El centro expandido de Bogotá se está convirtiendo en un sitio de moda para vivir

El centro expandido de Bogotá se está convirtiendo en un sitio de moda para vivir

La tendencia obedece a los graves problemas de movilidad de la ciudad y las largas distancias que algunos capitalinos deben recorrer para llegar a sus lugares de trabajo o estudio.

11 de noviembre 2006 , 12:00 a.m.

En eso coinciden constructores, arquitectos e inmobiliarias consultados por EL TIEMPO, que coinciden en que vivir central se está convirtiendo en una nueva y fuerte tendencia en la ciudad.

Sectores que antes no eran tan atractivos ni para constructores ni para compradores de vivienda, hoy cuentan con interesantes proyectos urbanísticos que ofrecen altas calidades, buenos precios y un valor agregado cada vez más atractivo: estar en alguno de los ejes del centro expandido de la ciudad, ubicado entre las calles 26 y 100.

Fabio Zambrano, historiador urbano, y docente del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional, explica: "Durante los últimos 30 años Bogotá creció hacia el norte. Pero hoy se percibe que ese mismo efecto se está devolviendo hacia el centro, como ocurre desde hace años en las principales capitales de Europa y empieza a ocurrir en algunas de América Latina".

"Internacionalmente los tiempos de desplazamiento de las personas miden calidad de vida, y desde el punto de vista empresarial miden competitividad. Esta realidad ya tocó a la finca raíz de Bogotá", sostiene Sergio Mutis, presidente de la Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz, Fedelonjas.

Mutis anota que los estratos medios y altos "hoy prefieren estar más cerca de todo, porque además gozan de buenos índices de valorización, cercanos al 20 por ciento anual".

Sandra Forero Ramírez gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, seccional Cundinamarca, asegura que "los estudios demuestran que en los sectores centrales la valorización ha sido más alta debido a la presencia del transporte masivo, vías de acceso y construcción de nuevas edificaciones".

De allí que varios constructores estén adelantando sus proyectos para estos estratos en sectores como Chapinero alto, La Candelaria y Salitre, o en zonas de redesarrollo intervenidas por el Distrito como la Av. Jiménez y el Centro Internacional, donde el metro cuadrado puede costar dos millones de pesos.

Incluso están recuperando predios en sectores deteriorados para construir modernos edificios para personas solas, parejas sin hijos o estudiantes, que invierten motivados por el ahorro en tiempo y dinero que implica estar más cerca de sus lugares de estudio o trabajo. Es decir: menos gastos en parqueaderos, en gasolina y en mantenimiento del carro, entre otros, y más tiempo para ocio y esparcimiento.

Las familias con niños pequeños siguen optando mayoritariamente por hogares cercanos a los colegios y privilegiando la existencia de zonas verdes para sus hijos cerca de casa, lo cual hace que el norte siga siendo muy atractivo. Pero planteamientos como el de Ciudad Salitre empiezan a demostrar que con buenos desarrollos no hay porque irse a vivir lejos.

Este fenómeno de búsqueda de 'centralidad' no solo se da en la compra, también impacta la dinámica del arriendo.

Según Fedelonjas, cada cuatro años, en promedio, las personas que arriendan cambian de lugar de residencia dependiendo del uso que le estén dando a la ciudad. Y esos cambios están determinados, en gran medida, por la facilidad o la dificultad que se tenga esa persona a la hora de movilizarse en sus actividades cotidianas.

El 'Muro de Berlín' bogotano

Óscar Borrero, avaluador de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, dice que "el trancón en el sector conocido como el 'muro de Berlin' (que abarca las calles 100 y 94 entre las carreras 7 y Boyacá) le está demostrando a las personas del norte que vivir central es mejor, pues notan que después de atravesarlo sus tiempos de desplazamiento se reducen considerablemente".

Para el funcionario, "es por esto que la demanda de los estratos 5 y 6 se está concentrando más en sitios centrales como Chicó, Rosales, Cabrera y Nogal. Y la del estrato 4 (Cedritos o Villa del Prado) se está desplazando a Chapinero y al centro histórico.

De hecho, el más reciente estudio adelantado por la Corporación La Candelaria, indica que en el último año las construcciones en el centro subieron un 20 por ciento, y que el valor del metro cuadrado pasó de 1'300.000 a 1'700.000 pesos en promedio.

Proyectos como la renovación del Hotel Continental para convertirlo en apartamentos de estrato 4, en la Av. Jiménez, o los tres megaproyectos residenciales que se adelantan en cuatro manzanas del Centro Internacional, reflejan el interés de los constructores en invertir en este sector.

"El perfil de los compradores está claramente definido: universitarios, políticos, artistas y parejas jóvenes sin hijos, son los más interesados en vivir aquí", indica Alvaro Gómez, gerente administrativo de la Constructora Obra Limitada, que edifica dos torres de 29 pisos en esta zona.

Para Luis Fernando Correa, presidente de la Federación Internacional de Profesiones Inmobiliarias (Fiabci), "está demostrado que el eso de que 'el norte es norte' no es más que es un cuento chino vendido por décadas. Bogotá ya no tiene para dónde crecer. Por eso está volviendo su mirada al centro".

CARLOS ANDRÉS ESPEJO O.
REDACTOR DE EL TIEMPO

andesp@eltiempo.com.co

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