Con lenguaje de señas, seminaristas de Pereira difunden pasajes bíblicos a personas no oyentes

Con lenguaje de señas, seminaristas de Pereira difunden pasajes bíblicos a personas no oyentes

Se capacitaron en este lenguaje con el apoyo del Instituto de Audiología de Pereira y la Escuela de la Palabra, que cuenta con 270 alumnos no oyentes.

15 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

El proyecto estuvo a cargo del párroco Carlos León, miembro de la Federación Nacional de Sordos, quien desde hace 12 años, cuando inició su vida sacerdotal, se interesó por llevar el evangelio a personas con limitaciones auditivas y aprendió la lengua Visa.

"Presentamos la propuesta al rector del Seminario, el padre Darío Valencia, quien la acogió y respaldó y hoy vemos este fruto", comentó el sacerdote refiriéndose al trabajo realizado por los seminaristas al representar en el lenguaje de señas los diálogos de La Anunciación, La Última Cena y El Hijo Pródigo.

Sin que una palabra saliera de sus labios, cada uno de los 12 apóstoles se presentó. No se oyó ninguna voz cuando, sentados a la mesa, hablaron de su oficio de pescadores, pastores y mercaderes.

Luego un Cristo silencioso lavó sus pies y bendijo el pan y el vino. Sus manos se hicieron expresivas y con ellas les dijo cuánto los amaba.

Katherine Ramírez, que atenta seguía cada movimiento, preguntó con señas si esa representación en vivo que hacían seminaristas era lo mismo que una pintura de su casa. "Desde niña veo ese cuadro y ahora vengo a saber que es La Última Cena en la sala y su significado", dijo con movimientos de sus manos esta joven no oyente, de 21 años.

Y Valentina Villa, de 15 años, que nació sin posibilidades de escuchar, pudo entender a una Virgen María que con gestos respondió al Arcángel San Gabriel cuando le anunció que era la escogida como madre de Cristo: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".

Y aunque los 37 alumnos de la Escuela de la Palabra estaban felices con la representación que 44 seminaristas hicieron de La Anunciación, La Última Cena y El Hijo Pródigo, cuando todos aplaudieron el silencio fue total. No chocaron sus palmas sino que levantaron sus brazos y movieron las manos de izquierda a derecha.

Estos estudiantes no oyentes, la mayoría de los cuales nació sin capacidad auditiva y a otros cuya limitación se les desarrolló por diversas causas, fueron los primeros en recibir una prédica del Evangelio mediante la lengua de señas o Visa, por parte de los jóvenes aspirantes a sacerdotes del Seminario Mayor de la Diócesis de Pereira.

Vladimir González Rodas, uno de los seminaristas, dijo que era una especie de 'graduación' luego de año y medio de conocer y aprender el lenguaje de los señantes, paralelo a sus estudios de filosofía y teología.

"Se requiere esfuerzo y concentración pero no significa que sea muy difícil. Escogimos estos pasajes bíblicos por las posibilidades para su representación. Todos los diálogos se hicieron con las manos, que fueron el medio de comunicación", dijo.

"Hemos estado retrasados para llegar a esta población. Se hizo una misa totalmente señada y los niños lloraban de alegría al entender qué era una bendición, una oración", dijo el rector Darío Valencia, quien se alegró de romper la barrera del lenguaje hablado.

"Ha sido una limitación nuestra para llegar hasta ellos", dijo otro.

Varios niños quisieron hablar y coincidieron en que se les erizó la piel y se emocionaron con las enseñanzas de la Biblia.

Bolivia Chica, directora del Instituto de Audilogía, expresó que no hay un censo que diga cuánta es la población con algún grado de discapacidad auditiva en Risaralda, pero que algunos cálculos hablan de unas 1.000 personas.

La propuesta con los seminaristas es que sea un proceso permanente con las nuevas promociones. Cada año unos cuatro de ellos se ordenan como sacerdotes.

Ahora no tienen barreras idiomáticas para la misión que acogieron: llevar el Evangelio a todas las personas, sin distinciones.

Población sin limitaciones

Pereira y Risaralda fueron declaradas como Ciudad y Región Señantes mediante decreto y acuerdo de sus gobernantes.

Bolivia Chica dice que el propósito es lograr que en el 2017 todos los planteles enseñen la lengua de señas. Unos 4.000 estudiantes ya interpretan con sus manos los himnos Nacional, de Risaralda, Pereira y de la Alegría.

Ella dirige también la Escuela de la Palabra, con 270 alumnos, donde desde el grado cero hasta el 11 la enseñanza se hace mediante la lengua Visa, con 16 docentes especializados.

Unos 24 estudiantes hacen parte de la orquesta, que interpreta diversos instrumentos musicales. Han logrado muchos reconocimientos y se presentaron ante el presidente Álvaro Uribe en un consejo comunitario.

Martha Lucía Morales, docentes de la Escuela de la Palabra, destacó el esfuerzo de la Iglesia y los seminaristas por predicar el Evangelio mediante señas con las manos.

Iván Noguera
EL TIEMPO - PEREIRA

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