Delegado de la ONU evaluó programa de alimentos para zonas pobres de Cartagena

Delegado de la ONU evaluó programa de alimentos para zonas pobres de Cartagena

James Morris, director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, visitó las zonas que no hacen parte de las postales de la ciudad.

24 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Entre los sectores visitados están Olaya, El Pozón, Nelson Mandela y los barrios que bordean la Ciénaga de la Virgen, la zona más deprimida de la ciudad, donde unas 14.300 personas, entre mujeres embarazadas, madres cabeza de familia y niños, se benefician con la ayuda alimenticia.

La primera visita fue a la recién construida Vía Perimetral en la que se invirtieron más de 62 mil millones de pesos.

A la derecha de la vía está Olaya, uno de los barrios donde las casitas parecen a punto de caer. Están hechas de pedazos de madera, plástico y cartón. Allí en una pequeña casa de dos cuartos, estudian 170 niños en preescolar y primaria en la Institución Rafael Núñez.

Unos 90 estudiantes, hijos de desplazados, reciben diariamente una ración de comida a la hora del almuerzo. Sus padres son desempleados o se rebuscan la vida con las ventas ambulantes de dulces, agua o mecatos.

"A veces esta es la única comida que ven en el día", explicó a la comitiva de Naciones Unidas, Erminia Torres, coordinadora de la Escuela.

Morris saludó a los niños y dijo que cuando visita sitios así, siempre llega a la conclusión de que la principal preocupación del mundo deben ser los niños.

La comitiva también llegó al sector 11 de Noviembre de Olaya donde encontraron a Betty Regino cocinando arroz, arvejas, bienestarina y menudencia guisada para 60 niños del barrio.

Fuera de la casa de madera y cartón, justo al lado de un canal de agua negra y fétida, los pequeños comensales esperaban sentados y con cuchara en mano la hora de servir.

El director del PMA calificó como un orgullo el trabajo de mujeres como Betty en beneficio de los niños.

Esperanza viva

Betty llegó hace cinco años huyendo de la violencia en San Marcos (Sucre) y uno de sus mayores orgullos es poder ayudar a niños desplazados igual que sus cuatro niños.

Por eso no duda en levantarse a las 3:00 de la mañana para empezar la preparación de los alimentos y tener lista la comida a las 11:00 de la mañana.

"Tengo la esperanza de que con el liderazgo del Gobierno de Colombia se puedan conseguir recursos adicionales para este tipo de iniciativas, y con las 1.400 ONG que nos apoyan, seguir trabajando por los niños, y así tener un país mejor y con una mejor calidad de vida", comentó.

En la Costa Atlántica el PMA atiende a 138.889 personas y en toda Colombia a unas 500 mil, con recursos por  20 millones de dólares anuales. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y Acción Social ayudan en la operación y seguimiento de sus actividades.

YARA BAYUELO WATTS
Especial para EL TIEMPO
CARTAGENA

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