Una prueba de ADN puso en evidencia un cambio de bebés ocurrido hace 29 años

Una prueba de ADN puso en evidencia un cambio de bebés ocurrido hace 29 años

Sucedió en Cartagena y hoy tiene a dos familias sumidas en el dolor de no haber criado a sus verdaderos hijos, quienes se enfrentan al hecho de no ser hijos de su hogar de crianza.

06 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

El caso fue denunciado por La W Radio, en entrevista con el abogado de las dos familias, Luis Llamas, quien califica como "irreparable" el daño que sufrieron durante 29 años las dos familias.

Todo comenzó en octubre de 1977 cuando las señoras María Lourdes de Zubiría Franco y Cándida Cecilia del Río ingresaron al hospital de Bocagrande en Cartagena con un día de diferencia para tener a sus bebés. Después de partos exitosos, cada madre recibió a su hijo.

Pero María Lourdes le pidió al pediatra Oscar Guarda que le realizara una circuncisión a su hijo. El médico realizó la intervención, pero cuando Lourdes llegó a su casa comprobó que el bebé que le habían entregado no tenía la circuncisión.

María Lourdes se fue donde el pediatra, quien le confirmó que el bebé que le habían entregado no era el mismo al que él le había practicado la circuncisión. En el hospital les explicaron que el bebé sí era su hijo, pero que el médico se había equivocado al hacerle la circuncisión a otro bebé. Y con nuevas huellas plantares convenció a las familias que tenían al hijo verdadero.

Desde entonces, el hijo de Lourdes se llamó Carlos Mario Estor de Zubiría y vivió en Cartagena, y el de Cándida fue registrado como Rancis Cecilio Puello, y terminó viviendo en Turbaco (Bolívar).

El cambio de bebés fue descubierto por la fisioterapeuta Mercedes García, quien era amiga de la familia Puello y conocía la historia. Por cuestiones de trabajo, un día conoció a una hija de la familia Estor de Zubiría (María Claudia) y supo que los dos hogares tenían la misma historia.

El descubrimiento posibilitó un encuentro entre los hijos y las dos familias, y en ese momento los jóvenes entendieron por qué no se parecían a sus hermanos y padres. Hace un mes se practicó la prueba de ADN y se comprobó el cambio.

Además de descubrir su verdadera identidad, los jóvenes comprobaron que el cambio les negó, no solo el derecho a su verdadero nombre en el registro, sino la posibilidad de crecer con sus verdaderos padres.

Ademas, Rancis Cecilio Puello ha crecido con necesidades económicas, cuando sus verdaderos padres le brindaron al otro hijo todas las comodidades de una buena situación.

Ahora el hospital de Bocagrande está demandado por los perjuicios morales irreparables que le causó a las dos familias, y padres e hijos se enfrentan al drama de haber vivido 29 años con sus padres e hijos cambiados.

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