17 años, terció en el asunto y el ejecutivo se animó a dar el salto hacia Alemania.

A los pocos meses de haber llegado, se enfrentó a la situación más crítica de su carrera, porque el sueño alemán que no había buscado comenzó a desdibujarse ante la imposibilidad de iniciar el proyecto para el que lo habían llamado. "Me vi sin tarea definida, dando vueltas en la empresa sin ningún norte. Era un jinete sin caballo -cuenta-. Entonces, recordé que en situaciones de riesgo, uno no debe moverse sino mantener la calma hasta que se abra una salida".

La gran salida del limbo en el extranjero llegó para Carlos un año después, en el 2001, cuando comenzó en  Alemania la fiebre de los últimos preparativos para el recibimiento del euro. "La conversión sin falla de la información de  monedas locales a euros era el gran reto de cada departamento de sistemas en toda la Unión Europea -explica-. En Skandia no podía ser diferente y yo metí mano compulsivamente. Me medí al reto  de diseñar  un plan de acción arriesgado para agilizar procesos que consistía en buena parte en destrabar la empresa prescindiendo de personal ineficiente y contratando expertos en software de la India".

El plan fue aceptado e hizo que la empresa se insertara a la nueva era de la moneda común sin ninguna falla y bajando costos en un 50 por ciento. Carlos se volvió imprescindible para alemanes y suecos. Tanto, que en el 2003, desde Estocolmo, le entregaron la responsabilidad plena del Departamento de Sistemas de Skandia Alemania y el nuevo reto de consolidar los sistemas de información y aplicación de las filiales europeas.

Ese proceso lo tendrá ocupado y alejado  de Colombia por lo menos diez años más, pero como miles de compatriotas  residentes en el extranjero, Carlos ha perfeccionado tanto su 'colombianidad' que le parece que con el tiempo y la distancia esta se ha afianzado mucho más.

"Creo que ahora estoy más conectado con el día a día de la realidad en  Colombia que cuando vivía en el país -expresa-. No le exagero cuando digo que entro tres veces por día a eltiempo.com.  Me alegro, sufro, me estreso, todo lo que pasa en el país produce emociones y reacciones genuinas, como si nunca me hubiera ido del país, es que en realidad, yo trabajo en Alemania, pero vivo en Colombia. No conozco otra forma de sentirme plenamente  feliz", concluye.

Por Patricia Salazar
Berlín

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.