Un hombre mató a su esposa y a su hija, dejó herida a su amante y se suicidó

Un hombre mató a su esposa y a su hija, dejó herida a su amante y se suicidó

La tragedia por amor ocurrió el sábado en la noche en una casa del barrio Colina de San Javier, occidente de Medellín.

14 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Para acabar con su dilema de amor, Camilo Ernesto Moreno Moreno reunió a su ex esposa, Sandra Cardona, y a su compañera sentimental, Mireya Sarmiento*, con la intención de matarlas.

No solo les disparó a las dos mujeres que amó, sino que asesinó a su hija de dos años de edad y luego se suicidó.

A las 9 y 30 de la noche, Camilo habló con Jaime, su mejor amigo.

"Lo vi normal. Quedamos de madrugar el lunes a jugar un 'picadito' de fútbol. Lo único raro que me dijo era que tenía que viajar a España a trabajar", relató Jaime.

Luego, el par de amigos se despidieron y Camilo ingresó a la casa, que arrendó hace un año y donde convivía desde hace tres meses con Mireya Sarmiento, de 15 años.

Segundos después, llegó su ex esposa, Sandra Cardona Osorio, de 22 años, que llevaba en brazos a su hija de dos años.

Entonces, Camilo Moreno, de 22 años de edad, cerró la puerta con llave y se desató la tragedia.

"Primero nos imaginamos que era pólvora, pero cuando vimos el hilo de sangre, que salió por el hueco bajo la puerta, tratamos de entrar y llamamos a la Policía, que nos recomendó esperar a que ellos llegaran", relató Jaime.

Cuando las autoridades entraron a la vivienda, hallaron muertos a Sandra Cardona, a Camilo Moreno y a la hija de la pareja.

A Mireya Sarmiento, aún con signos vitales, la trasladaron hasta el hospital San Vicente de Paul. Al cierre de esta edición su pronóstico de salud era reservado.

"Les disparó con una escopeta hechiza, calibre 12", explicó el coronel Marco Antonio Pedreros, comandante de la Policía Metropolitana de Medellín.

En el lugar del crimen, las autoridades hallaron una carta en la que Camilo Moreno relata que tenía problemas sentimentales.

Desde hace un mes, el protagonista de la tragedia salía temprano de su casa y regresaba al caer la tarde. Nadie sabe a qué se dedicaba.

Lo cierto es que el sábado en la tarde se dedicó a pagar las deudas a amigos y vecinos.

* Nombre cambiado por tratarse de una menor de edad.

Javier Agudelo/El Tiempo

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