Protestas en La Dorada (Caldas) por trasvase del río Guarinó

Protestas en La Dorada (Caldas) por trasvase del río Guarinó

Un comité cívico, del que hacen parte el alcalde y un sacerdote, organizó una protesta. Dicen que no es la única y no dejarán que Isagén les quite el agua.

21 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

En una curva de la carretera que sube hacia las montañas del norte de Caldas, vive Pilar Barrientos, una mujer de raza negra que está en contra de la construcción de un túnel a través del cual se trasladará una parte de las aguas del río Guarinó a la hidroeléctrica La Miel I.

Dice que con la obra quedan en la incertidumbre algunas de las 78 familias de la vereda El Llano, donde vive con tres hijos hace 12 años. Según ella, si baja el caudal disminuirán las picudas y bocachicos y se quedarán sin trabajo los pescadores de la región.

También teme que se sequen los caños y ya no puedan buscar las chispas de oro que ella y unos vecinos recogen en bateas de madera y de las que dependen, en buen porcentaje, los gastos familiares.

Con notoria molestia, alega que no quiere tener que abandonar la casa de ladrillo que levantó con la indemnización que le dieron cuando tuvo que desplazarse porque inundaron sus tierras para construir la hidroeléctrica Porce II.

Por razones como estas, ella y miles de habitantes de Victoria y, especialmente, La Dorada, se oponen a que el río Guarinó sea desviado hacia la hidroeléctrica, como pretende Isagén, dueña de la central, para aumentar en 17 por ciento la producción de energía.

En La Dorada, el rechazo al proyecto es de tal magnitud que existe, hace 10 años, un comité cívico creado para impedir el trasvase. Lo encabeza la Alcaldía y de él forman parte un sacerdote y representantes del sector educativo, pescadores artesanales, negritudes y del Comité Intergremial.

La obra, sin embargo, tiene licencia ambiental otorgada por el Ministerio de Medio Ambiente en abril del 2004 y ratificada por el organismo en abril pasado, después de rechazar más de 300 recursos interpuestos por pobladores.

Ahora, 4 meses después de refrendado el permiso para comenzar obras, la situación está candente en La Dorada.

Una muestra es la marcha del sábado de la semana pasada contra el trasvase, y en la cual participaron organizaciones ecológicas y comunidades de diferentes partes del país.

"La gente no está dispuesta a aguantarse que se haga la obra... ya se habla de un paro cívico en La Dorada que se tratará de unificar en la región", dice Eduardo Muñetón, presidente del Comité Cívico por la Defensa del río Guarinó.

La ratificación de la licencia desató, incluso, la ira del padre Ovidio Giraldo, quien nació y se crió a orillas del río Guarinó. Él califica de abusiva y fraudulenta la forma como se otorgó el permiso y asegura que hacen falta estudios para determinar daños que pueda ocasionar la obra.

El escepticismo también subraya cada palabra del alcalde de La Dorada, Jaime Gutiérrez. "Los estudios que nos han mostrado-dice- no son suficientes para demostrar que los cambios ecológicos que se darán no nos afectarán".

Su mayor temor y el de otros miembros del comité cívico es la charca de Guarinosito, de la cual dependen 150 familias de pescadores, y principal atractivo turístico.

En su opinión, no existe un estudio profundo que determine si los chorros que surten la charca proceden de las aguas subterráneas del río Guarinó.

"Si se muere la charca de Guarinosito va a haber un choque ecológico en nuestra región", advierte el alcalde.

En Victoria, un municipio incrustado en las montañas, también se oponen, aunque se nota menos entusiasmo.

Libardo Fernández, primer vicepresidente del Concejo, argumenta que han ido a Norcasia, donde se construyó la represa de la hidroeléctrica La Miel I, y que no quieren vivir esa experiencia. Él y otros habitantes atribuyen a la obra la desaparición de caños y nacederos de agua en veredas como Puente de Hierro o El Cuarenta. "Con las obras el agua se resumió", dice una habitante de El Cuarenta y señala el endeble hilo del líquido que corre cerca de su casa. "Antes era caudaloso y había peces".

Carlos Alberto Zapata, presidente de la Acción Comunal de la vereda La Habana, también tiene una lista de efectos de la Miel I. Dice que se disminuyó la pesca y los cultivos y han desaparecido humedales.

Isagén contradice estas versiones. Su gerente Fernando Rico asegura que los impactos fueron 'mínimos'.

Otro opositor en Victoria, el geólogo Alexis Hincapié, dice que con el túnel del trasvase, que mide unos 3,5 kilómetros y pasaría justo debajo del municipio, correrían peligro los ríos Santa Rita y Doña Juana, que surten el acueducto de Victoria y tierras cultivables.

Mientras la discusión crece de tono, la línea de vegetación que cubre las riberas del río avanza, de todos modos, hacia el deterioro total por la deforestación. Y contra ese mal, nadie ha comenzado la pelea.

JOSÉ NAVIA
Enviado Especial de EL TIEMPO

Qué dice Fernando Rico Pizón, gerente de Isagén

¿Cuál es el objetivo del trasvase del río Guarinó?

Posibilita una generación adicional del 17 por ciento. No es que la cen- ral haya quedado mal diseñada. Lo que se ha planteado es que se puede volver más eficiente.

¿Qué impactos causaría en La Dorada y Victoria?

El proyecto se ha hecho para que se deje un caudal tal que se man- tenga el agua de consumo humano y de actividades económicas así como de vida acuática.

Líderes dicen que no se hicieron to dos los estudios...

No se puede afirmar de forma categórica que no se causarán impactos, pero se han tomado todas las medidas.

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