Los cambios que llegan con Holguín (Atando cabos)

Los cambios que llegan con Holguín (Atando cabos)

26 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

La llegada de Carlos Holguín al Ministerio del Interior traerá cambios en el trato presidente-ministro, en el manejo de las relaciones del Gobierno con el Congreso y en el papel de esa cartera en el tema de la paz.

Su nombramiento estuvo lleno de tropiezos. Primero, por la insistencia de Fabio Valencia, quien en un momento logró convencer al presidente Uribe de que él era la persona para el cargo. Luego, a eso se sumó la crisis que produjo la renuncia de Andrés Pastrana a la embajada en Washington y su interés por buscar el control del Partido Conservador. Y, finalmente, surgió el enredo por el decreto que reglamentará la Ley de Justicia y Paz que debía ser expedido antes de la salida de Sabas Pretelt.

Holguín, uno de los políticos más curtidos del escenario nacional, había decidido irse del Congreso y su llegada al Ministerio era el paso lógico. Los demás jefes de partidos uribistas entraron al Gobierno en otros cargos y él, que había liderado la recuperación de los conservadores y le había garantizado a Uribe el apoyo monolítico de esa bancada durante su primer mandato, no tenía un plan b como sí era el caso de Luis Alfredo Ramos, quien se quedó sin ministerio.

¿Y qué cambiará entonces? Pues es la primera vez en varias décadas que el jefe de uno de los principales partidos políticos asume la cartera del Interior, antes llamada de Gobierno.

El Presidente tendrá ahora como su subalterno a una persona con un respaldo político muy sólido y quien hasta ahora había tenido con él una relación horizontal.

Por el lado del Congreso, el ex jefe de los 'azules' tendrá ahora que lidiar de una manera muy distinta con las demás bancadas en comparación a cuando él manejaba uno de los bloques de la coalición uribista y al mismo tiempo deberá mantener bajo control el reconocido apetito burocrático de su partido.

Y, finalmente, aunque Holguín dijo que será el ministro del posconflicto, no solo le espera el espinoso tema de las extradiciones de los 'paras', punto crítico del proceso de paz. También deberá hacerle frente, en lo que le corresponde, a un narcotráfico más fuerte de lo que se pensaba. Y, si se abre una posibilidad de una negociación de paz con las Farc, deberá liderar, desde el punto de vista político, esos diálogos. Y eso para no mencionar los difíciles proyectos de ley que le esperan en su escritorio.

CARLOS FERNANDO GALÁN
EDITOR POLÍTICO 

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