Cipriano dejó de matar las abejas y ahora quiere exportar la miel que le dan

Cipriano dejó de matar las abejas y ahora quiere exportar la miel que le dan

26 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Cipriano Ramírez ya no coge ni periódico, ni cartón ni siquiera un machete para matar a cualquier abeja que se pose en las ventanas de su casa. Ahora las protege.

A este curtido campesino de 67 años, nacido en la Sierra Nevada, lo que escupen las abejas le cambió la vida, la mentalidad y hasta la manera de ganarse la plata.

"Antes les tenía miedo, ahora las respeto y las cuido. Mis cultivos no eran legales (coca), daban algo de dinero pero no hay nada mejor que hacer las cosas a lo bien", comenta mientras se acomoda en el borde de una vieja silla de madera y recibe la brisa que baja de las montañas.

Cipriano, su mujer y sus dos hijos integran la lista de 150 familias guardabosques que desde el 2005 se dedican al cultivo, producción y comercialización de miel de abeja en el Magdalena. Con ello remplazaron la siembra de coca en su finca en Guachaca.

La Red Ecolsierra, también de la Sierra Nevada de Santa Marta y conformada por 496 familias de esa zona, les compra el producto y lo distribuye en el mercado. Gracias al apoyo de la Red Ecolsierra, los gobiernos colombiano, italiano, la ONU y la Agencia de E.U. para el Desarrollo (Usaid), los guardabosques tienen planta para el envasado de miel y han logrado reconocimientos internacionales por su presentación.

En los 22 almacenes de cadena Carrefour, distribuidos en Colombia, se vende su miel de abeja a 6.100 pesos, en cantidades de 365 gramos. En febrero próximo se espera que cuaje la idea de exportarla.

Víctor Cordero, coordinador de la Red Ecolsierra, asegura que ya hay clientes de Estados Unidos y Francia interesados. "La limitación que hemos tenido son los volúmenes. Para exportar necesitamos como mínimo hacerlo en un contenedor, es decir unos 19.000 kilos, que es lo que surte la demanda generada", afirma.

Actualmente se producen 12 toneladas. Y la meta para el próximo año es llegar a 50 toneladas. Hoy se adaptan 1.800 colmenas (unas 12 por núcleo familiar) en el área de los guardabosques. Esto de la mano del Comité de Cafeteros.

El proyecto avanza en la zona de la Troncal del Caribe, Guachaca, Buritaca y la cuenca del río Piedra. De la parte de la Red de Colsierra hay apicultores en municipios como Aracataca, Fundación, Ciénaga.

Las familias guardabosques asentadas en la Sierra Nevada reciben cada dos meses un incentivo del Gobierno Nacional, también un acompañamiento técnico de la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), atención social por Fundesbán y la Red de Ecolsierra.

El cultivo les genera a las familias ingresos equivalentes a dos salarios mínimos mensuales vigentes.

Y don Cipriano también quiere internacionalizarse. "Que la gente de afuera conozca lo buena que es nuestra miel, que la compren para que vean que en Colombia no todo es droga".

 SANTA MARTA

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