Piérdales el miedo a las ostras, mézclelas y atrévase a inventar diferentes combinaciones

Piérdales el miedo a las ostras, mézclelas y atrévase a inventar diferentes combinaciones

Intente, por ejemplo, helado de mango, o un picado de cebolla, tomate, maíz y cilantro.

18 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

El secreto es comerse todo al tiempo, de un solo bocado. Sin morder nada.

De hecho, muchas personas dicen no gustar de las ostras, pues les fastidia sentirlas resbalosas cuando las prueban.

Por eso, si es primíparo en estas lides, lo mejor es que las prepare con otros ingredientes y así matiza un poco su sabor. Y, nuevamente, cómase todo de una sola vez.

El restaurante Astrid & Gastón, de Bogotá, incluirá próximamente en su menú sugerido de los fines de semana estos frutos de mar en diferentes preparaciones.

Su chef, Roberto Grau, hizo para EL TIEMPO algunos de estos platillos:

En primer lugar, ostras con helado de mango y ají amarillo, a las que primero les agregó un poco de jugo de apio.

Luego, preparó choritos a la chalaca, que en colombiano significa mejillones como los hacen en la región peruana de El Callao.

Estos tienen un picado muy fácil de elaborar con tomate, cebolla morada, cilantro y maíz desgranado, lo que les da un sabor muy 'criollo'.

Y, para finalizar la jornada, unos pulpos al olivo, con hinojo descabechado, salsa de aceituna, acompañados de tostadas de chicha (una masa especial con la que también hacen pan en diferentes presentaciones).

Recomendaciones para comprar y consumir Bivalvos

Si los compra en la concha, deben estar vivos. Si los ve abiertos, golpéelos con suavidad; si cierran, es porque están vivos y es seguro llevarlos. Pero ojo, revise que cierren bien, porque si quedan medio abiertos, mejor rechácelos.

Aunque hay varias técnicas para conservarlos, procure consumirlos en el menor tiempo posible, para que no se contaminen. En todo caso, las ostras y los mejillones, bien conservados, pueden durar una semana en su nevera.

Las ostras desbulladas (cuando las abre para sacar su contenido) deben tener un líquido claro, poco lechoso o ligeramente gris y un olor a brisa marina fresca.

Hay quienes recomiendan no consumir ostras crudas, sobre todo a aquellas personas que sufren del hígado o del estómago, o que tienen complicaciones sanguíneas, diabetes o algún otro desorden inmune. Ellos deben cocinarlas al vapor, al horno, a la parrilla o freírlas.

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