Sin tierra no hay paraíso...

Sin tierra no hay paraíso...

El 30 por ciento de los hogares urbanos no tienen vivienda, el número de unidades construidas anualmente por el sector formal no suple los requerimientos y, para completar, no hay dónde edificar.

03 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Esto, precisamente, obligó a los constructores a hacerles un nuevo llamado a los alcaldes del país para que, de una vez por todas, asuman la responsabilidad de proveer tierra urbanizable.

Esto sucedió durante el Congreso Interamericano de la Construcción, en Cartagena, en el que representantes del sector advirtieron sobre la necesidad de "evaluar lo realmente importante...".

"Llevamos una semana hablando sobre el precio del cemento y, en realidad, el problema va más allá", aseguró el constructor Álvaro Villota, quien agregó que congelarlo no es, necesariamente, la solución.

No hay duda de que la reciente medida adoptada por la cementera Argos es importante para apoyar -con el banco de materiales- el Plan de Mejoramiento de Vivienda del Gobierno, la construcción en sitio propio y el Plan Terraza, y eso está bien.

"Sin embargo -dijo- no atiende la raíz de los problemas del sector, especialmente de la vivienda social que se paralizará si persisten la falta de tierra y la desidia de las autoridades municipales cuando de entregar terrenos urbanizables se trata".

Beatriz Uribe, presidenta de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), promotora del Congreso, coincidió con Villota en la necesidad de evaluar y asumir otras acciones sobre las restricciones legales, físicas y financieras que están frenando los procesos para atender el déficit de vivienda.

"En ese sentido es fundamental el desarrollo de macroproyectos e, indudablemente, el compromiso de las alcaldías para lograr una planeación óptima del territorio. De ahí la importancia de implementar rápida y efectivamente el nuevo decreto de planes parciales", reiteró Roberto Moreno, gerente de la constructora Amarilo quien advirtió problemas de inseguridad e inestabilidad jurídica y exceso de normas, trámites y tributación.

Crédito, más o menos...
La financiación, que también fue tema de análisis durante el Congreso, no salió muy bien librada, a pesar de que se reconoció el impulso a través de las cuentas de Ahorro para el Fomento de la Construcción  (AFC), la reciente baja en la tasa de interés y -adicionalmente- un reporte de crecimiento de 140 por ciento en desembolsos entre julio y septiembre.

Y a pesar de que el panorama parece muy alentador, según María M. Cuellar, presidenta de la Asobancaria, "aunque la financiación de vivienda se recuperó después de la crisis de mediados de los noventa su tendencia, realmente, no muestra un alza, especialmente porque el sistema es una colcha de retazos cuyo andamiaje se basa en decisiones de la Corte Constitucional que, siendo caso juzgado, hace que la situación sea apremiante.

"Así, y a pesar de las buenas intenciones, hay otros aspectos que merecen serio estudio, entre ellos, el tope de la tasa de colocación que genera riesgos a la operación crediticia y que, sin duda, obliga a revaluar, urgentemente, la política de vivienda", advirtió la presidenta de Asobancaria, quien también sugirió analizar la diferencia entre las tasas de corto y largo plazo que en Colombia "elevadísimas".

Por los pasillos...
-Sobre el cemento. "El problema va más allá del control de precios pues, en términos reales y en valor nominal, estos han sido más manejables que en otros años", asegura el constructor Álvaro Villota.

-"Basta recordar que en el 2004 estábamos pagando 20 mil pesos por el bulto; hoy, a pesar de las eventualidades del mercado, estamos comprándolo a 15.500", agrega Villota, quien asegura que al cemento hay que sumarles los agregados, el transporte y otras variables del proceso que realmente apremian. "Qué decir de lo que sucede en el mundo con el ladrillo (que ha tenido un alza de 40 por ciento), con el hierro, con el cobre... en fin...

-Así, los controles, más que una solución pueden ser un riesgo. "Con precios oscilando entre 10 mil y 16 mil pesos por bulto se corre el riesgo de que surja un mercado negro que, de hecho, ya existe", enfatiza.

GABRIEL E. FLÓREZ G.
Coordinador editorial Sección Vivienda
gabflo@eltiempo.com.co

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