Inteligencia militar supo dos horas antes del atentado en Villavicencio, pero no pudo neutralizarlo

Inteligencia militar supo dos horas antes del atentado en Villavicencio, pero no pudo neutralizarlo

El pasado sábado, cerca de las 6 de la tarde, una llamada recibida en la IV División del Ejército alertó sobre un posible atentado terrorista, pero no les alcanzó el tiempo.

02 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

Dos horas después, unos 40 kilos del explosivo R1 fueron activados dentro de un taxi frente a la VII Brigada del Ejército, lo que causó la muerte de Leonardo Barón, el taxista que transportaba la carga, y de un soldado.

Desde ese momento son varias las hipótesis que hay en torno a cómo sucedieron los hechos.

'Llano 7 días' pudo conocer que el taxista hizo el último reporte a la central de la empresa de radio taxi para avisar que recogería una carrera solicitada por radioteléfono en un edificio de apartamentos del barrio El Caudal.

Así mismo se supo que Gonzalo*, uno de los compañeros del taxista muerto, cuando llevaba una carrera para la Universidad Cooperativa lo vio estacionado minutos antes de la explosión frente a la entrada del molino Eco en el carril que baja en dirección a la Brigada.

Ahí se comunicó por radio teléfono con él y éste le contó que tenía un servicio por horas.

Gonzalo cuenta que el taxi estaba a la orilla de la vía y que parado el lado del carro había un hombre con corte militar, y con camiseta esqueleto blanca, hablando por celular.

Un misterioso pasajero

Tras dejar su carrera en la universidad, Gonzalo volvió a ver a Leonardo en el taxi frente a la Brigada hablando con un soldado, de nuevo se comunicó a través del radio teléfono con él y acordaron verse más tarde para tomar tinto.

Pero luego de girar en dirección a Llanabastos, no habían trascurrido más de tres minutos cuando Gonzalo escuchó una fuerte explosión que de inmediato lo hizo pensar en Leonardo.

Cuando llegó al sitio solo observó escombros, humo, pánico y su compañero había desaparecido.

Versiones de inteligencia dan cuenta de que al perecer el conductor del taxi y su pasajero realizaron dos carreras a diferentes zonas de la ciudad.

Unos tres minutos antes de producirse el atentado, el misterioso pasajero habría recibido una llamada a su celular.

"Capitán no alcanzo a llevarle la caja porque tengo que hacer una vuelta, pero se la envío con el taxista", dijo, y le pidió a Leonardo que entregará la caja a un militar que la estaba esperando frente a la entrada de la Brigada, tras lo cual descendió del carro.

Las investigaciones para tratar de esclarecer el atentado del que fue objeto la Brigada aún siguen.

Taxistas piden tranquilidad

Los taxistas de Villavicencio pidieron a las autoridades que les permitan cumplir con su trabajo y dicen que el mismo se ve obstaculizado con la decisión de las autoridades de prohibir su parqueo frente a edificios militares o de entidades oficiales.

Señalaron que lo ocurrido el pasado sábado no es responsabilidad de ellos sino de personas ajenas a ellos y que pretender vincularlos en un conflicto que no es de los taxistas es un error.

El martes pasado una caravana de taxis se hizo presente en las honras fúnebres de Leonardo Barón Martínez, de 30 años de edad y quien murió tras el atentado.

Barón Martínez era natural de Cachipay (Cundinamarca). Dejo un niño de ocho años y una esposa con dos meses de embarazo.

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