Crecen las cifras de muertes en moto en Ibagué

Crecen las cifras de muertes en moto en Ibagué

Según la Secretaría de Tránsito, en lo que va del año 36 personas han fallecido en la zona urbana y rural de la ciudad, mientras que 920 han resultado lesionados.

02 de noviembre 2006 , 12:00 a. m.

La cifra es superior a la registrada en el 2005, con 26 víctimas fatales, y está muy cerca del resultado de 2004, con 48 personas fallecidas.

"Lo que está sucediendo es aterrador: en lo corrido de 2006 han ocurrido 1.100 accidentes en los que se han visto involucradas las motos", afirma Diana Kandia, secretaria de Tránsito de Ibagué.

La crítica situación también se refleja en el número de personas fracturadas y heridas en accidentes de motos. En el 2004, en Ibagué 900 personas resultaron con algún tipo de lesión. En el 2005 la cifra llegó a 680.

Kandia explica que la alta accidentalidad se debe mirar como un problema social y cultural, porque pocos conductores de motos respetan las normas de tránsito. "Las motocicletas transportan tres y hasta cuatro personas, sus conductores se desplazan en zig zag y a altas velocidades, y son las que más irrespetan las normas. Esto incide en la alta accidentalidad de la ciudad", asegura.

A esto se suma que las motocicletas ganan cada día más espacio en las vías de Ibagué, pues representan el 42 por ciento del parque automotor.

Mario Velásquez, director operativo de la Secretaría de Tránsito de Ibagué, señala que las matrículas de motos se dispararon en 2006. Las cifras revelan que en lo corrido de este año han sido matriculadas 6.653 motos y que por las calles de la ciudad ya circulan 24.600, o sea, 7.000 más que en el 2005.

"A medida que aumentan las matrículas de motos suben los accidentes de tránsito", dice Velásquez.

Francisco José Fernández, director Nacional del Fondo de Prevención Vial, advierte que las cifras de accidentalidad en Ibagué son preocupantes. "Hay que controlar permanentemente el estado de embriaguez y las altas velocidades que desarrollan los motociclistas. Esas son las principales causas de los accidentes", dice.

Hugo Mario Huertas, de 57 años, es uno de los más de mil heridos de este año en este tipo de accidentes. Una buseta lo atropelló en la carrera Quinta. "El carro se me vino encima y sufrí fracturas en los dedos de una mano", dice Huertas.

Él considera que las autoridades deben ser estrictas en los controles a conductores de busetas. "Los buseteros no respetan y en sus carreras locas atropellan a motociclistas y peatones", asegura.

Perdió una pierna

Alexander Suárez, de 25 años, enfermero del Batallón Jaime Rook, está incapacitado desde el 25 de noviembre de 2005, luego del accidente que sufrió en la vía Cajamarca-Ibagué. "Cerca de Ibagué un carro le pegó por detrás a la moto y me levantó", recuerda Suárez.

El militar sufrió fractura de cadera y de fémur y perdió el miembro inferior izquierdo, a la altura de la rodilla. Ahora debe usar una prótesis. "Quedé tirado en la vía, recuerdo que improvisé un torniquete en la pierna para detener la sangre y luego un señor me trajo al dispensario del Batallón Jaime Rook", señala Suárez.

En la actualidad, debido a su incapacidad, Suárez devenga un salario mínimo y esto complica su situación económica. "Me rebusco mucho para lograr mi sostenimiento y comprar medicamentos", agrega.

Explica que pese al accidente no le da miedo conducir moto y que con su deseo de superación es un ejemplo para quienes sufren percances.

Lo arrolló una buseta

Manuel Mendoza, de 35 años, es otro de los afectados en accidentes en los que se ven involucradas las motocicletas.

El 19 de septiembre, este supervisor de vigilancia fue arrollado por una buseta en el sector de Mirolindo y presenta fractura de una rodilla.

"Yo avanzaba lentamente por mi derecha, pero inexplicablemente una buseta no hizo un pare y me arrolló. Pese a que el accidente sucedió hace unos diez días, todavía tengo la pierna dormida y eso me preocupa", señala Mendoza.

Agrega que su vida cambió totalmente porque para caminar tiene que utilizar muletas. "Me quedé sin trabajo y la esperanza es que las lesiones sufridas sanen pronto para volver a caminar sin complicaciones. Necesito trabajar para alimentar a mi familia", dice el supervisor.

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