Escorpión / Museo de arte moderno para Boyacá

Escorpión / Museo de arte moderno para Boyacá

Por Tina Alarcón, escritora y periodista.

20 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

El sueño es recurrente desde hace muchos meses: un museo de arte moderno para Boyacá.

Un espacio limpio que albergue las obras de nuestros artistas, un espacio que permita perpetuar el trabajo de tantos que a lo largo de los dos últimos siglos han sido reconocidos aquí, afuera y más allá. Lugar para vernos a nosotros mismos y para no olvidarnos que formamos parte de un mundo donde el arte se ve mucho más allá de un embeleco de unos cuantos.

Al entrar a la exposición de las reproducciones de Botero, en la sala Julio Abril de la Secretaría de Cultura, vi que el sueño no estaba tan lejos de ser realidad. Es cierto que nada se da de la noche a la mañana, todo proceso cultural demanda esfuerzo y compromiso. En los últimos tiempos he sostenido que el lugar ideal para darle a Boyacá su museo está precisamente en esa casa enorme y querida que también llaman el Palacio de los Servicios Culturales. Fueron muchos los medios días solitarios en que en silencio recorría salas y corredores imaginando espacios como el que vi con el montaje que hiciera el Museo de Antioquia con esa buena muestra de no originales de Botero. En la mayoría de los casos no es necesario entrar a construir grandes obras arquitectónicas para albergar un museo, pensando en lo que tenemos vemos que con darle una nueva vida a una casona colonial se cumple no sólo con garantizarle su mantenimiento sino que se genera un espacio contrastante que puede llegar a significar mucho dentro de la vida de una ciudad como Tunja que ha empezado una carrera inatajable hacia el verdadero progreso sin olvidar su bagaje intelectual. Claro que un museo no es sólo un espacio. En febrero pasado coordinamos con el Fondo Mixto de Cultura una muestra para exhibir las obras que durante años y años, salones y salones se han ido almacenando y que nunca habían sido presentadas, en conjunto, a la comunidad. Esa exposición la sentí como la semilla del futuro Museo de Arte Moderno de Boyacá. En esas 80 y tantas obras está el principio y no deben limitarse eternamente a decorar las oficinas públicas.

Con el espacio y las obras listas el paso siguiente sería revivir de inmediato los salones de artistas boyacenses para volver a mirar en qué vamos. Aunque nos envuelva desde hace años un letargo oficial, los artistas no se han quedado quietos y hay jóvenes con propuestas frescas que si se presentaran en otras latitudes ya habrían sido acogidos.

Con el espacio, las obras y las nuevas propuestas en orden quedaría haciendo falta un estudio serio y responsable como el que viene adelantando Juan Escobar desde hace años. Documento base para darle alma al Museo. Con Escobar, entre tinto y tinto, siempre le damos vueltas a la idea de consolidar ese espacio para las artes plásticas que tanta falta le hace a Tunja, a Boyacá. Al ver las reproducciones de Botero, no puedo dejar de pensar en el día en que podamos tener en nuestro departamento obras originales de esa magnitud, teniendo en cuenta los cánones exigidos por la museografía universal. Detalle gordo que implica salas con control de temperatura, sistemas de seguridad, iluminación adecuada, insonorización, curadurías, campañas pedagógicas alrededor de las exhibiciones, catálogos ilustrativos, talleres y charlas. Que se puede, ¡se puede!

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