Tribuna / El norte necesita norte

Tribuna / El norte necesita norte

Jacinto Pineda Jiménez

14 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Los indicadores demográficos se convierten en instrumentos sobre los cuales se trazan las políticas públicas, pues estas cifras reflejan los contextos sociales, económicos y culturales en los que vive la población.

En ese sentido el departamento de Boyacá, a partir de los datos del censo del 2005, debe repensar su futuro, especialmente del norte del departamento, región sobre la cual quiero llamar la atención.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, la población de los 16 municipios que conforman las provincias de Norte y Gutiérrez, incluyendo Cubará, pasó de 101.268 en el año 1993 a 68.255 en el 2005.

En 12 años la población de la zona disminuyó en 33.013 habitantes, lo que significa que decreció en el 32.60 por ciento, siendo esta la región que registra el mayor despoblamiento de Boyacá.

Estos doce años para el Norte de Boyacá han estado marcados por el conflicto armado, con la presencia de los actores nacionales, quiebra del sector agropecuario, ineficacia en la ejecución de los recursos públicos, que han conducido a la región a procesos de desplazamiento forzado, depresión económica y un estado lamentable de los indicadores socio-económicos; circunstancias que en conjunto empujan los procesos migratorios, donde la fuerza laboral capacitada y joven parte tras nuevos horizontes, al tiempo que ahondan la incertidumbre sobre los municipio de la región.

La disminución de la población en Boyacá afecta a 77 municipios, dentro de los cuales se encuentran, a excepción de Cubará y El Espino, los municipios del norte de Boyacá.

La explicación a este fenómeno, hipotéticamente, está ligada a la situación de pobreza del departamento de Boyacá, es decir a mayor pobreza menor crecimiento poblacional.

Ello implica que una política para frenar los procesos migratorios, pasa por la eficacia de una política integral de lucha contra la pobreza. En el caso del Norte de Boyacá es necesario superar, además, las condiciones que deterioran el medio ambiente y generar un ambiente de paz, el cual se ha consolidado en los últimos años, que contribuyan a mejorar las condiciones socioeconómicas.

La población del Norte que representaba en 1993 el 8.62 por ciento del total departamental, para el 2005 sólo alcanza el 5.64 por ciento; situación compleja, dado que buena parte del potencial humano migra frustrando las posibilidades de desarrollo y crecimiento económico para la región.

Frenar este proceso implica, entonces, un desarrollo rural integrado enfocado a la erradicación de la pobreza mediante la satisfacción de las necesidades básicas de la población rural, por medio de un incremento de la productividad y de ser necesario de la redistribución de los medios de producción. En la soledad es difícil crecer, pero de igual manera es un sueño retener la gente si no se generan condiciones propicias para el progreso.

Por Jacinto Pineda Jiménez, coordinador Académico Territorial ESAP, Boy.-Casanare.

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