Milicias de las Farc se aliaron con sicarios del narcotráfico para lanzar ofensiva contra Cali

Milicias de las Farc se aliaron con sicarios del narcotráfico para lanzar ofensiva contra Cali

Más agentes y hasta dos bases móviles para el Ejército en plena ciudad son algunas de las medidas para reforzar la seguridad.

22 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

A las 3:30 de la tarde del miércoles, el Director de la Policía, general Jorge Daniel Castro asumió el Comando de la Policía en Cali. Su tarea -que se prolongará hasta que sea necesario y en la que contará con la ayuda de otro general de la Policía, Óscar Naranjo- es devolverle la calma a una ciudad en donde 26 agentes han sido asesinados en menos de un año.

De la mayoría de esos crímenes no se conocen responsables.
Pero en las barriadas del suroriente, como en la Medellín de los tiempos de Pablo Escobar, circulan panfletos en los que se ofrecen 200 mil pesos por cada uniformado muerto. Detrás del 'plan pistola' estarían las milicias de las Farc en la capital del Valle, que se han visto reforzadas por la llegada de guerrilleros del Caquetá y Putumayo.

Cali y Neiva son las ciudades del país más expuestas a los embistes violentos de la guerrilla. Y lo que piensan las autoridades es que, en su afán de provocar más daño, las Farc están recurriendo a las 'oficinas de cobro' del narcotráfico vallecaucano: sicarios que, ante la persecución de las autoridades contra sus jefes, se venden al mejor postor.

Su poder criminal es tan fuerte que, hace menos de un mes, la justicia condenó a siete integrantes de una de esas estructuras.
Los responsabilizó de al menos 90 homicidios en la ciudad, entre ellos el de 'El Palomo' Usuriaga.

En la violencia que azota la ciudad, que de todos modos no ha alcanzado los niveles de homicidio de hace dos años (1.219 casos hasta octubre, frente a 1.798 en el 2004), también están jugando las estructuras locales del cartel del Norte del Valle. Son grupos que se mueven desde los límites con Chocó y Risaralda, donde 'narcos' como 'Jabón' y 'Don Diego' tienen verdaderos ejércitos que ahora posan de grupos 'paras'.

¿Solo las Farc?

Al término de un consejo de seguridad , el martes, el presidente Álvaro Uribe dijo que los informes de la Fuerza Pública y la Fiscalía señalan a las Farc por la última oleada de atentados, pero no descartó la mano del narcotráfico.

El gobernador Angelino Garzón habló de una combinación criminal en la que estarían involucrados, además, 'paras' y delincuencia común. Y Fabio Cardozo, ex gestor de Paz del Valle, dice que en la región hay una concentración de mandos de la guerrilla, desplegados allí por la presión del Plan Patriota y de cara a una eventual zona de encuentro para el acuerdo humanitario en Pradera y Florida.

Lo cierto es que hay temor entre la ciudadanía. Y también entre las autoridades: tanto que el alcalde Apolinar Salcedo le pidió a la gente "que no salga de sus residencias, ya que debemos tener en cuenta que esta oleada terrorista no excluye a ningún sector de la sociedad".

"Ante las acciones terroristas contra Cali, ya sean pasajeras o duraderas, la Fuerza Pública trabajará hasta terminar con estas bandas", prometió el presidente Álvaro Uribe, en Consejo de Seguridad en la ciudad.

Dos generales, con el reto de regresar la seguridad a Cali

El director de la Dijín, general Óscar Naranjo, quien fue comandante de la Policía de la ciudad, tiene una misión específica: desmontar las oficinas de cobro del narcotráfico (redes de sicarios).

Al pie de fuerza se le incorporarán 300 policías y el Coliseo El Pueblo, cerca a Siloé, y un complejo deportivo del barrio Manuela Beltrán se adecuarán como base móviles militares.

Se adoptó el sistema de recompensas para quienes denuncien a los seis hombres de las Farc señalados como responsables de los últimos actos terroristas en Cali.

Los pagos serán de 50 millones de pesos por información que conduzca a la judicialización y captura los cabecillas de los atentados y cinco millones por cada miliciano.

El director de la Policía, general Jorge Castro, deberá reducir las acciones que este año han dejado 18 buses quemados, 98 viviendas afectadas en explosiones y al menos
18 heridos.

El drama de los Barreto

Con tristeza y resignación José Barreto no tuvo más opción que poner de puerta una de las mesas de billar, que quedó desbaratada con la explosión que desde el lunes a la medianoche les quitó el sueño a 98 familias del barrio Petecuy, en el oriente de Cali.

"Me costó un millón 500 mil pesos, los ahorros de mi vida, y ahora tengo que usarla de cortina", dice el hombre, quien junto a su esposa, Néser Hernández, permanece en la alcoba principal de su casa, lo único que quedó firme de lo que además era un billar.

Las paredes están a punto de caerse, la cocina fracturada y de la puerta del garaje solo quedaron latas retorcidas.

"Esperamos que las ayudas no demoren", dice Barreto, quien ahora sobrevive con la ayuda de una hija suya que vive en España.

Hasta ahora, dice, ha recibido la bendición del padre y ha entregado una fotocopia de la cédula, certificado de cámara y comercio y certificado de tradición para agilizar las ayudas estatales.

Por ahora, asegura no tiene un plan B para subsistir.

Para sus vecinos la situación no es distinta. María Elena Prieto dice que lo único que espera es que las lluvias cesen en la ciudad porque las noches son interminables cuando las goteras no dejan conciliar el sueño.

CALI

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