Columna Abierta / Algo más que vender garullas

Columna Abierta / Algo más que vender garullas

Norlando Sánchez Rueda

14 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Resulta muy interesante -y por demás necesario-, que se posibilite, por parte de entidades gubernamentales y gremiales el desarrollo de actividades comerciales y de negocios, en escenarios nacionales o incluso internacionales, que respalden las muy singulares actividades manufactureras de nuestro querido terruño. Es muy importante que nos reconozcan por los tejidos de lana de Nobsa, por los productos derivados de la feijoa, por la deliciosa longaniza, las artesanías de Ráquira o Paipa, la cestería de Tenza y Guacamayas, las garullas, los chicles boyacenses, el masato, el chicharrón de cuajada, el cocido boyacense, las almojábanas o los bocadillos.

Así mismo, es importante que nos regocijemos y festejemos al ver que el ánimo emprendedor, de personas y familias, fragüe cientos de nuevos negocios. Todo ello es vital para la explotación y aprovechamiento de las grandes ventajas locales y culturales que sirven, desde luego, para el mejoramiento de la economía regional.

Pero de ahí a pensar que de esa manera lograremos el verdadero desarrollo económico del departamento, es realmente descabellado e iluso.

Mientras nos conformamos con esto y nos vanagloriamos de lo que tenemos y podemos ofrecer utilizando sencillos negocios, otras regiones promueven empresas de transformación de conocimiento, de uso de tecnología de punta, de incorporación de valor y de procesos productivos apoyados en la innovación.

Mientras nos quedamos 'adorando' lo ancestral, lo autóctono y lo típico de nuestra tierrita, el mundo nos establece una brecha cada vez más gigantesca, que nos roba ventajas competitivas diferenciadoras que podríamos explotar, incluso, a partir de lo mismo que hoy adoramos y protegemos. Por ejemplo, en el sector turismo tenemos enormes ventajas que industrializar mediante eslabonamientos productivos interesantes, al igual que en sectores como la agroindustria y la explotación de los recursos naturales. Industria carboquímica o turismo medicinal, con ventajas en Boyacá, no han sido empresarialmente explotados.

Otro ejemplo muy nuestro: el gran negocio que han aprovechado unos muy pocos durante muchos años, mediante la explotación esmeraldífera, resulta pobre frente a las oportunidades diversas que ofrece la empresa de la gemología, que es la agregación de valor que nunca hemos hecho. Del precio de un quilate de esmeralda en Europa, sólo el 18 por ciento corresponde a la minería ancestral que nos enorgullece. El resto, la verdadera riqueza, nunca se nos ha ocurrido hacerla a nosotros.

Hemos confundido negocio con empresa. Nuestra economía está llena de negocios, pero verdaderamente empresas, de cualquier tipo y tamaño, hay muy pocas. El desarrollo socio-económico de Boyacá no se logrará sino en la medida en que haya una real absorción de nuevo conocimiento para que, unido a nuestras potencialidades y ventajas territoriales, podamos desarrollar verdaderas empresas ampliamente competitivas. Los negocios son etapas incipientes del desarrollo empresarial de cualquier sociedad. Mientras el negocio simplemente vende al igual que la señora de las garullas o la artesana, la empresa es una actividad mucho más estructurada, profesional, compleja y visionaria.

Por Norlando Sánchez Rueda, director Observatorio Regional de Gestión Empresarial Mipyme-Uptc.

 

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