Mataron a padre e hijo y a vecino por una equivocación en Buenaventura

Mataron a padre e hijo y a vecino por una equivocación en Buenaventura

En el mismo sector murieron otras dos personas. Este año se han reportado 300 muertes en el puerto, donde las autoridades hablan de una lucha por la coca. Otras fuentes dicen que hay un genocidio.

12 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

El informe de la Policía Valle indica que a las 5:10 de la tarde varios hombres llegaron hasta la carrera 67 No 10-42, del barrio Camilo Torres, en la comuna 12.

Allí atacaron a los presentes y en el lugar murieron Tomás Orobio, de 47 años, vinculado a oficios varios en el puerto, y Placido Riascos, de 30, constructor.

Un hijo del primero de ellos, de 6 años, fue alcanzado por los disparos y sus allegados lo llevaron a urgencias del Hospital Departamental, pero murió. Una versión indica que otro menor  salió herido en el incidente.

Dos horas antes, en la calle 12 No 67-22 descomocidos habían causado la muerte al mecánico Carlos Alberto Arbajo Obregón, mecánico de 21 años.

Mientras que en la carrera 63 con calle 1A murió baleado Jaime Domínguez Rodríguez Baltan, de 35 años, quien sería empleado de una casa funeraria.

Largo toque de queda

En la comuna 12 ha regido en los últimos meses el toque de queda, lo mismo que en las comunas 3, 4 y 5.

La Policía y la Armada sostienen que estos homicidios corrresponden a venganzas entre grupos armados como los miliciacnos de las Farc y paramilitares, entre ellos desmovilizados de los Bloquess Calima y Pacífico.

Varios voceros de sectores sociales dicen que hay una 'llimpieza social' contra la población negra, en particular quienes son voceros comunitarios o supuestamente pertenecen a la guerrilla.

Otras muertes sin aclarar

El viernes murió baleado un menor de 16 años en la carrera 2Sur Nro. 34B-110.

A las 7:00 de la mañana del sábado las autoridades reportaron la muerte de Enrique Caicedo Hurado en la carrera 98 del barrio Nueva Floresta. 

Ese mismo día fue muerto Jhon James Palacios, de 28 años, en zona rural, a un kilómetro del barrio Los Álamos.

La mayoría de casos no está clarificado. El viernes 3 de noviembre pasado el dueño de un aserrío y dos empleados suyos fueron asesinados a bala. Algunas fuentes aseguran que el ataque se debería a que un grupo de presuntos paramilitares estarían cobrando una 'vacuna'en esa zona.

A las 2 de la tarde del lunes pasado en la entrada del barrio Matia Lumumba fue herido el aserrador Francisco Ruales Daza, de 34 años, por razones que no se han precisado.

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