Reflexión / El inolvidable Adalberto Carvajal

Reflexión / El inolvidable Adalberto Carvajal

Por Carlos Orlando Pardo

09 de octubre 2006 , 12:00 a.m.

El reconocido tolimense Adalberto Carvajal, un líder inolvidable de los maestros colombianos que ya no pertenece a la historia sino a la leyenda de las luchas sindicales en el país, hace ya 40 años, en 1966, lideró durante 33 días la avanzada de los maestros en una legendaria marcha a pie desde Santa Marta a Bogotá para hacerse oír en el palacio de San Carlos.

Todo comenzó cuando los maestros del Magdalena llevaban seis meses sin recibir sueldo y no eran escuchados. Desde la iglesia de San Pedro, Adalberto Carvajal, en zapatos tenis, dio el primer paso y con 76 maestros más, la mayoría mujeres, lo siguieron hasta Bogotá. Al lado de este perdurable presidente de Fecode por más de una década, una anciana de 65 años, la maestra Carmen Leyva, lo acompañó hasta el final.

Al llegar al despacho de Carlos Lleras Restrepo, ninguno de los caminantes se quitó el sombrero al saludar ni durante las catorce horas que duró la negociación. Y resultó triunfante. Se adoptó la doble jornada escolar dentro de un plan de emergencia educativa y se crearon los Fondos Educativos Regionales. Jalonar trascendentales cambios para la educación en el país lo convirtieron en el único caudillo que ha tenido el magisterio nacional a lo largo de su tradición.

Este proverbial profesor, dirigente incomparable, prestigioso abogado laboralista y consagrado autor de libros sobre derecho del trabajo, logró, con un carácter recio e incorruptible, que más de 160 huelgas pacíficas organizadas por él cambiaran a la fuerza el rostro y el destino de los maestros de su patria sin disparar un solo tiro. 33 años como educador, desde maestro rural, escuelas de poblados y de la capital, la universidad y centros de postgrado, le dieron la experiencia necesaria para conocer en carne propia los problemas. Quien naciera en Roncesvalles el 20 de marzo de 1936 y que ya raya la cima de sus 70 años, cumple un proceso unificador, puntualiza los problemas y reivindicaciones del magisterio y en agotadoras pero fructíferas jornadas logra conquistas importantes de manera eficaz. Las detenciones a Carvajal caían como la lluvia. Despertar la conciencia nacional en torno al problema de la educación, darle un salto cualitativo a la organización, conseguir la ampliación de cobertura y partidas presupuestales hasta el punto que el primer magistrado de la nación declara el Plan de Emergencia Educativa justificando las protestas, fueron puntos del parte de victoria.

Y lo curioso ahora es que se encuentra con orden de captura por defender a profesores en la Universidad del Magdalena porque el rector pagó sus derechos cambiando la destinación de una partida para caer en un sonado peculado. No hay que temerle a la ley sino a quienes caprichosamente deciden aplicarla. Él no tiene como el fiscal general brujo de cabecera sino la desnuda razón legal que han decidido vestirla con infamias. Soñamos despiertos con que termine al fin su pesadilla y se haga justicia a esa injusticia.

Desde varios lugares del país se hará otra marcha inolvidable donde estaremos protestando todos los que sabemos de su integridad a toda prueba. Él está ahora como en los viejos tiempos sufriendo la persecución y el desafuero Ahora uno recuerda a Monstesquieu cuando afirma que una injusticia hecha a uno solo es una amenaza para todos.

Por Carlos Orlando Pardo, escritor.

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