El río Otún fue la principal víctima del incendio en el parque de Los Nevados

El río Otún fue la principal víctima del incendio en el parque de Los Nevados

Ante la destrucción, hace un mes, de la capa vegetal que retenía el agua, esta se desplazará más rápido y se acelerará la erosión.

17 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Unas 550 mil personas se sirven de las aguas de este río.

Hace un mes, el fuego destruyó 3.500 hectáreas de vegetación del Parque Natural de los Nevados.

A ese caudal, según un informe sobre el impacto del incendio en la reserva, siguen llegando los sedimentos dejados por las llamas en el sector de Baga Seca y la laguna La Leona.

"El impacto es significativo y amerita todo un proceso de restauración", dice el informe de la comisión interdisciplinaria que evaluó los daños.

El equipo estuvo integrado por funcionarios de las corporaciones autónomas regionales de Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima, el Ministerio de Ambiente, la Unidad de Parques Nacionales, Aguas y Aguas de Pereira y la Universidad Tecnológica de Pereira.

La comisión valoró el impacto sobre la flora, la fauna, el agua, los humedales y los suelos. Se volverá a reunir este martes en Pereira para concluir el informe que entregará al ministro de Ambiente,
Juan Lozano.

Jaime Guzmán, geólogo de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), a quien le correspondió evaluó los efectos del incendio en los suelos, calificó el impacto de severo.

"Lo peor es la pérdida de la cobertura vegetal, que actúa como colchón y que retiene agua. Por esto habrá una aceleración en el desplazamiento de las aguas y la erosión. Esto, más el carbón y la ceniza generados por la combustión, llegan a los cuerpos de agua y los contaminan", explicó.

La magnitud de la contaminación solo se podrá conocer a través del monitoreo que se haga en los años siguientes.

Por fortuna, la Laguna del Otún -el principal reservorio de agua de la zona- actuará como una especie de filtro para controlar la contaminación.

Los efectos sobre la fauna también fueron y serán considerables. Además de las aves y los mamíferos que perecieron por acción de las llamas y el humo, la falta de cobertura vegetal expondrá a muchos otros a los depredadores.

Se prevé que haya una mayor competencia por el alimento y, por ende, una mayor pérdida de ejemplares.

La recuperación

Según el director de la Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas), Francisco Cruz, la mayoría de frailejones y pajonales, a pesar del intenso fuego, siguen vivos.

Ese factor será clave en la recuperación del ecosistema de la zona. "La selección de las actividades de restauración debe ser muy cuidadosa, pero desde la definición de los impactos está el éxito de la recuperación del parque", dijo el geólogo Jaime Guzmán.

A pesar de la voracidad de las llamas, en algunas zonas quedaron parches que hoy son bancos de semillas para revivir las partes más afectadas por las llamas.

Investigaciones anteriores determinaron que el incendio fue provocado por campesinos que viven ilegalmente en la zona de reserva.

Una de sus prácticas es quemar vegetación para ampliar zonas de cultivo y para extender la ganadería. Al parecer, una de esas quemas, hacia Tolima, se salió de control por culpa de los vientos y eso provocó la tragedia ecológica.

FERNANDO UMAÑA MEJÍA
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
MANIZALES

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