¿Qué pasó con los desplazados del Katrina?

¿Qué pasó con los desplazados del Katrina?

Muchos han encontrado en la religión la respuesta a sus dudas y la solución a sus angustias; otros, viven incómodos en una ciudad que nos les pertenece.

23 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Con fascinante cadencia, el cura recita uno de los versículos de las Epístolas del apóstol San Pablo, en la que asegura que sólo mediante el tormento entrarán los discípulos al reino de los cielos.

''Hablo de verdaderas pruebas'', enfatiza el cura. ''Cada vez que pasas por esos trances y sales de ellos, debéis agradecerle a Dios. El diablo pensaba que iba a llevarte con él, pero no pudo''.

Mary Ann Williams asiente con la cabeza y sonríe.

Williams ha estado reflexionando sobre su tribulación, la desolación que causó el huracán Katrina en su vida, que destruyó su casa en Nueva Orleans y puso en peligro a su débil madre, quien se salvó tras superar peligrosos obstáculos mientras se inundaba el hotel donde estaba.

También ha reflexionado sobre sus dimes y diretes con el gobierno en busca de ayuda. Además, ha meditado sobre cómo ella y cinco familiares se han radicado en un barrio de Atlanta, donde han buscado ser aceptados y no ser vistos como "sucios vagabundos, ladrones".

"No se qué haría la gente sin Dios", dice William, de 50 años, y que ha encontrado un refugio espiritual en la iglesia bautista de Greater St. Stephen Full.

La diáspora de Katrina, como se le ha llegado a denominar a los desplazados tras el paso del huracán, abarca un millón de personas como Williams, ricos y pobres, negros y blancos, de Luisiana o Misisipí, todos desperdigados por la tormenta del año pasado.

Houston absorbió a una gran cantidad de ellos, pero en ocasiones creando tensión. También Middletown, Rhode Island, recibió un buen número. Los evacuados se distribuyeron por 50 estados, según indican informes del gobierno.

Algunos fueron acogidos con gran cariño, como David Mince, de 51 años, que perdió todo y fue recibido por una congregación de Los Angeles.

En otros casos la situación no fue tan fácil. En algunos colegios hubo peleas entre niños de Nueva Orléans y los niños de la comunidad. Hace unas semanas, un hombre fue acribillado a balazos en una roulotte en Baton Rouge, Luisiana.

La odisea de los desplazados en el último año es de proporciones casi incomprensibles. A finales de julio, la Agencia Federal de Manejo de Emergencias había proporcionado más de 4.000 millones de dólares para asistencia de vivienda.

"Utah no es mi casa", dice el desplazado Robert Ladmirault. "Necesito volver a casa".

Más casos

Las primeras imágenes de los desplazados de Katrina, sus eternos días y noches, semanas, tras la sacudida de Katrina el 29 de agosto se quedaron en la memoria nacional. Hileras de personas haciendo fila frente a helicópteros para recibir ayuda, o las imágenes de gente en condiciones infrahumanas.

Cuando finalmente pudieron salir de la región afectada, muchos se montaron en buses y en aviones sin saber ni siquiera dónde iban.

Es ahí cuando comenzó a difuminarse la historia. Lejos de la atención de los medios, comenzaron a buscar trabajo, escuelas para sus hijos, estudiar métodos para financiar el alquiler o la compra de una casa, incluso buscar dinero para comer al día siguiente.

La familia Collins, por ejemplo, integrada por 15 personas, se montó en un avión pensando que iba a San Antonio, pero terminó en Salt Lake City, una ciudad de gélidos inviernos, montañosa, muy diferente a Misisipi y con pocas familias negras.

Siete de los Collins comienzan un nuevo año en el Jordan School District. El año pasado los inundaron con preguntas: ¿Durmieron en el techo? ¿Por qué hablan tan rápido?

Su supervivencia se debe en parte al dinero suministrado por el gobierno, estados, entidades locales y organizaciones caritativas, que recibieron miles de millones de dólares los meses siguientes a la tormenta.

Hasta finales de julio, la Agencia Federal de Manejo de Emergencia había suministrado 4.150 millones de dólares en ayuda financiera para la vivienda a 947.404 solicitantes.

Más de 1,7 millones de hogares han pedido ayuda, pero algunos fueron descartados, en gran parte porque el seguro les había pagado ya por daños, o fueron referidos a otras agencias, dijo el vocero de FEMA Adam Vogt.

Sin embargo, fue a los estados, gobiernos locales y organizaciones caritativas a las que les tocó la difícil tarea de ayudar a los evacuados a encontrar trabajo, colegios y hasta alojamiento.

En Omaha, Nebraska, las autoridades de vivienda aún ayudan a 135 evacuados. La mayoría no ha encontrado trabajo y muchos han quedado traumatizados, dijo Brad Ashford, director ejecutivo de la Autoridad de Vivienda de Omaha.

Si bien hay algunas estadísticas, ninguna es precisa sobre cómo se desperdigaron los evacuados en todo el país, o cuántos retornaron a Luisiana y Misisipi.

Muchos quieren volver, otros, lo dudan.

Decatur (Georgia, E.U.)
AP

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