Sumas & Restas / ¡Hagan sus apuestas!

Sumas & Restas / ¡Hagan sus apuestas!

Por Edilberto Rodríguez Araújo, profesor titular de la Escuela de Economía de la Uptc

23 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

La sucesión rectoral en la Uptc entró en la recta final. El calendario electoral ha sido maratónico y los resultados, con todas las mediaciones posibles, han evidenciado la pluralidad de opiniones y preferencias. Contrario a lo que se anticipaba, hay una aluvional oferta de candidatos rectorables para todos los gustos y disgustos. En la campaña proselitista se han enunciado, entre otros, consignas como "Un gobierno de consenso. Un consenso para el cambio" (Manuel Álvarez), "Somos una universidad con futuro" (Alfonso López), "El voto es un voto para devolver a la universidad a su sitio de privilegio" (María Nubia Romero), "La universidad vive la universidad" (Héctor García), "Todo por la Universidad. La universidad un compromiso de todos" (Jaime García), "Gestión del conocimiento para la defensa de la universidad pública y generación de oportunidades" (José del Carmen Oviedo), "Por una UPTC humana, integra e innovadora" (Nora Nova). Muchos lugares comunes entreverados con mensajes cargados de lenguaje renovado dentro de una estrategia comunicativa persuasiva.

Los programas de gobierno presentados ante la comunidad universitaria están atravesados por preocupaciones comunes (las funciones esenciales de la universidad: docencia, investigación y extensión, apalancados por el bienestar), inclusive, en muchos fueron incorporados, con lirismo prosopopéyico, componentes de un plan de gobierno (visión, misión, objetivos, etc.), sus diferencias estriban en la percepción que tiene cada candidato del contexto (conocimiento, democracia, Estado, sociedad, poder y autonomía) en que se mueve la universidad y de las prioridades que requieren atención inmediata, con un notorio apego, en algunos casos, al cumplimiento, 'per se', de los convencionales indicadores de desempeño (cobertura, calidad y eficiencia), con una exagerada dosis de voluntarismo, al margen de las restrictivas políticas educativas gubernamentales.

La mayoría de los postulantes verán sepultar sus aspiraciones por los resultados de las consultas estamentarias. Quizá sobredimensionaron sus posibilidades y, como suele ocurrir, después de los escrutinios que dirimen la favorabilidad hacia uno u otro candidato, sólo quedará una efímera figuración y un nuevo intento para los reincidentes. Son diez candidatos que barajan una y otra vez eventuales apoyos de los nueve integrantes del Consejo Superior Universitario, renovado parcialmente, los cuales no revelarán sus inclinaciones sino hasta cuando sesione el 30 de noviembre para designar al nuevo rector de la institución. Mientras tanto, las cábalas que se hacen no son sino pirotecnia verbal, meros arrebatos triunfalistas.

Es previsible que las mayores apuestas giren, en últimas, alrededor de los dos candidatos con mayor vocación de poder: Manuel Álvarez, profundo conocedor del modus operandi de la universidad y de las reformas institucionales que hay que emprender, Alfonso López, cuyo plusvalor es su experiencia administrativa y el aval de la actual administración.

La universidad, día tras día, ha logrado reafirmar su condición de institución educativa estable y sostenible. Sería funesto que el futuro rector se convierta en rehén de micropoderes externos que. como termitas, sólo socavan la institucionalidad universitaria.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.