El caso de Ati Quigua, un novelón de envidia y traición que provocaría nuevo choque entre cortes

El caso de Ati Quigua, un novelón de envidia y traición que provocaría nuevo choque entre cortes

Su llegada al Concejo de Bogotá, el 3 de enero de 2004, a nombre del Polo Democrático, fue noticia. Se trataba de la primera indígena que ocuparía una curul en el cabildo de la capital.

14 de octubre 2006 , 12:00 a.m.

El hecho despertó admiración y también llamó la atención de personas que tenían un objetivo: sacarla cuanto antes de la corporación.

Tanto así, que antes de posesionarse Quigua ya había sido demandada ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca: un ciudadano pedía anular su elección.

Fue el primer capítulo del novelón por la curul de la indígena. El argumento: Quigua, al momento de ser elegida, en octubre del 2003, tenía 23 años y no los 25 que exige el Estatuto Orgánico de Bogotá.

Pero había otro elemento de telenovela. El de la traición. Detrás de ese proceso estaba, según Quigua, su compañero de lista, el ingeniero civil Wilson Duarte, quien la reemplazaría si prosperaba la demanda. "Eso no se hace con un colega del mismo partido", dijo entonces la concejal.

Los primeros golpes

El 13 de julio de 2004, la ofensiva jurídica le propinó el primer golpe a la concejal. El Tribunal decidió suspenderla provisionalmente mientras resolvía el proceso. Esto le permitió a Duarte posesionarse en esa curul.

Dos meses después el Tribunal Administrativo, al fallar el caso, ratificó que Quigua no podía volver al cabildo por no tener la 'mayoría de edad' para ese cargo.

Para los magistrados no fueron válidas las conclusiones de un peritazgo antropológico que concluyó que, según la cultura arhuaca, Quigua tenía entre 27 y 30 años.

El documento advertía que en esa comunidad las mujeres obtenían la mayoría de edad a los 15 años, cuando les llegaba la primera menstruación.

El caso pasó entonces al Consejo de Estado, pero antes de que fallara, Quigua interpuso una acción de tutela ante la Corte Constitucional para volver al cabildo.

Y lo consiguió. El 20 de agosto de 2005, la Corte le dio la razón y ella retornó al Concejo. El magistrado Manuel José Cepeda protegió la identidad cultural y señaló que la Constitución de 1991 no establece una edad mínima para el cargo y que eso está por encima del Estatuto Orgánico.

Pero la tutela no congeló el proceso del Consejo de Estado, el cual fue fallado el viernes en contra de Quigua. Es decir, ella tendría que volver a dejar su curul.

Claro que no será tan fácil. Quigua ha anunciado que seguirá dando la batalla jurídica. Y su primer paso será interponer una nueva tutela ante la Corte Constitucional, que sí le respetó sus derechos culturales. Una estrategia que podría provocar un 'choque de trenes' entre altas cortes.

Si Quigua no la tiene fácil, Duarte, que a primera vista sería su reemplazo, tampoco. En esta novela ha aparecido otro hombre que está dispuesto a desplazar a Duarte. Se trata de Orlando Herrán, quien el viernes, horas después de conocer el fallo, le envió una carta el presidente del Concejo, Antonio Galán, donde le pide que lo posesione. "Duarte se encuentra inhabilitado por haber sido candidato a la Cámara en las elecciones de este año", agregó Herrán.

Con estos ingredientes, todo indica que al novelón le faltan varios capítulos.

WISTON GONZALEZ DEL RÍO
SUBEDITOR DE BOGOTÁ
wingon@eltiempo.com.co

Un Concejo marcado por los líos

El primer concejal del actual período en resultar envuelto en problemas fue el lustrabotas Luis Eduardo Díaz, a quien en julio del 2004 el Tribunal de Cundinamarca lo despojó de su investidura por posesionarse a sabiendas de que tenía tres condenas por hurto y dos ingresos a penitenciarías de Bogotá y Acacías (Meta). Después, la Procuraduría lo inhabilitó 15 años para ejercer cargos públicos.

Casi simultáneamente otro concejal corría con la misma suerte. A Mario Pinedo la Procuraduría lo destituyó del cargo de presidente de la Empresa Colombiana de Vías (Ferrovías), al comprobar irregularidades en un contrato de más de 12 mil millones de pesos.También le impuso una inhabilidad de 5 años para ocupar cargos públicos, lo que lo obligó a dejar el Concejo.

El 10 de abril del 2005 el Consejo de Estado le quitó la curul a Juan Sánchez (Cambio Radical).

Sánchez incurrió en una inhabilidad al celebrar dentro del año anterior a su elección un contrato, como presidente de Conaltur, con el Fondo de Seguridad Vial de la Secretaría de Tránsito y Transporte de Bogotá.

Uno de los líos más sonados fue el de Guillermo Fino. El pasado 25 de marzo un juez lo condenó a casi 7 años de cárcel tras comprobarse que recibió 4.000 millones a cambio de la adjudicación de un contrato a una firma privada.

El 11 de julio la Procuraduría General lo destituyó e inhabilitó para ejercer cargos públicos por 20 años al ex presidente del Instituto de Seguros Sociales (ISS).

El contrapunteo

"Considero que Wilson Duarte no es mi reemplazo porque representa unos intereses muy distintos a los míos y a los del Polo Democrático".
Ati Quigua, Concejal, en entrevista con EL TIEMPO en agosto del 2004.

"Me corresponde el derecho legal a ocupar la curul vacante (...) Wilson Duarte está inhabilitado porque fue candidato a la Cámara por el Polo, este año".
Orlando Herrán, en carta enviada el viernes a la Presidencia del Concejo.

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