Así vive la empresaria de chance Enilce López, 'La Gata', encerrada en El Buen Pastor

Así vive la empresaria de chance Enilce López, 'La Gata', encerrada en El Buen Pastor

Los 7 kilos de menos que tiene la famosa dueña de una tajada del chance costeño, hacen que su mullido abrigo de 'ming' negro, con el que anda por el patio 7 de esta cárcel en Bogotá, parezca prestado.

04 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

La temporada que lleva en prisión -nueve meses-, y la profunda depresión en la que se ha sumergido, no solo le han quitado el apetito. Según el propio Inpec, la polémica empresaria, investigada por lavado de activos y peculado (por más de 800 millones de pesos), ha tenido episodios depresivos que han exigido siquiatra.

"Inicialmente lloraba mucho -dice una persona del penal-. Y desde el principio se negó a recibir comida. Hay días en que solo bebe suero y se espera hasta el fin de semana para consumir los alimentos que le trae la visita".

Su actual estado contrasta con el derroche en el que vivía en Magangué (Bolívar), su feudo. Además de tener alcalde -su hijo Luis Alfonso López- disfrutaba de su mansión en el barrio Baracoa: una casona, de casi una manzana, repleta de antigüedades, atendida por cuatro empleadas, con circuito cerrado de televisión y un edificio alterno en donde dormían sus escoltas, armados con fusiles.

La líder del patio 7

Hoy, la celda donde vive, de dos metros cuadrados, no equivale a un baño de su casona.

La poderosa mujer -que intimidaba políticos costeños y hasta a autoridades- duerme en el primer piso de un camarote.

"Era desafiante -dice un alto funcionario de la Fiscalía-. Nos mandaba decir que nos estaba esperando en Magangué y era tal el miedo que infundía, por lo que sabíamos de ella, que un día cancelamos un operativo".

Cuando llegó a prisión, dos reclusas la seguían como sombra: Sandra y Luisa Fernanda. Pero fueron trasladadas intempestivamente. Muchos decían que las movieron porque recibían plata para cocinarle y protegerla, pero directivas de la reclusión lo niegan: "Necesitábamos espacio. Una era mula y otra guerrillera".

Hoy, la persona más cercana a 'La Gata' es Lucrecia Daniels, condenada a 40 años por asesinar a su hermana, la congresista Martha Catalina.

Amistades ilustres

Comparten patio con 55 mujeres, entre ellas 'Jessica', la señalada guerrillera del caso de los falsos atentados; Paula, una insurgente del Guaviare; y con 'doña Julia'. "Es una señora elegante, toda una hembra -dice un visitante del penal-. Parece que es la esposa de un narco, propietaria de gimnasios en Cali y acusada de lavado".

'Doña Julia' es la dueña de la máquina caminadora del patio y de un liderazgo nato que solo compite con el de 'La Gata': ambas son respetadas por las reclusas. "Enilce no puede evitar ese dejo de poder ni en la cárcel", dice una visitante del penal.

Al principio, un puñado de congresistas y de dirigentes regionales a los que López favoreció con dinero, sospechosas alianzas y maniobras políticas intentaba llegar a ella a través de terceros o del único de los tres teléfonos públicos del patio que recibe llamadas.

Pero se fueron silenciando. Dicen que como una estrategia de la defensa de López para bajar la presión política de su caso. "Querían que su nombre dejara de sonar en medio de los escándalos 'paras', con quienes la han asociado".

Hoy, solo la visitan algunos de sus socios, asesores y Aleyda Salazar, su fiel asistente.

El juicio final

Aunque 'La Gata' lee revistas de farándula y los periódicos, la mayor parte del tiempo está devorando códigos y apartes de su expediente: "Va a salir graduada de abogada, presiona a la defensa porque, dice, no piensa pasar Navidad tras la rejas", cuenta una persona cercana a la empresaria.

Hace cuatro días, la Fiscalía cerró la investigación y se espera que la llamen a juicio a finales de año. "Si eso pasa -dice uno de sus tres cotizados abogados- de inmediato el caso se va para Cartagena, donde está su juez natural".

Por eso, y porque un dictamen de Medicina Legal indica que su corazón se ha debilitado más por la altura de Bogotá, su defensa insiste en que la trasladen a una cárcel al nivel del mar: "Puede ser Cartagena o Barranquilla", dicen.

Pero funcionarios del Inpec aseguran que si persisten, es posible que la envíen a la estricta cárcel de máxima seguridad de Valledupar. Un traslado que rechazan sus abogados: "Su corazón solo funciona en un 50 por ciento, necesita estar con sus médicos".

u.investigativa@eltiempo.com.co

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