Pasto, orgulloso por la primera colombiana que llega a Senado estatal de Estados Unidos

Pasto, orgulloso por la primera colombiana que llega a Senado estatal de Estados Unidos

Patricia Torres Rey se fue por amor a Estados Unidos pero en la capital nariñense estàn los maestros que le enseñaron en primaria y bachillerato.

09 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Hace 20 años viajó  hasta Minnesota, una ciudad que marcaría su destino. Cuando llegó estaba recién casada con un antropólogo estadounidense que conoció  en Colombia durante un intercambio.

Entonces no se imaginaba que llegaría a ser senadora de ese país.

En la Universidad de Nariño hizo nueve semestres de derecho, en Minnesota aprendió  el inglés, en el Instituto Humphrey se graduó  en estudios urbanos y en la Universidad de Minnesota obtuvo su maestría en asuntos públicos.

Durante los últimos 18 años trabajó  en la ciudad de Minneapolis en la oficina de atención de las minorías.

Una trabajadora social

"Cuando la administración Bush estrecha la ayuda social para esta población ella se sintió  muy mal, entonces decide lanzarse al Senado", recuerda una de sus mejores amigas en Pasto, Rocío Salazar.

Su maestra de inglés en el colegio Sagrado Corazón de las Betlemitas, Nancy Lucía Montenegro, dice que a todos los docentes lo que más les llamaba la atención de la nueva senadora era que miraba fijamente a los ojos de su interlocutor.

"Académicamente no era la mejor, pero si era muy responsable con sus asignaturas. El que mirara a los ojos denotaba su transparencia", dice Montenegro.

Torres hablaba se manera muy pausada, no decía nada sin antes haberlo pensado bien y la camiseta de básquetbol solo se la ponía para desfilar en los intercolegiados porque nunca disputó  un partido.

Lo que aprendiò en el colegio

La hermana Dora Acosta, la rectora del colegio donde Torres estudió  toda su primaria y su bachillerato, está convencida de que las labores sociales que desarrolla la institución fueron determinantes en la vocación de su alumna. La recuerdan por sus visitas al Hogar San José de Pasto que alberga niños muy pobres.

Torres tiene dos hijos de 11 y 9 años de edad a cuya educación se ha dedicado durante los últimos siete años, al igual que a su voluntariado en escuelas públicas.

Está obsesionada porque los niños y las niñas hispanas, asiáticas y afrodescendientes no crezcan en medio de la pobreza.

El estado que la eligió  y donde apenas el 5,0 por ciento de la población es hispana, la conoce por sus tutorías en los jardines infantiles, por la puesta en marcha de un club bilingüe y por sus  18 años de servicio público.

Hace dos años fue la última vez que vino a Pasto, estuvo para el Carnaval de Blancos y Negros. Su amiga Rocío dice que sus hijos les gusta la forma como se celebra la Navidad en Colombia y que su esposo es un enamorado de este país.

Tenían pensado quedarse a vivir un año en Colombia, pero la elección les cambió  los planes.


 

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