El abogado Jaime Lombana, especialista en defender a los poderosos

El abogado Jaime Lombana, especialista en defender a los poderosos

Ha sido el abogado del presidente Álvaro Uribe, del ex fiscal Luis Camilo Osorio, de 25 ministros, unos 30 congresistas y dos de los tres principales grupos económicos colombianos.

07 de octubre 2006 , 12:00 a.m.

Además, su apellido está ligado a los casos más polémicos y publicitados: Commsa, Dragacol, Telebucaramanga y Emcali.

A su larga lista de casos y clientes habría que añadir un listado igual de extenso: el de sus enemigos. "Todos los días casa una pelea", dice uno de sus adversarios. Sus relaciones no son buenas con Alfonso Gómez Méndez, Mónica de Greiff, Álvaro Dávila, Julio Gerlein, Juan Fernando Bonilla, Eva María Uribe y el ex vice fiscal Jorge Armando Otálora.

"Después de los pleitos, no me ocupo de mis enemigos", asegura Lombana, pero otra cosa dice uno de sus contradictores, quien cuenta que en los últimos once años Lombana ha sido toda una pesadilla.

Pelea desde cuando era niño

Cuando Jaime Lombana era un estudiante de primero de bachillerato, acudió a su padre para que lo defendiera de un compañero de colegio que le pegaba casi todos los días en la ruta escolar.

Lombana esperó a que la ruta se detuviera en frente de su casa para acusar al molesto muchachito. "Bájese aquí", dijo y luego le dijo a su padre: "Este tipo me está molestando". Su padre, enfadado, se quitó la correa y le dijo: "O usted le pega a él, o yo lo levanto a usted".

Desde entonces, Lombana, el abogado que está involucrado en los casos penales más sonados de los últimos diez años, se convirtió en un peleador nato, acostumbrado a golpear y, por supuesto, a recibir golpes.

"Deja el pellejo en la cerca para meterse a pelear por uno", dijo en alguna ocasión uno de los empresarios más importantes del país, para retratar la imagen que ha logrado proyectar en su vida profesional.

Lombana es así: malgeniado y radical. Para sus amigos, se pone la camiseta para defender con todo a sus clientes. Para sus enemigos, es "un tipo sin hígado" que le gusta litigar en los estrados y en los medios de comunicación.

"Yo defiendo a mis clientes en los estrados y ataco en los medios de comunicación", admite, con prudencia y desconfianza.

Su estrategia

¿Cómo logró Lombana acumular tanto poder? Primero, con formación. Desde que su padre lo llevó a las audiencias en Bucaramanga cuando él tenía 9 años, se propuso ser penalista. En el colegio dejó a un lado las matemáticas y en la universidad le puso todo el empeño a las clases de penal y constitucional.

Fue un estudiante destacado en la Universidad del Rosario, obtuvo una licenciatura y maestría en Bélgica y está a punto de conseguir su doctorado en España. Es un come libros que habla bien el inglés y con alguna dificultad el francés.

Philip Quarré, su profesor de penal en Bélgica, siempre le dijo: "Su idioma es un desastre, pero su memoria es fantástica".

Lleva 16 años dictando clases de derecho penal y su aula siempre permanece repleta. No tiene necesidad de llamar lista y llevar un registro de fallas.

A su dedicación al estudio le sumó una estrategia adicional: las relaciones públicas. Lombana se acercó a la casa López, se convirtió en el viceministro de Agricultura de 'Alfonsito' López y después consiguió la amistad de los ex presidentes César Gaviria y Andrés Pastrana.

"Siempre busqué a los más cachacos entre los cachacos", admite Lombana.

A varios de los políticos que ha defendido no les cobra un solo peso, pero, a cambio, gana su amistad e influencia.

A los nexos con la política le sumó los medios de comunicación. Sus enemigos dicen que es muy amigo de presentadoras, directores de medios y periodistas. Es frecuente que sus casos sean publicitados en las secciones confidenciales de noticieros y revistas.

"Él puede perder diez casos y ganar uno y se encarga de publicitar solo ese último", dice un abogado que lo conoce.

Sus primeros casos fueron con los lustrabotas que se ubicaban al frente de la Universidad del Rosario. A uno de ellos lo ayudó cuando atracó a un policía que vestía de civil. La primera vez que logró la libertad de un cliente, la de Pascual Alape, no dudó en tomarse una foto con él. Aún conserva esa imagen.

Sus adversarios dicen que aprovechó la época de Luis Camilo Osorio como Fiscal General para hacer de las suyas. "Cuando llegaba un mensaje del Fiscal diciendo que se declaraba impedido en el caso de Lombana, porque él era su abogado, pues todos quedaban asustados y condicionados", revela uno de ellos.

"Yo me sé defender solito", añade Lombana para desestimar estas críticas.

Rudo en los estrados, directo con sus argumentos e implacable con sus enemigos, así es el estilo de Lombana, un estilo que no pasa inadvertido ni para el capellán del Rosario, monseñor Germán Pinilla, quien no dudó en decirle que había encontrado una réplica de él cuando vio la famosa película El abogado del diablo.

"Puede que él tenga muchos enemigos -dice una de sus mejores amigas- , pero tiene muchos más amigos que se pueden hacer matar por él".

Un penalista con muchas polémicas

Aunque Jaime Lombana siempre ha procurado mostrar su lado exitoso, sus contradictores no dejan de olvidar las pocas ocasiones en las que ha dado 'papaya'.

Hace un par de años, por ejemplo, protagonizó una agria polémica con la columnista María Jimena Duzán por la ventilación en los medios de comunicación de un escándalo amoroso.

Lombana dice, sobre el particular, que se trató de un error del que prefiere no hablar y que no piensa repetir.

También fue polémica su decisión de salir a defender a uno de los hijos del Presidente, cuando este se vio involucrado en un supuesto escándalo en la Universidad.

También hizo pública su decisión de defender gratis al Jefe del Estado cuando fue invetistigado por la Comisión de Acusasión del Congreso.

Un peleador de tiempo completo

"Soy amigo de Germán Vargas, pero cuando nos conocimos jugábamos baloncesto y nos dábamos en la jeta".

Jaime Lombana al recordar su adolescencia.

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ
REDACTOR DE EL TIEMPO

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