Padres de niño herido por sus secuestradores en Puerto Salgar oran por un milagro

Padres de niño herido por sus secuestradores en Puerto Salgar oran por un milagro

Pedro Mateo, de 5 años, se debate entre la vida y la muerte por el disparo que le dio uno de sus secuestradores en la cabeza.

23 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Hace siete días dos hombres encapuchados, que se identificaron como paramilitares, interceptaron al menor y su madre, Doña Nubia, cuando se dirigían hacia la escuela de una vereda de Puerto Salgar (Cundinamarca).

Pasadas las 7 de la mañana, en un puente colgante que comunica a Caparrapí con Puerto Salgar, los hombres se lo arrebataron y le entregaron un papel. "Mi doña, tiene que conseguir 200 millones para mañana. Lea la carta y piérdase", le dijeron.

Hay vecinos que cuentan que vieron a esos hombres merodeando el día anterior. "Son unos animales. Y son tan machos que no quisieron quitármelo a mí sino a ella", dice don Pedro, el padre, con el rostro congestionado, con la amargura encima.

Pedro conoce a los secuestradores de años atrás. Cuenta que trabajaron en la finca de su padre, en donde también trabaja él.
"El que le disparó a mi nené ordeñaba y cambiaba las vacas de potrero", dice.

Lo que siguió fue angustia. Nubia corrió de vuelta a casa desconsolada, sosteniendo en brazos a su otra hija, de 14 meses. Apretaba el pedazo de papel con fuerza. Eran ya casi las 8 de la mañana.

Fueron a buscar un cadáver

El país entero se conmocionó cuando el Gaula del Ejército capturó, un día después de los hechos, a Christian de Jesús Arango, quien admitió el secuestro del niño y quien, en hechos que están siendo investigados, escapó después y fue recapturado.

En un video del Ejército aparece confesando que le disparó al niño en la cabeza cuando se vio cercado por las autoridades. Dijo que podían buscar el cadáver en la vereda San Antonio, como a una hora a pie del puente colgante.

Don Pedro y una comisión del Gaula y el DAS fueron en helicóptero a buscar al niño. Nubia aguardaba en la base militar de Palanquero.

Mientras tanto, la vida de Mateo, como una lucecita, se negaba a extinguirse en medio de la maleza. Según el reporte médico, el proyectil entró por la sien izquierda y salió centímetros más arriba de la oreja derecha. Prácticamente, le atravesó el cráneo.

"Yo no tengo fundamentos para hablar de milagros, pero la historia de Mateo puede ser uno", dice Danik Valera, la subdirectora científica del hospital Santa Clara, en Bogotá, a donde el niño llegó el jueves.

Se sobrepuso a la muerte durante el viaje, pues hizo paro cardíaco. "Al final su corazoncito continuó latiendo y el niño respondió a la reanimación", afirma la médica.

Mateo llegó al hospital a las 3 de la tarde y antes de las 5 estaba entrando al quirófano. Estuvo allí casi tres horas, mientras los médicos drenaban para bajar la hinchazón de la cabeza. Luego indujeron al pequeño a estado de coma "para que su cerebrito estuviera totalmente inactivo y se recuperara más rápido", explicaron.

Ayer el diagnóstico era positivo. Los médicos se regocijaban porque el niño movía la mano izquierda y atendía cuando lo llamban por su nombre. "Ha soportado porque estaba muy sano.
Es de esos niños a los que se les nota el amor con el que han sido criados", dice la médica.

Mientras esperan en patio del hospital, Pedro abraza a su esposa y le dice: "Mi amor, te juro que el niño nos va a dar una buena sorpresa".

Un caso con cabos sueltos

El caso del pequeño Mateo no solo ha sido noticia por la tragedia que ocasionó uno de sus secuestradores, Christian de Jesús Arango, de 18 años, sino por la extraña fuga que este protagonizó cuando era trasladado de Puerto Salgar a Bogotá.

Sigue siendo un misterio la razón por la cual están siendo investigados por la justicia ordinaria, y no por la militar, los tres suboficiales destituidos por dejar escapar al secuestrador.

Tampoco se ha explicado cómo el hombre, que huyó esposado, sin camisa y sin un peso, llegó el pasado martes hasta Rionegro (Antioquia) en un bus intermunicipal.

Las autoridades aún no explican por qué tras su recaptura el delincuente apareció ante la opinión pública con vendajes y con moretones que no tenía cuando fue mostrado la primera vez.

La familia del niño pide la máxima pena para los secuestradores que convirtieron su vida en una tragedia.

Mientras el llanto ahoga su relato, la madre recuerda un diálogo que retrata la personalidad de su hijo:

-Mamá, ¿qué sigue después de la primaria?

-El bachillerato.

-¿Y después del bachillerato...qué sigo?

-Vas a la universidad, te lo he dicho muchas veces.

-Y yo te he dicho que no voy a ser médico sino campesino, así como ustedes.

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