Ganador de licitación de Eldorado planea derribar el aeropuerto y construir uno nuevo

Ganador de licitación de Eldorado planea derribar el aeropuerto y construir uno nuevo

Esa es la idea del ex canciller Luis Fernando Jaramillo Correa, líder del grupo Opaín, que el pasado jueves obtuvo la adjudicación. El propósito es que la nueva terminal dure 50 años.

26 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Para ello, cuenta con la ayuda de Luis Miguel Isaza, uno de sus hombres de confianza, quien estuvo al frente del proceso de adjudicación y con quien viajará a Rusia para cerrar otro negocio del grupo.

"Tendremos un aeropuerto nuevo, con un diseño distinto y ágil que permita tener en un sólo espacio los muelles nacionales e internacionales".

Por ahora, resta aguardar a que comiencen los trabajos, que arrancarán por el sector de carga que se trasladará, y en su espacio actual estarán los muelles.

Frotando sus manos, Jaramillo explicó que lo que ellos van a hacer es un aeropuerto amplio, donde el pasajero pueda estar fresco y sin los problemas de congestión que hoy vive Eldorado. "Los ocho millones de pasajeros van a ser ocho millones de interventores que tendremos encima", dijo.

El de Eldorado es el proyecto más significativo en materia de infraestructura del país en los últimos años.

Avianca, un aliado de Opaín

El secreto para el éxito de un aeropuerto son las aerolíneas y sus pasajeros, y eso lo tiene muy claro el ex canciller Jaramillo. Por ello, retomará una conversación pendiente con el dueño de Avianca, Germán Efromovich.

Este empresario colombo-brasileño, que estuvo interesado en participar en la concesión, mostró su preocupación por la suerte del aeropuerto y llegó a insinuar que si las tarifas de la concesión se llegaran a desbordar el estaría dispuesto a sacar el grueso de Avianca de la capital.

Esa preocupación es la que Jaramillo tratará de resolverle a Efromovich en su próximo encuentro.

La ilusión que tienen los colombianos, de tener un aeropuerto que sirva como centro de conexiones (HUB) es compartida por el líder del grupo ganador de la concesión.

Sostiene que Colombia tendrá en 5 años un aeropuerto por el que se movilizarán 16 millones de pasajeros y 1,5 millones de toneladas de carga.

"Vamos por San Andrés y Providencia"

El descanso para el consorcio Opaín sólo fue de un fin de semana. Mañana todos estarán acuartelados, para preparar la conformación de la empresa que operará la concesión durante los próximos 20 años. Y pensando en otros proyectos que tienen en remojo en Perú, Ecuador, Panamá, Guatemala, y continuar con las obras que ejecutan en Autopistas del Nordeste en República Dominicana.

Con la experiencia de Eldorado se alistarán para competir, con varios de los contrincantes en la licitación de los aeropuertos de San Andrés y Providencia. Jaramillo, quiere tener una red de aeropuertos y para ello trabajará.

Detalles de la adjudicación

Jaramillo decidió no ir a la audiencia pública del Aeropuerto Eldorado para no tener malos ratos y no precisamente porque pensara que iba a perder la licitación.

Las audiencias son tan largas, que se convierten en un 'ladrillo', y con su presencia no se cambia nada. Él prefiere dedicar el tiempo para hacer otras cosas, mientras que su equipo de trabajo se las arregla, sostiene uno de sus amigos.

En su 'búnker', una oficina amplia, ordenada y adornada con figuras orientales y fotografías suyas en compañía de uno de sus nietos o de personajes como Fidel Castro y Nelson Mandela, Jaramillo deja salir una amplia sonrisa, y no es para menos. Logró quedarse con Eldorado, un trofeo por el cual cinco proponentes de muchos kilates utilizaron todos los mecanismos que estuvieran a mano para quedarse con él.

Sin embargo, el grupo Odinsa, conglomerado compuesto por 80 firmas de ingeniería nacional, 51 de estas de origen antioqueño como sus raíces, presentó la mejor propuesta, la cual desde un principio se abrió campo entre un alud de anónimos contra los aspirantes que nunca lo tocaron.

Fueron muchas las 'tormentas' que tuvieron que soportar para mantener la ecuanimidad día tras día en un largo proceso que se alargaba por múltiples circunstancias, y del cual se hablaba más en los medios de comunicación que en los grupos de trabajo.

Jaramillo, quien está frente a un gran reto, entregarle al país un moderno aeropuerto que permita movilizar el doble de pasajeros que hoy, cree que la obra quedó en muy buenas manos.

Con un teléfono celular en la mano que no deja de sonar para felicitarlo por la adjudicación de Eldorado, Jaramillo trata de concluir una frase para expresar su satisfacción por la forma como los proponentes perdedores aplaudieron en el recinto cuando se conoció que Opaín era el ganador.

Disculpándose por tanta interrupción apaga su aparato y se concentra en la charla.

Pero ahora es su secretaria la que anda por la amplia sala para llegar a la mesa a entregar un papelito. "Es Moreno, el del BID", dice Jaramillo. Levanta la mirada, como pidiendo disculpas de nuevo, se vuelve hacia la ventana e inicia una fluida conversación de varios minutos.

Al terminar, gira de nuevo, sonríe y dice, "es la plata". Pero retoma el tema y señala: "La plata no era lo importante. Lo importante era ganar la licitación".

"Ya la tenemos, ahora para financiar las obras, que podrían costar esos 650 millones de dólares de los que hablan, vamos a tener créditos sindicados, vamos a emitir bonos en Colombia y, si nos queda faltando, emitiremos en el exterior, como ya lo hicimos para ejecutar un proyecto en República Dominicana".

JAIRO CHACÓN GONZÁLEZ
REDACCIÓN ECONÓMICA

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