Una mujer obtuvo autorización para practicarse un aborto a través de una acción de tutela

Una mujer obtuvo autorización para practicarse un aborto a través de una acción de tutela

Elda Lozada Daza, empleada de Interaseo de 30 años, asegura que su vida está en peligro.

23 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.
La decisión de abortar la tomó después de realizarse una ecografía el pasado 29 de septiembre.

El examen, firmado por el médico ginecobstetra Juan Carlos Rodríguez, le reveló a Elda que el feto que lleva en el vientre es "incompatible con la vida" y que ella corre el riesgo de una preeclampsia (enfermedad de la mujer embarazada que se caracteriza por elevación de la tensión arterial, hinchazón en los tobillos y pérdida de las proteínas por la orina).

La ecografía también diagnosticó que el líquido amniótico es anormal y que el feto presenta la cabeza en hoja de trébol, acortamiento severo de todos los huesos largos, ojos saltones, el peroné más largo que la tibia, manos tridentes y el fémur en forma de auricular.

En ese momento, Elda, madre de dos hijos de siete y 10 años, comenzó una carrera desesperada por defender el derecho que la Corte Constitucional otorgó para abortar en casos que como el suyo, el feto presenta malformaciones congénitas.

"Mi marido me apoya en todo, dice que no puedo dar marcha atrás. Si no aborto, me muero y mis hijos van a sufrir mucho y no quiero que se críen solos como me tocó a mí cuando mis padres murieron y yo apenas tenía cinco años", afirmó Elda, quien trabaja como empleada de Interaseo y reside en el sector de Buenos Aires.

En septiembre, cuando tenía cinco meses de gestación, Elda llegó a la EPS Humana Vivir para que le ayudaran a abortar, pero la respuesta de los médicos fue negativa. El galeno que la atendió le advirtió que si le ayudaba él iba a tener problemas con la junta médica y con la Fiscalía.

"Unas amigas me recomendaron que acudiera a la tutela para exigir el derecho a mi vida. Llegué a la Defensoría del Pueblo, donde me asesoraron para que la presentara", recuerda la mujer. 

Ni la visita de un sacerdote a su casa, la motivó a dar marcha atrás. "Me dijo (el sacerdote) que lo pensara, que si le quitaba la vida a mi hijo era pecado. Le respondí: que me juzgue Dios porque para mí, es más delito traerlo al mundo en ese estado", asegura Elda.

Esta semana el Juzgado Primero Penal Municipal le ordenó a la EPS Humana Vivir, que en el término de 48 horas practique el aborto para salvar la vida de Elda Lozada.

Una vez conocido el fallo de tutela, el arzobispo de Ibagué, monseñor Flavio Calle, condenó la decisión judicial y la insistencia de Elda para abortar. El prelado considera que interrumpir el embarazo es equivalente a una "pena de muerte prenatal".

Sin embargo, Ramiro Vargas, de la dirección nacional jurídica de Humana Vivir, en Bogotá, afirma que el miércoles informó al Juzgado sobre la autorización para el cumplimiento de lo ordenado por ese despacho.

Ayer, Elda esperaba en su casa el llamado de la EPS para que le practicaran el aborto. Ella no va al trabajo porque no puede permanecer más de cinco minutos de pie. Sus piernas están hinchadas y el vientre no para de dolerle.

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