Cerca de 5.000 personas conmemorarán este fin de semana en Armero los 21 años de la tragedia

Cerca de 5.000 personas conmemorarán este fin de semana en Armero los 21 años de la tragedia

Varias calles de la población fueron recuperadas y se montó un centro de información, donde los visitantes accederán a baños públicos, restaurante y guías capacitados por el Sena.

09 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

En el futuro también funcionará en el lugar un centro de artesanías, quioscos de descanso y un templo.

El arquitecto Orlando Sepúlveda perdió hace 21 años el 90 por ciento de su familia en Armero, pero tras dos décadas de llorar y recordar, se propuso trabajar en la recuperación de las ruinas y hacer un homenaje a las víctimas de la erupción del volcán nevado del Ruiz.

La idea le llegó después de haber recorrido una y mil veces la tumba de Omaira Sánchez, de sus familiares y de los miles de muertos que allí quedaron aquel 13 de noviembre de 1985.

"Los familiares, dolientes, amigos, visitantes, turistas y curiosos llegaban permanentemente, sobre todo los fines de semana, y no encontraban ningún servicio ni restaurante, ni sitios de descanso", asegura Sepúlveda.

El inicio de la transformación de Armero la pudo comprobar Andrés Sánchez, de 65 años, quien llegó el martes pasado a visitar la tumba de sus padres y sus cuatro hermanos. "Antes no habían ni baños", aseguró Sánchez, quien vive en Bogotá.

El desaparecido Armero no solo es un lugar de peregrinación sino que se ha convertido en un sitio de estudio de desastres naturales. Hasta allí llegan estudiantes de diversas universidades y planteles educativos y algunos extranjeros, especialmente de Alemania y Francia, con el fin de conocer en detalle lo ocurrido hace 21 años.

"Este es un destino turístico, histórico y religioso único e irrepetible, que no tiene competencia en Colombia ni en ninguna parte del mundo. Por eso, pensamos en construir un parque o monumento gigantesco que honre a nuestros muertos y que sirva como un proyecto turístico y de desarrollo para los sobrevivientes de la tragedia", asegura el alcalde Fernando Lozada Acosta.

El Parque a la Vida se construye en un área de 420 hectáreas, sobre las ruinas del centro de la antigua Armero. El proyecto está pensado a 20 años y contempla la regeneración del paisaje, el desarrollo empresarial, la creación de 100 empresas y la generación de unos 10 mil empleos. El proyecto tiene un valor estimado de 11 mil millones de pesos y hasta el momento se han invertido 375 millones.

El campo santo o Parque a la Vida queda localizado a siete kilómetros del perímetro urbano de Armero-Guayabal, por la vía que une a Ibagué con el norte del Tolima y que sirve también como vía alterna para el tránsito entre Bogotá y Cundinamarca con La Dorada, Medellín y la Costa Atlántica.

Crece la capacidad hotelera en Armero - Guayabal

En la medida que avanza el proyecto Parque a la Vida, también crece en Armero-Guayabal la oferta hotelera, con capacidad para 400 camas.

En la actualidad existen cinco establecimientos que ofrecen alojamiento, alimentación, campos deportivos, piscinas y acuaturismo.

Entre ellos están: El Laguito de Armero, Hotel San Felipe, Hacienda El Palmar, Hotel Dinastía y Villa María.

Además, se proyecta la construcción de dos haciendas agro-ecológicas que se integrarán a la oferta turística.

Rumbo al corazón de Colombia

El proyecto del Parque a la Vida, ubicado en las ruinas del desaparecido Armero, se encuentra enmarcado en la ruta turística Rumbo al corazón de Colombia, que explota elementos históricos y religiosos.

Este programa es apoyado por las cámaras de comercio de Ibagué, Honda y Sur y oriente y compromete a los municipios de Ambalema, Armero-Guayabal, Falan, Mariquita y Honda, en el Tolima, y Guaduas, en Cundinamarca.

Para ello se han realizado reuniones en Ibagué, Espinal y Honda, en las que trazaron los principales derroteros y acordaron hacer una oferta unificada de productos turísticos como la arqueología, la historia, la arquitectura, la ecología, la recreación y la cultura.

"Se busca aprovechar el valor estratégico de ubicación de esta región como eje de unión de ciudades como Bogotá, Medellín, el Eje cafetero e Ibagué", dijo el arquitecto Orlando Sepúlveda (foto).

Esta ruta también pretende aprovechar el pasado colonial e histórico de Ambalema, Honda, Mariquita y Guaduas y el valor ecológico en flora y fauna de Falan.

El Parque es el principal punto de apoyo en este proyecto, no solo como centro religioso, sino como un lugar de educación y reflejo de una triste experiencia de desastre natural que nunca se debe repetir.

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